¿Cómo morir? La pregunta suena de mal agüero en nuestra frenética actualidad. Vivimos como si no fuéramos a morir. Y, sin embargo, hemos de afrontar el tema cuanto antes mejor, gracias a la ayuda de la filosofía. Frente al miedo a la muerte, el estoicismo nos propone una liberació no miremos para otro lado. Séneca nos dice que para no temer a la muerte es necesario tenerla presente, que «se niega a vivir quien se niega a morir». El gran filósofo de Roma se esforzó en combatir el temor a la muerte al igual que hicieron los demás pensadores estoicos. En sus Cartas a Lucilio defendió, con una convicción, coherencia y elegancia nunca antes vistas, ideas que aún chocan con nuestra que el morir no es un mal, que es necesario pensar en la muerte en todo momento, sin dramas, sin tabúes, que podemos mirarla a la cara incluso como un refugio... Esta nueva edición y traducción del prestigioso filólogo clásico Antonio Cascón Dorado es una continua invitación a la reflexión y el autoanálisis para ayudarnos a afrontar la muerte de forma racional. Además, incluye una introducción en la que Cascón Dorado pondera el actual valor de las Cartas de Séneca desde el contexto en que se escribieron.
Lucius Annaeus Seneca (often known simply as Seneca or Seneca the Younger); ca. 4 BC – 65 AD) was a Roman Stoic philosopher, statesman, and dramatist of the Silver Age of Latin literature. He was tutor and later advisor to emperor Nero, who later forced him to commit suicide for alleged complicity in the Pisonian conspiracy to have him assassinated.
Bien, algunas reflexiones de provecho, os dejo una que me ha gustado mucho:
(2) Pasamos navegando por la vida, Lucilio, e igual que en el mar «las tierras y las ciudades se alejan», como dice nuestro Virgilio; en esta carrera fugaz del tiempo, primero perdemos de vista la niñez, después la juventud, después esa etapa que está a medio camino entre la juventud y la vejez, situada en la frontera de una y otra, después los mejores años de la vejez; finalmente, empieza a mostrarse el fin común del género humano.
(3) Pensamos en nuestro delirio que este fin es un es-collo, pero es el puerto, que alguna vez hay que buscar, nunca rehuir […] La vida, como sabes, no debe conservarse siempre, pues lo bueno no es vivir, sino vivir bien. Portanto, el sabio vivirá cuanto debe, no cuanto puede.