Confieso que me encantan las historias sobre villanos, así que abrí esta novelette con unas ganas, pero también con unos estándares, que no eran ningún chiste. Pero la obra de Ares Rodiño ha sabido estar a la altura con creces.
En esta historia se nos presenta a Artemis, un estudiante de la Universidad para Villanos que vive, con su padre y con otras familias dedicadas a la villanía, en una dimensión conocida como el Desgarro. A Artemis no le hace demasiada gracia especializarse en el caos y la maldad, pero sin la beca de la Universidad, ¿de qué vivirían su padre y él? Por si el peso de una existencia que ni ha elegido ni le gusta fuese poco, de un día para otro Artemis y sus amigos descubren que la muerte de una de ellos ha sido programada para ese mismo mes; y aparece en la universidad un estudiante de intercambio, procedente de otro Desgarro, que en más de un sentido es demasiado bueno para ser verdad.
En la solapa con la biografía del autor se menciona que está terminando su grado en Trabajo Social, y debo decir que la novelette evidencia que debe de haber sacado notazas todo este tiempo. Pese a que la novelette es un género narrativo breve por definición, estando a medio camino entre la historia corta y la novela, "Cuando miras al abismo" hace una crítica social tan firme y feroz como completa, planteando cuestiones tan complejas como interesantes. ¿Las personas malvadas nacen, o se hacen? ¿Acaso no es una hipocresía aplicar castigos y condenas antes de que se cometa ningún delito, a fin de prevenirlos? ¿Es la justicia realmente igual para todo el mundo? ¿Cuándo es lícito plantarse, y dejar de poner la otra mejilla? Ante un sistema injusto, ¿es más moral rebelarse, o lo es continuar obedeciendo con tal de evitar el caos?
He disfrutado muchísimo esta novelette, narrada en un tono tan ácido y cínico como humano. A través de los ojos y sentimientos de Artemis se nos plantea una realidad que, pese a tener toques de ciencia ficción, no está tan lejos de la nuestra en algunos aspectos. Por otra parte, se da voz a todo un coro de situaciones personales y sociales mucho más cercanas de lo que podamos pensar, poniendo especial énfasis en las personas más vulnerables, pero también más olvidadas, de la sociedad. Si cambiásemos la palabra "villano" por "delincuente", o "infractor", e hiciésemos a un lado toda referencia a poderes y dimensiones alternativas, esta novelette bien podría ser una crítica social al momento histórico en el que vivimos.
Por lo demás, la acción transcurre a un ritmo idóneo, que no resulta confuso por ser excesivamente rápido ni aburrido por avanzar a trompicones o a dos por hora. Todos los cabos de la trama quedan atados firmemente, y aunque algunos aspectos queden en el aire para que cada cual decida cómo piensa que terminarán, no se trata de una novela con final abierto ni muchísimo menos. Es como si Ares Rodiño hubiera tomado una decena de fotografías, y nos presentase el resultado de alinearlas para darles un sentido.
En definitiva, una novelette que merece muchísimo la pena, y una excelente apuesta para cualquier momento del año. Mención especial, antes de terminar, a la cuidadísima edición que ha realizado Ediciones Raven, así como al precioso arte de la portada, print y marcapáginas de la mano de Kalisdice/Alba Navarro. Gracias a artistas y editoriales independientes, cada vez cabe menos duda de que nos encontramos ante una nueva Edad de Oro de la literatura y arte españoles gracias a esta nueva generación.