En junio de 2001, Delia, una joven tseltal, se fue del ejido en el que vivía para probar suerte en la ciudad. A partir de entonces inició un martirio para su familia que duró más de dos décadas. ¿Dónde estaba Delia? ¿Cómo llenar el vacío que dejaba su desaparición? En Ch’ayet k’inal. Las formas de la ausencia, Delmar Penka ensaya en torno a la experiencia con lo que ya no está. De las mascotas a la migración y de la muerte natural de los ancianos a los suicidios de los jóvenes, Penka reflexiona sobre los mundos circundantes a los que les falta algo. Esta edición bilingüe (tseltalespañol) confirma a Penka como uno de los ensayistas jóvenes más relevantes de México.
«Somos una forma de ausencia que permanece en unos y otros.»
Encontre este libro de ensayos en un paseo por gandhi. Decidí comprarlo porque quería encontrarme con ensayos alrededor del duelo y sí cumplió en ese aspecto. A partir de experiencias individuales, el autor logra hablar de experiencias universales en torno a la pérdida, el duelo y la ausencia (por supuesto). Entrelazado con su cosmovisión tzeltal, las reflexiones que habitan los ensayos nos encuentran con una forma de vivir anclada a la ausencia (puesto que es inevitable). Creo que hay grandes cosas sucediendo en los ensayos, recomendado.
a chiquita. está muy poético y fuertes las historias. quiero saber la vida de la tía delia. tiene muchas frases lindas, me quedo con esta: somos una forma de ausencia que permanece en unos y otros. el verlo en tsetsal aunque no entienda >
Extraordinaria obra de Delmar Penka, autor joven chiapaneco, gran promesa en la literatura mexicana, en la que aborda, a través de un ensayo íntimo y poético, las diferentes formas de la ausencia: a causa de la muerte o la separación por decisión; la pérdida de un ser querido o de las cosas; el acto de tener que partir por necesidad, la migración; el suicidio; los mitos y la hechicería. Todo nos lleva -a los que nos quedamos, a los ajenos, los que observamos- a sentir ese vació en donde yace la nostalgia, la tristeza, y el duelo. "La ausencia es un lugar extraño donde muda todo lo que ya no está con nosotros: las cosas, las personas, la compañía, las caricias, las palabras." La pluma de Delmar es sensible, y tiembla, mientras escribe. Logra crear una obra que se aplaude y que uno agradece al Fondo de Cultura Económica por estas apuestas de jóvenes escritores con gran talento.
Wow la forma de abordar las ausencias, el duelo y la pérdida. Delmar explora desde el duelo por perder a una mascota, por la muerte de seres queridos, las desapariciones forzadas, el suicidio, la depresión hasta la pérdida de objetos y cosas que en apariencia son insignificantes pero que terminan teniendo una relevancia.
Amo lo bello que se siente cada frase, la profundidad que transmite y lo identificada que me pude sentir con varias ideas. Es un libro nostálgico, tierno y cargado de significados, se siente muy personal e íntimo.
Recomendado ampliamente, además puede aprender varios datos culturales sobre pueblos originarios.
No soy una persona que sea muy de ensayos, pero cuando Em me dijo el título del libro y lo mucho que le recordaba a mí, adquirí demasiada curiosidad. Quiero mencionar a esta persona, no solo porque sea importante para mí, sino porque a lo largo de un año de duelo sobre lo que no pudo ser, por fin hemos hecho las paces sobre lo que fue y lo que es en la actualidad: una ausencia que siempre está presente, incluso en un libro que fue comprado por casualidad.
El día que Em me prestó el libro, terminamos hablando sobre el presente y las decisiones que quiero tomar en el futuro, que al final de cuentas se ven influenciadas por la nostalgia que cargo en mí. Em me seguía repitiendo "checa el libro" y fue un poco gracioso, pero después lo entendí. Este libro no es una historia en particular sobre las ausencias, fue una conversación con alguien que entiende el dolor de la nostalgia y al mismo tiempo el amor que hay en ella, sobre todo para alguien que creció en un pueblo indígena y en algún punto tuvo que estar lejos de su pueblo, saber que las cosas nunca volverán a ser las mismas, que el mundo siempre estará cambiando y a veces perdemos a personas.
Quiero nombrar las ausencias sin sentirme culpable por el cariño de algo que ya no está físicamente; quiero nombrar los sentimientos que se han quedado en mí porque son parte de lo que soy ahora; quiero nombrar a Em porque en realidad nunca se fue y nunca se irá, siempre ha estado en mí, incluso desde antes de nacer, solo que lo hemos olvidado.
Compré el libro en Agosto en el Centro Cultural Elena Garro en mi breve viaje por CDMX pero creo que empecé a leerlo justo en el momento adecuado en donde me estoy preparando para la inminente ausencia de personas a las que amo. Resignificar la ausencia es algo fundamental para resistir el dolor que implica. He llorado en cada pagina, sobretodo en la primera parte del libro, han sido maravillosos ensayos, recomiendo mucho el libro.
leer estas páginas me ha hecho tener una concepción más amplia de las ausencias, sobre cómo pueden ser algo tan lejano y a la vez tan cercano. Me dolía leer algunos textos, pero a la vez me hacían aterrizar ideas sobre el concepto.
Un libro muy bonito de distintos tipos de ausencias, me quede con muchos aprendizajes y recorde a mis seres queridos que ya no estan, buscare mas libros del escritor me fascino!