Maximiliano Barrientos ha creado un laboratorio narrativo en el que se ha desplazado la frontera de lo cognoscible: no hay un límite fijo, establecido, entre la materialidad y los sueños. Los pasajes de la mente al expandirse distorsionan el geográfico y viceversa. Relatos que transcurren en lo liminar, los espectros acechan y germina la paranoia del capitalismo tardío. Visiones del horror que nos enfrenta al desierto de lo real. Lo monstruoso, en esta colección de nueve cuentos, es un estado de tránsito continuo, el heavy metal es un ruido de fondo de una cultura marginada y la inquietante presencia de la selva es el latido de la pesadilla que los personajes presienten como un evento que se avecina de manera inexorable. El horizonte del grito combina terror y política, lleva el desenlace a niveles de intensidad en los que el vértigo pulveriza el sentido. Hegel resumía su filosofía con la frase "el espíritu es un hueso": los relatos de este volumen materializan los miedos y los delirios de la sociedad contemporánea, y los convierten en el movimiento del cuerpo nocturno en su expansión.
"No sé si hay escritores así de arriesgados en América Latina". MARIANA ENRIQUEZ
"Lo leí en éxtasis, como si quisiera incendiar el auto viejo de mis padres de un momento a otro o esperara a transformarme en un árbol maldito". ELAINE VILAR MADRUGADA, autora de El cielo de la selva
"A Maximiliano Barrientos lo leo como a un profeta. Sus libros son una puerta a una literatura que todavía no existe porque él la está creando. Si montase una secta le daría todas mis posesiones". LAYLA MARTÍNEZ, autora de Carcoma
Maximiliano Barrientos nació en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, en 1979. Es uno de los escritores latinoamericanos más relevantes de su generación. Sus artículos sobre literatura, música y cine, así como algunas de sus crónicas, han aparecido en las principales revistas y suplementos culturales de Bolivia. En 2009, su libro de relatos Diario (2009) recibió el Premio Nacional de Literatura de Santa Cruz. Sus dos primeros libros, Los daños (2006) y Hoteles (2007), fueron revisados, corregidos y transformados para convertirse en los volúmenes Fotos tuyas cuando empiezas a envejecer y Hoteles, publicados por Periférica en 2011 con gran éxito de crítica y en vías de traducción a diversas lenguas.
Barrientos siempre le ha prestado atención al cuerpo como territorio y posibilidad de la violencia, pero en estos nueve cuentos va más allá de lo físico: aquí, el cuerpo es un umbral por el que atraviesa lo desconocido. Sus personajes son hombres rotos, otro aspecto típico de su obra, pero, de nuevo, en estos cuentos lleva esa grieta a otro nivel. A través de esos hombres grieta, hombres umbral, el horror se abre paso.
Voces y lenguajes ajenos invaden la mente. Los sueños se desbordan hasta contaminar la realidad. El tiempo no es lineal porque está ligado a la memoria. Paisaje y cuerpo se entremezclan de formas grotescas y viscerales.
Es un libro raro. Sus cuentos están atravesados por algunos elementos en común, fruto de una poética personal. El horror al que se enfrentan sus personajes no se ha visto antes, pertenece a una dimensión extraña y cruda que se abre mediante la violencia. Barrientos está inventando su propia mitología.
Mis favoritos: “La tercera transformación” (lo mejor que he leído de Barrientos hasta ahora) y “La pesadilla de la historia”.
Cuando los relatos avanzan por el sendero costumbrista la cosa va bien pero cuando el autor vomita toda su indigestión lovecraftiana body-horror su escritura se vuelve repetitiva hasta el hastío. Todos los cuentos parecen ser siempre el mismo. Hay cierto interés cuando Barrientos intenta traspasar lo lírico y lo onírico a una especie de escritura automática, pero ese impacto solo funciona bien a pequeñas dosis; a la larga resulta, más que lisérgico, aburrido.
