Tal cual lo dice desde el principio, este libro es una carta de amor a Yucatán. Todas las crónicas son bellísimas y aunque muchos de los relatos muy probablemente te indignen es difícil dejar de leer porque está escrito en algunas partes que parece poesía. Aprendí muchísimo sobre el estado y la verdad me encantó 💖
Katia logra una escritura honesta. Creo que ahí está el corazón de sus crónicas sobre los municipios de Yucatán. Ver nuestro territorio con esos ojos es cuidarlo, es estar atentas a lo que sucede a nuestro alrededor y muchas veces damos por sentado. Lo disfrute, especialmente la crónica de Oxkutzcab, Dzilam y Chicxulub. Joyas.
Es una hermosa narrativa que resuena con los yucatecos, al menos conmigo, y la gente con raíces mayas. Me encanta la personalidad que se plasma en cada relato y me dan ganas de volver a mi ciudad natal, si acaso para rescatar las costumbres. Lo recomiendo ampliamente!
Tierra de Sol fue un viaje por Yucatán con una guía que le tiene un profundo cariño y respeto a todo lo que te muestra. Me siento informado, entretenido y también conmovido. La mirada de Katia captura escenas muy ricas y su voz narra de forma cautivadora.
Es un libro muy breve y fácil de leer, pero cargado de reflexiones sobre el medio ambiente, el pueblo maya, la identidad, las raíces y la esperanza ante tanta decepción por cambios/tragedias globales. Lo describiría como un texto imperdible. Recomendado ampliamente a todes, en especial a quien le interese la crónica, Yucatán o reflexiones sobre el mundo en el que vivimos.
Crónicas muy coloridas y agradables. Mis favoritas fueron las dos relacionadas con puertos y el mar. Me deja grandes reflexiones sobre los hábitos de consumo, la "modernización" y la necesidad de preservar e ir adoptando las costumbres y pensamientos que son parte del patrimonio tradicional de los pueblos originarios de Yucatán.
Me encantaron las historias de este libro, la colección de memorias, tradiciones y pensamientos de la gente. El estilo de Rejón también me gustó, ojalá y que sigue publicando!
Me es imposible hablar de este libro con objetividad, sobre todo porque lo vi crecer y cambiar. Katia es mi amiga y he asistido a los cumpleaños de sus otros libros. Pero no por ello dejo de reconocer que lo que ella nos ha entregado es una de las experiencias lectoras más gratificantes que puedan tener. Sí, son crónicas, pero no hay muchas como las que escribe ella, tan cercanas a las personas y la poesía que a serle fiel a las convenciones del género.
Nos lleva por un viaje a algunos municipios de Yucatán. Sale del ombliguismo de la ciudad, se aleja de las zonas turísticas, no pretende oficialidad sino la rebeldía que es compartida: la de las personas que se oponen al extractivismo de los bienes materiales y culturales, de quienes se organizan o hacen cambios en sus ámbitos de trabajo. No pudo ser de otra forma porque quien conozca a Katia sabe que es un reflejo de su propia inquietud por no ceder al pesimismo sino a imaginar o, en este caso, revelar que ya hay soluciones, que otros mundos, disculpen el cliché, son posibles.
Porque aunque no conozcan a la autora, este libro acaba por ser una extensión de ella. Ella traza la ruta de sus viajes porque hay cosas que le interesan, y esa curiosidad la hace tomar la carretera y encontrarse con personas maravillosas y sabias. No es la protagonista de estas crónicas, pero es parte de ellas, no puede ser un ente invisible y despersonalizado, es el encuentro de su vida con la de otras personas. Por eso brillan sus historias, la voz de quienes le hablan se entrelazan con su visión; y la visión que le confían sus entrevistados se entretejen con su voz.
No le teme a hablar de temas que afectan a al península, y ofrece matices: cómo podemos hablar, por ejemplo, de xenofobia cuando es una experiencia compleja de acuerdo a las motivaciones de quienes llegan a vivir a este estado. Cómo proponer caminos nuevos a los monocultivos. Cómo reconocerse parte de una identidad cuando se ha querido silenciar como política pública. Cómo ver belleza en la extinción. Cómo desaprender todas esas acciones y actitudes que nos aceleran y nos obligan a la hiper producción.
