Maite es una de las trabajadoras más eficientes de la fábrica. No le queda otro remedio: podría pagar con su vida cualquier infracción. Maite cultiva en secreto una gran pasión, el canto, y sueña con llegar algún día al legendario jardín del fin del mundo. Se dice que allí los rebeldes viven en total libertad y que es el único lugar donde aún sobreviven las luciérnagas. Su país, tras un largo conflicto, se ha convertido en una prisión fría y adusta. Las artes y las ciencias han pasado a ser un coto privado para una casta de elegidos, mientras el resto de la población está condenada a una vida llena de privaciones y fatigas.
El único momento de distracción es la Ceremonia, una gran fiesta que se celebra todos los años para conmemorar el advenimiento de este nuevo régimen que se denomina Renacer. Maite siempre ha querido estar con los de arriba, pero el día en el que logra resarcirse al fin de los años de amargura descubrirá que, cuando se vive en un país donde ha muerto la esperanza, los sueños pueden convertirse en pesadillas.
Poco puedo decir de esta historia. No le he encontrado ninguna lógica a las decisiones y las acciones de la protagonista. Yo veo la diferencia entra valentía y locura, y en el libro he visto más bien lo segundo. La prota arriesga su vida en numerosas ocasiones y no piensa en las consecuencias de sus actos. Me ha fastidiado mucho la poca empatía que siente hacia sus propios padres. Todos los personajes en sí me han parecido muy planos. He de decir que se trata de un libro juvenil (muy juvenil) pero no lo veo una excusa como para que el libro no tenga una profundidad y unos personajes mejor desarrollados. La trama sí que pintaba muy interesante (una distopía original, aunque me costara al principio) y hubiera estado muy guay si los personajes fueran más definidos, sobretodo la protagonista y su amigos, que son los que abarcan el libro. Para mi sorpresa, el final me sorprendió bastante y estoy segura que si fuera un libro más extenso y mejor escrito, me hubiera gustado mucho. Una lástima.
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Sempre più spesso i nuovi young adult, definiti distopici, vengono spacciati per i nuovi "Hunger games", salvo poi scoprire che con il libro della Collins non hanno nulla in comune. Una strategia di marketing, certo, ma non troppo riuscita. Chiedete ai lettori qual è il primo libro che viene loro in mente quando dite "distopico", specificate anche il target, ovvero young adult: cari editori, sappiate che non è "Hunger games" la prima risposta e, a dire il vero, nemmeno la seconda o la terza.
Tutto questo per dire che ancora una volta le fascette sono fuorvianti e anche studiate non troppo bene.
La maggior parte di coloro i quali hanno deciso di leggere questo libro lo hanno fatto dopo essere stati incuriositi dalla trama: la storia sembrava promettere bene, chissà, forse "Garden" si sarebbe rivelato essere un bel libro.
Tutte queste belle prospettive si sono infrante amaramente già dopo le prime pagine. Ciò che balza subito all'attenzione è lo stile usato dall'autrice, molto sintetico, caratterizzato da periodi brevi e dall'uso del tempo presente. Il paragone con "Hunger games" è inevitabile, credetemi, un po' perché l'editore ci ha fin da subito messo la pulce nell'orecchio, un po' perché è abbastanza palese che Emma Romero si sia rifatta allo stile della collega statunitense, fatto sta che l'autrice italiana ne esce sconfitta. Quello di "Garden" sembra essere la brutta copia del ben più affermato libro già citato: là dove la Collins riesce con la sua scrittura a far immedesimare il lettore nella protagonista e in ciò che le sta accadendo, magnetizzando l'attenzione, la Romero risulta essere superficiale e approssimativa.
L'approssimazione è una delle caratteristiche di questo libro, tutto sembra essere una bozza, compresa la storia. Ci sono troppe cose che non vengono spiegate: perché le arti sono state proibite, qual è la struttura della società? Questi sono solo due dei tanti quesiti che nel corso della lettura mi hanno tormentata.
Vengono fornite delle spiegazioni riguardo la storia del nuovo paese, per cercare di spiegare al lettori i motivi per i quali si è arrivati all'attuale situazione politico-amministrativa della penisola, tuttavia anche questa è troppo approssimativa, non vi è approfondimento, sembra essere stata messa lì solo perché l'autrice doveva farlo. Quello che si può fare è supporre, tutto qui.
