Cualquier persona joven que lea los versos de “Compadre Mon” podrá ver, a través de esa ranura artística, el retrato de la vida política dominicana. Por ejemplo: “Acostando a las cinco las estrellas,/ se bebieron los guapos el país:/ iba de boca en boca la botella/ como la boca de la meretriz”. Lo que al amanecer los guapos beben –o chupan– es el país. Y al beber el ron –en comunidad– de boca en boca, esa boca de la botella –no mencionada– se convierte en boca pública de ramera. Las sugerencias oblicuas tiñen los versos de crítica social e indignación moral.