Hacen falta crónicas como estas, con alma, con empatía, que renueven todo lo que sabemos o creemos saber de esta entidad que tiene sus heridas. En su intento por comprender la tierra que habita, acaba por demostrar que sus preocupaciones son universales, que otras partes lidian con cosas parecidas. Tierra de sol es un libro que se expande como una onda porque su honestidad puede ser percibida en todas partes. Hay tierra de sol aquí y en China, pero solo hay una Katia.
Por cierto, es raro encontrar libros de crónicas con ilustraciones, generalmente se ilustran con fotografías. Esta es otra característica que la hace original y bella.
Pocas crónicas nacen, se transmiten y se crean desde un amor tan profundo a lo que están narrando. Tierra de Sol es fácil fácil de los mejores diez libros que he leído en mi vida. Amé tanto sus páginas como los lugares por los que Katia me llevaba aún sin nunca haberlos pisado en mi vida pero que con aquello que sí conocía: las hamacas, el mar, la gente, las costumbres, las palabras, los cenotes, el trabajo, las mariposas amarillas volando por montones; me ayudó a pintar paisajes de comunidades que sentí propias. Donde sentí el coraje y la rabia de las injusticias, de lo poco, del mucho daño que también se hace, pero donde también lloré a mares en cada página por la esperanza que no dejaba de llegar palabra por palabra como un aroma punzante. Una esperanza y un amor que me hacían llorar y mantenerme firme como cada habitante de estos lugares del tan diverso Yucatán que amo como si hubiera sido la tierra que me vio nacer. Como persona con raíces yucatecas extrañas este libro fue un abrazo al corazón y agua a esas raíces que a veces tienen miedo de quedarse y saberse en su lugar. Gracias, Katia. Gracias, gracias, gracias. Y gracias a todxs quienes forman parte de este libro por hacerlo lo que es. Ahora sí, procedo a llorar eternamente y a recomendarlo con cada alma que me escuche hablar lo más mínimo.
Cinco mil estrellas de diez. 723762627228276226272727236262/10
This book was gifted to me by my dear friend Erika while on study abroad in Mérida, Yucatán. I cannot say enough how much I enjoyed this short relation of the beauty and reality of life on the peninsula, and specifically the state of Yucatán. Strangely enough it felt like all the thoughts and observations I had while studying were showcased in this book, giving me the space to reflect on all that I had experienced while abroad. Thanks to the impactful, eloquent, well organized interviews and commentaries by the author I felt a great amount of closure from reading the book and answers to many of the questions or theories bouncing around in my head. "Tierra del Sol" is a dynamic and inspiring insight into the struggles and splendors of Yucatán that shows that the most beautiful parts of ourselves and our lands lay far beneath the surface. Thanks Erika.
Katia Rejón me parece brillante al escribir este libro. Justo como inicia en las primeras páginas: Hubo una vez, en uno de esos viajes, que un señor director de una ong me dijo que lo que quería hacer ya estaba hecho. Tenía razón: crónicas sobre Yucatán hay miles, escritas casi siempre por el mismo tipo de persona. Personas que no tienen que escribir para atrapar el coraje de la pérdida sino por una pulcra inquietud intelectual. Gracias a ese señor entendí que no quería hacer un libro impersonal. Y lo que ella escribe, lo hace desde una perspectiva que resignifica y lo hace desde el respeto de toda la comunidad y el territorio de Yucatán.
Libro super corto de 6 relatos sobre Yucatán. Muy enfocados a la apropiación cultural y ecológica teniendo en cuenta la importancia de lo tradicional y las raices Mayas.
Un texto bonito, pero que eventualmente se pierde en cuanto a la continuidad de la redacción por lo que fácilmente se puede desconectar de la lectura.
Será interesante ver los nuevos escritos de esta autora.
¡Recomendadísimo! Katia Rejón no solo escribe con talento, bonito y fluido, sino que también se ve que es un ser humano admirable, y eso también está plasmado en estas páginas. Cada ensayo está cargado tanto de crítica como de amor. Amor a una tierra que espero algún día tener la suerte de conocer.
La portada en riso de Capulín Taller está preciosa, aunque la edición sin texto justificado me hizo mucho ruido mientras leía. El texto es fresco y honesto y no sé si sea también cosa de la edición, pero distinguir la voz de la autora de las personas entrevistadas me costó trabajo.