I personaggi sono freddi, piatti, mancano di introspezione e, spesso, di coerenza. Stessa cosa dicasi per i rapporti tra di loro. La stessa protagonista, Maite, mi ha non poco lasciata perplessa: tutto quello che vuole è poter cantare, tuttavia quando ne ha l'opportunità non vuole più farlo perché si sente obbligata. Il suo dilemma tra il cantare sul palco e fuggire con i suoi amici occupa almeno una decina di pagine, esasperando il lettore.
Solo il finale, e con questo intendo le ultime righe, è apprezzabile poiché apre le porte a nuovi scenari e interrogativi.
Al termine della lettura questo mi è parso un libro senza senso, più una bozza che una versione definitiva per la stampa e gli scaffali. Infine, devo affermare con amarezza che anche il lavoro di editing pare quasi nullo, ho notato così tante cose che sarebbero dovute essere messe a posto che ho finito per perdere il conto.
Un libro con del potenziale non sfruttato. Una grande delusione.
Conocemos todo de boca de la protagonista, Maite, quien nos descubre un país distópico con muchas normas (algunas ilógicas) que sirven para ser felices y mantener la paz. Cosas tales como que está prohibido cantar o contar historias...
A Maite siempre le ha apasionado cantar y lo hace cuando ni las cámaras pueden captarla. Ya en el primer capítulo comienza la tensión, cuando su mejor amiga es detenida por llegar tarde a trabajar. Algunas personas, como la tía de Maite, desaparecen. Otras, son detenidas por incumplir las leyes y, durante la ceremonia de aniversario de Renacer (así se llama ahora el país), los aplausos del público deciden quién vive y quién muere...
Maite sueña con llegar un día a Garden, no le importa si es un lugar real o el lugar al que se llega tras morir. Sabe que allí sí será feliz de verdad.
No quiero desvelar más de la historia por si cometo spoilers indebidos.
De los personajes poco hay que decir, o pasan de puntillas o no se profundiza en ellos lo suficiente como para empatizar. En Maite sí, ya que es la narradora, pero no termina de caerme bien.
La historia me ha enganchado y aunque el final me ha parecido precipitado, no me ha disgustado del todo.
Garden es una novela distópica que me llamaba muchísimo la atención. Es una novela distópica que no cae en los tópicos de este género y que por ello cuenta con un planteamiento muy original. Sin embargo, es tan tan distópica que hace que el lector no pille muy bien la historia ni la ambientación. Y además ha sido una novela que he acabado abandonando a la mitad. Empezaré a dar mi opinión por donde acabo de terminar el primer párrafo. He sido incapaz de pasar de la página 120 de este libro. Odio abandonar novelas, es algo que no me gusta porque siento que quizás si sigo leyendo descubriré algo que me hará querer acabar la historia. Pero Garden ha sido una novela que me ha aburrido tanto tanto que he tenido que abandonarla. Llevaba casi 120 páginas y no era capaz de engancharme, leía por leer y la historia me aburría muchísimo. Que a mí me haya aburrido no quiere decir que sea aburrida la novela, de hecho a mi hermana que lo ha leído hace unos días le ha gustado mucho. Sin embargo, he visto una trama muy divagada, donde la autora nunca concretaba qué iba a ocurrir y era incapaz de seguir una línea argumental. Además es un libro demasiado distópico y con eso quiero decir que llegaba un punto en el que me perdía en argumentos y descripciones y era incapaz de meterme en la piel de la protagonista. Las novelas distópicas deben tener la capacidad de meterte en la piel de los personajes aún viviendo en una sociedad que se nos escape. A pesar de que lo he abandonado sí que puedo decir que es una novela muy original, con una ambientación muy diferente a lo que se suele dar en las distopías, pero con una trama y unos personajes que no me han resultado conseguidos para nada. Personalmente me ha resultado un libro muy aburrido, sin una historia clara y sin una capacidad para captar al lector. Y poco más puedo añadir si no he acabado la novela.
