Algo que le tengo que reconocer a la autora, y es que tengo el gusto de conocerla, es esa faceta fascinante que tiene como escritora, porque no es una, sino son muchas; unas no me han gustado tanto, lo admito y ella lo sabe. Además, le admiro que nunca se rinde y siempre siempre busca mejorar, y hasta donde le conozco: logra dar con la tecla. Supongo que en eso estriba un poco el éxito, en seguir buscando y vencer las dificultades, para, finalmente, obtener algo satisfactorio. En fin, ya me puse bien filosófica, igual que la novela que acabó de leer. Un acto en solitario, la historia de dos amantes suicidas, agregaría. ¿Qué puedo decir? Primero, que esta obra es ganadora de un concurso y con justa razón. Está escrita en presente, y creo que más allá de si nos gusta o no, ese tiempo verbal, es perfecto para la trama. Porque se vive en presente, o así debería ser. En el pasado vive la depresión y en el futuro la ansiedad, pero en el presente se mueven los que adoran la vida. Es una novela realmente muy corta y excesivamente amena, a pesar de que el tema entre manos es fuerte. ¿Qué lleva a una persona a cometer suicidio? ¿A pensar en él? ¿Hay razones válidas? Escuché por ahí que hubo a quien no le gustó el final, pero a mí me parece el final perfecto, el más real. Emocionalmente, la historia atraviesa varios picos en los que te hace sentir empatía, entusiasmo, nostalgia, incluso, te arranca sonrisas por la interacción de los protagonista, una muy natural, casi te hace desear estar leyendo un romance, pero no es tal, es un drama. Y sí, llegas a ilusionarte, a guardar esperanzas, a plantearte cuál es el objetivo de estar vivo y cuándo es suficiente, y se puede abrazar la muerte.
Me llegué a encariñar con los personajes, cosa que es en realidad difícil que me suceda; su psicología está tan bien plateada que me pareció que pudieron ser dos consultantes agendando cita. Lo mismo sus conflictos, se sienten humanos, contradictorios hasta cierto punto (como lo es el humano), y por supuesto, sus decisiones consecuentes con lo que de ellos muestra la autora; decisión e indecisión se ven enfrentados y cada quien toma el rumbo que le corresponde, igual que un perfecto rompecabezas. Fue un placer leer esta obra. Que si la recomiendo, sin duda, con los ojos cerrados, aunque hazlo con un curita al lado.