El primer y el último capítulo están escritos en castellano, pero no los he entendido. Creo que soy una lectora no hecha para este tipo de narrativa, no estoy acostumbrada a la poesía, pero sí al ensayo. Me cuesta encontrar el significado oculto de las palabras, y capítulos enteros de palabras enigmáticas se me hace duro. Pasada la primera cima el resto de cuentos si me han atrapado, aunque todos tenían sus similitudes entiendo y respeto que son los guiños/estilo del autor. Una gótico selvático que te entretiene una tarde.
💀 Se dividen en 9 relatos que no tienen nada que ver una con la otra. Son relatos independientes con temáticas muy diferentes pero que tienen una sutil unión entre ellas.
☠️Ciertos detalles que sí podrían destacarse son:
💀Los colores, en especial el verdor intenso. En cada relato de alguna forma el verde esta presente aludiendo a la selva, o al color de ojos, etc. Luego, los ojos tienen una carga importante en la trama de cada historia que hace que todo gire en torno a ello, provocando un pavor constante ya que pueden simbolizar muchas cosas e interpretarse de muy diversas formas y el autor sabe cómo utilizarlas.
☠️El autor te hace trascender a otra realidad más oscura a través de ciertos elementos convirtiéndolos en una posibilidad más real de lo que imaginamos como los recuerdos o tambien cuando la mente va envejeciendo con el paso del tiempo. Ésta va transformando lo que vemos y nos aferramos a ella como nuestra realidad cuando lo que está sucediendo es algo totalmente turbio y lleno de oscuridad.
💀El terror está muy presente en especial ante los que desconocemos o no llegamos a comprender.
La prosa esta genial, la creatividad es increible, el autor toma bastantes riesgos y claramente es super talentoso, pero muchos de los cuentos tienen finales demasiado vagos para entender qué pasó realmente, el autor prefiere la atmósfera y las vibes por encima de una explicación coherente cada vez que tiene la opción de elegir. Pero hay que apoyar la prosa latinoamericana siempre, y me encanta ver mas fantasía y terror tener éxito.
Reconozco que los dos o tres primeros relatos me han dejado algo tibio, pero a partir de ese «La pesadilla de la historia» que es puro Poe y su «La caída de la casa Usher" he entrado por completo en lo que aquí propone un Maximiliano Barrientos al que, desde ahora, habrá que vigilar. Eso sí, no será para todo el mundo.
He leído el libro, y no he entendido las historias. No lo voto hasta hacer una segunda lectura. Me han gustado las partes en las que recuerda sitios y épocas de una forma onírica, pero me ha costado terminar de leerlo porque se me hace muy denso y sin sentido para mi
Lo más raro que he leído. Fantástico; sublime; onírico; metalero hasta la médula; contrahegemónico; experimental acoplado a una crítica inmanente deleuziana que explora los límites del cuerpo y el movimiento de la naturaleza
Maximiliano tiene una habilidad inigualable para crear mundos, mundos gore en el cual abundan ojos, máquinas y death metal. Mundos que probablemente coexisten en el nuestro y gracias a él los estamos descubriendo.
Las ideas que tiene me parecen muy estimulantes aunque las partes partes con narración onírica me han parecido muy densas. Es todo un poco como Miles de ojos, lo cual agradezco, pero no todas las historias me han interesado cómo me interesó la novela
Los relatos de Maximiliano Barrientos cuentan siempre con una atmósfera onírica que atrapa al lector y que muestran la realidad a través de un velo translúcido. El horizonte del grito es una muestra de la capacidad estilística del autor pero como libro de relatos es demasiado irregular.
Cuando leí Miles de ojos, el anterior libro de Maximiliano Barrientos, encontré un nuevo registro para narrar las pesadillas que me voló la cabeza y en esta colección de cuentos, se expande ese panorama de lo onírico horripilante en dónde el autor se entiende y en donde se inventa un nuevo lenguaje para construir mundos y situaciones palpables que se asientan poco a poco cómo una realidad posible al otro lado del telón del sueño.