Admito que cuando acabé de leer Garden tuve un problema. No tenía ni la menor idea de cómo iba a reseñar este libro. Por más que me ponía a pensar, no paraba de sacarle peros, de verle defectos. Todo se convertía en argumentos en contra. Y, sin embargo, tuve muy claro qué puntuación iba a ponerle incluso antes de acabarlo: le iba a dar tres estrellas en Goodreads; de hecho se las he dado. ¿Cómo iba a hacer entonces para dar mi opinión y que ésta fuese coherente?
Leyendo Garden he corroborado una idea que llevaba bastante tiempo fraguándose en mi cabeza: definitivamente las distopías y yo no nos llevamos bien. A parte de que todas están cortadas por el mismo patrón y cuesta encontrar alguna que sea realmente innovadora, la propia temática hace que el autor se centre en determinados aspectos y deje de lado otros que para mí son muy importantes, como los personajes por ejemplo, que desde mi punto de vista se suelen descuidar mucho. La creación de un mundo lo más distópico posible y una trama trepidante en la que cuantas más cosas pasen en poco tiempo, mejor, lo absorben todo. Y ahí es donde chocamos. No es que no las vea interesantes o adictivas, es simplemente que para mí el libro no está compensado. Me gusta ver más cosas. Considero que podría hacerse mejor, que se podría profundizar más. Y Garden, como buena distopía, “ha pecado” exactamente de las mismas cosas que el resto. Le he visto los mismos problemas...http://lasgargolasdeangelfield.blogsp...
Acabado ✅ GARDEN, EL JARDÍN DEL FIN DEL MUNDO de Emma Romero⭐️2/5⭐️ 🔻🔻🔻 Y le he puesto 2⭐️ porque en el fondo la idea es muy buena...pero el desarrollo... Para empezar, son unas 250 páginas de libro, y hasta la 100 NO PASA NADAAAA! Cierto que al ser una novela distópica necesita bastante introducción para meterte en ese mundo y explicar el porqué han llegado a ese punto...pero un poco de ligereza hubiera estado bien. 🔻🔻🔻 Como digo, la idea es original y tiene tirada, pero la autora no ha sabido exprimirla bien. 🔻🔻🔻 Los personajes tienen un perfil muy bueno, pero les falta profundidad. Algunos incluso están de pasada y se supone que son personas importantes para la protagonista... 🔻🔻🔻 Al escenario principal le falta fuerza. 🔻🔻🔻 Y para finalizar, y sin hacer spoilers, todo se cierra de una manera muy rápida y ambigua... 🔻🔻🔻 😅Rosas por todas partes para este libro😅 ¿Lo mejor? El precio👉🏻2,80€ en @amazon . 🔻🔻🔻 ¿Alguien más lo ha leído? Me gustaría saber si a alguien le ha gustado😅. Instagram @mecomenloslibros
Le pongo cuatro estrellas aunque creo que 3,5 sería más representativo. Me ha parecido una muy buena idea pero mal ejecutada. Hay partes del libro que son las más emocionantes y que la escritora ha pasado demasiado rápido y en cambio se ha regodeado en otras que no lo eran tanto
ATTENZIONE: SPOILER Diciamo che per valutare questo libro servirebbe un metro scolastico. Difatti la mia valutazione è uguale a quella che viene usata per quegli studenti che, a fine anno, raggiungono una sufficienza risicata. Questi non devono fare l'esame di riparazione ma ricevono comunque una lettera a casa con le loro lacune scritte sopra e gli argomenti che devono recuperare. Garden è così. Non raggiunge una sufficienza piena, ma non merita nemmeno l'esame di riparazione. Quindi non sarebbero tre stelle piene (diciamo un 2.75) ma arrotondiamo per eccesso. Siamo ottimisti. La storia non era male in sé, però ci sono alcuni punti (le famose lacune) che secondo me, avrebbero potuto essere migliorati. -L'ambientazione: non sono la sola a dirlo. Ci sono tutte queste signorie: dicci almeno come si chiamano! Sappiamo solo che c'è Àmor e un posto chiamato Valle Rossa (cos'è? L'Agro Pontino? ) E il resto? Com'è messa l'Italia? Domande senza risposta... Più volte mi sono domandata se il riferimento agli altri stati che adottano la Rinascita fosse limitato all'Italia o fosse esteso a tutta Europa... Non chiedevo certo un trattato di Geopolitica (che avrebbe annoiato tutti... tranne me!) ma forse qualche informazione in più, per un libro che viene venduto come autoconclusivo! -Eventi raccontati "troppo in fretta": più volte mi sono trovata a rileggere certi passaggi, perché non riuscivo a capire come si svolgevano. (Un esempio su tutti: la morte di Lucilla: talmente rapida che ho dovuto rileggere per capire come accade e cosa succede a Maite) Di solito non sono così lenta a capire, ma a volte un po' più di approfondimento (che non scenda nell'eccesso di spiegazioni) non fa male, specie quando il libro non è un mattone (e Garden non lo è affatto). Nota a parte merita il finale: troppa troppa fretta, quasi come l'autrice non volesse spendere troppe parole. Il colpo di scena finale diciamo che mi ha spiazzato, anche se, a dir il vero, mi sono guardata indietro chiedendomi se avessi perso qualche passaggio... -I protagonisti. É stato difficile solidarizzare con Maite, la protagonista ("Maite? Che razza di nome è? Cit. mia madre) ma questa è solo un'osservazione personale: odiando cantare ho fatto molta fatica a comprendere le sue ragioni, ma ciò non significa che non sia un personaggio creato male. L'unica cosa è che ho fatto molta fatica ad immaginarmela, perché la Romero non si è soffermata molto sulle descrizioni: a malapena sappiamo che Maite ha i capelli castani! Ho apprezzato il fatto che la storia non scada nel solito e stra-usato triangolo amoroso (e sarebbe anche stato possibile: Maite-Luca-Einar) Invece, per una volta, un ragazzo e una ragazza amici terminano il libro da amici. Tuttavia, dentro di me, ogni tanto una vocina diceva "Maite e Einar, Maite e Einar"! In effetti ho sempre preferito Einar a Luca: più bello, più tormentato, più romantico, più tutto... Anche meglio realizzato, ma l'autrice sembra non pensarla come me: infatti... Maite scappa portandosi dietro Luca, e il povero Einar fa una fine non meglio precisata. Che amarezza! -Lo stile. Non mi è dispiaciuto: semplice, rapido, leggero. Si mantiene sugli standard del genere (o almeno di quei distopici che ho letto): 1a persona singolare (solitamente il narratore è una ragazza adolescente) tempo presente, frasi semplici, periodi brevi. In conclusione un libro leggero, fin troppo: la scritta "L'Hunger Games Italiano" è purtroppo solo un'esagerata strategia di marketing.
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Garden ha tutte le premesse per essere un gran bel distopico,ma a parte l’inizio, non brilla in quanto a trama e originalità. Le similitudini con alcuni famosi distopici salta subito all’occhio e nonostante la Romero abbia un’ottima idea di fondo, la storia sembra sempre troppo surreale per essere credibile. Ho costantemente l’impressione di avere “già letto” questo o quel fatto... e la protagonista sistematicamente si contraddice con le sue scelte: ora coraggiosa e pronta a sfidare il mondo... adesso indecisa e sempre in paranoia! Deciditi figlia mia che le lancette corrono -.-‘’ I personaggi secondari fanno da tappezzeria per movimentare la situazione; i protagonisti maschili sono usati per dare un tocco romantico/colpo di scena alla trama. L’ambientazione che doveva permettere alla storia di diversificarsi dagli altri libri è pressoché inesistente. L’Italia, Roma o il Kazakistan non farebbe differenza... solo un breve accenno ai colli in qualche occasione, poi nulla che dia l’idea di dove la storia si svolga! La trama, a mio avviso, manca di descrizioni e fatti che avrebbero reso il tutto più chiaro e articolato. Molte incognite (come il perchè le arti vengano proibite) non trovano risposta. Situazioni complicate e pericolose che puff! si risolvono con una semplicità assurda. Garden, ovvero il giardino di pace e libertà alla fine è una totale delusione... un finale troppo aperto e presentato in maniera frettolosa per un libro che è stato presentato come auto-conclusivo. Non riesco a sconsigliarvi tale lettura, perché lo stile è gradevole, ciononostante questo a me non è bastato! Questo libro non è stato ciò che avevo sperato, non ha saputo coinvolgermi nella sua lettura. Pur trattandosi di un romanzo d formazione, l'autrice avrebbe dovuto dare alla trama maggiore intensità e originalità, caratterizzando in modo più incisivo persone e ambientazione. Non mi sento di bocciarlo in toto, perché lo stile della Romero è senza dubbio buono, adesso non mi resta che aspettare un nuovo libro!
Quizás haya sido levemente generoso con Garden, y veo en otras reviews que hay personas a las que les ha ocurrido lo mismo que a mí: ¿Por qué las 3 estrellas? Garden es una novela imperfecta: Para empezar, es un libro autoconclusivo. No estoy apoyando así que las distopías deban convertirse en sagas interminables, pero el mundo que crea la autora se siente maltratado a la hora de darle un final a la historia que, sin duda, merecía algo mejor. Los personajes carecen de profundidad, pudiendo parecer simpáticos y empatizar con ellos en dos o tres situaciones específicas, pero nada más, carecen de personalidad definida y propia, de alma. Por otra parte, la historia, con más lagunas que un colador, incluyendo actitudes contradictorias de los propios personajes, situaciones incoherentes y diálogos ciertamente chocantes. Repito: ¿por qué cojones le he dado 3 estrellas? Algo innegable a tener en cuenta cuando leemos Garden es su condición de debut, escrito por una aspirante a actriz/cantante que obtuvo un fracaso en su juventud y de la cual podemos sentir aspectos autobiográficos en el personaje de Maite, la protagonista; y lo que es más importante, su pulido estilo de escritura. Me ha sorprendido muchísimo, teniendo en cuenta quién era la autora y su "inexperiencia" en el mundo literario. Sin duda es una lectura llena de precisas descripciones, con poco diálogo y abundantes pensamientos internos de la protagonista: en resumen, un estilo muy italiano. Y el último, y con esto termino, motivo por el cual creo que Garden merece 3 estrellas, es que no me importaría leer en absoluto su NECESARIA continuación. Eso no es un final para un libro autoconclusivo. La autora debería explotar más la idea de este mundo plagado de luciérnagas en el que me ha conseguido enfrascar (a ratos).
NO LO RECOMIENDO A NADIE!! La historia es una copia barata de distopías como Los juegos del hambre. El inicio es pesado y aburrido y en el momento que aumenta la acción todo ocurre rápido y casi sin sentido. Lo peor es que es una historia sin terminar, acaba totalmente abierto y no hay segunda parte.
Una buena idea a la que le falta mucho desarrollo y construcción de personajes.
Maite es una joven de dieciséis años que vive en un futuro postbélico donde gobierna un nuevo régimen llamado "Renacer" que, detrás del lema de mantener la paz, ha privado de libertades al pueblo. Cuando son niños todos deben pasar por una prueba que determinará a que van a dedicar su vida. Maite obtuvo su puesto en una fábrica por lo que cualquier muestra artística del tipo que sea, está totalmente prohibida.
La joven ha intentado durante toda su vida cumplir las normas ya que el mínimo error a la hora de acatar las "armonías" implica la desaparición, una muerte segura. Pero un día las cosas que se tuercen para Maite y, sin ella quererlo, acaba infringiendo una de las leyes por lo que su vida corre peligro.
Empezando por las cosas positivas, este libro tiene un inicio muy interesante en una sociedad distópica ambientada en una ciudad que existe en nuestra realidad. El mundo que nos plantea la autora captó mi atención, una sociedad que no puede expresar ninguna pasión artística, ya sea la pintura o el canto por ejemplo, a no ser que así lo haya decidido su prueba.
El ritmo es muy dinámico, no hay momentos de pausa y eso me ha mantenido intrigada, además la lectura es sencilla y directa por lo que resulta muy fácil de leer, no tiene descripciones ni reflexiones complicadas.
Uno de los problemas es que he tenido con "Garden" es que el mundo que nos presenta en un principio y que tanto captó mi atención, no recibe el suficiente desarrollo. El ser un libro tan breve y tener tanta acción hace que muchas piezas del engranaje no se expliquen y su ausencia se note. Y es que el dinamismo y la brevedad de esta historia le ha jugado una mala pasada, llegamos al final casi sin entender nada.
Sin duda para mi la peor parte ha sido ese final, precipitado, ilógico y totalmente inverosímil en cuanto a lo que pasa. Pero lo que menos me ha gustado es como pasa. Nos encontramos con un final abierto que podría no haberlo sido. La sensación que me da es que la autora quería probar, si el libro funcionaba quizá hubiera hecho una segunda parte, sino, ese pseudo final abierto bien podría valer como cierre. La sensación ha sido realmente amarga.
Eso si, podría haber perdonado ese final si hubiera conectado con los personajes, pero me ha sido imposible. A la única que conocemos bien es a la protagonista, el resto de personajes secundarios quedan totalmente desdibujados y esto es un fallo porque uno de ellos es esencial para la trama. Pero el problema básico ha sido el personaje principal, Maite tiene una construcción bastante incongruente. A veces es fuerte y valiente, otras solo piensa en si misma, en algunas escenas es capaz de realizar una serie de movimientos que no cuadran con la vida que ha tenido, en otras no es más que una niña indefensa, va del optimismo absurdo a la negatividad más absoluta.
La autora ha querido plasmar reflexiones que podrían haber sido muy interesantes de tener una protagonista que nos las plasmara de forma coherente, no ha sido el caso. Nos habla de que a veces idealizamos algo y cuando lo tenemos nos damos cuenta de que no valía tanto la pena. Bien, pero en el capítulo siguiente Maite, que lo había criticado hasta la saciedad, lo vuelve a adorar.
No ha sido una mala lectura porque, como os digo, el ritmo es ágil y, aunque la protagonista es ilógica, quieres que Maite consiga sobrevivir, por lo que tiene algo que engancha.
En resumen, "Garden, el jardín del fin del mundo" podría haber sido una buena historia distópica pero se queda corta de desarrollo y tiene demasiadas incoherencias en sus personajes.
Ho iniziato questo libro perché mi chiamava. Un romanzo distopico italiano mi ha suscitato una certa curiosità. Penso che questo libro abbia molto potenziale, ma che non è stato sfruttato a dovere. I primi capitoli risuonano subito di un mix tra Divergent e 1984, e cominci a preoccuparti che sia un altra cosa scopiazzata sull'impeto dei YA come Hunger Games, e il sopracitato Divergent. Difatti è uscito poco dopo la pubblicazione di quest'ultimo. Rimango tuttavia piacevolmente sorpresa nel vedere che ha degli elementi interessanti e che lo stile di scrittura scorre in modo piacevole, e ti prende abbastanza . Credo sia un ottimo tentativo: ha dei personaggi, un approccio alla censura, delle relazioni che sarebbero potute essere interessanti. Purtroppo però è rimasto puro potenziale. I personaggi, sono presentati, delineati velocemente, senza un approfondimento, così come le relazioni tra di loro. La protagonista, Maite, si prospetta come un personaggio che avrà una grande crescita, che però non accade. Le sue esperienze non modificano il suo modo di vedere le cose, rimane troppo innaturalmente forte davanti a tutto quello che le accade. Il personaggio di Luca, è blando, c'è un accenno di romanticismo, mai approfondito, che poi a un certo punto BOOM scoppia, un po a caso, non c'è stato tempo di affezionarsi alla coppia. Anzi, per metà del libro loro sono separati e si percepisce un certo feeling con Einar, il personaggio che più di tutti avrebbe dovuto avere un approfondimento come si deve. Il tipo di rapporto che crea con la protagonista fa attendere nuovi sviluppi, che non arrivano. Anche qui, il passaggio da " Non mi fido " A " Ki fido/ bacio sulla fronte " È troppo veloce, non c'è stato quello climax che accompagna il lettore. Bhe, chiaramente la storia ha lo stesso problema, sfiora tanti argomenti, ne approfondisce pochi ed è un vero peccato. La sensazione alla fine è un " Volevo di più " Volevo sapere di più sui personaggi, sulla loro storia, sul loro passato, volevo vedere una vera crescita personale, volevo capire bene il mondo in cui è stato inserito è invece, ho come sfogliato una rivista senza veramente leggere il contenuto. In conclusione credo sia una lettura leggera che si può apprezzare nel suo piccolo, ma che se avesse avuto l'approfondimento che meritava, sarebbe potuto essere davvero un ottimo distopico per YA. Un vero peccato a parer mio. Avrei voluto avere più storia.
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Il mio interesse verso questo libro, durante la lettura, è stato altalenante: all'inizio mi ha annoiata, poi mi ha interessato abbastanza ed alla fine mi ha lasciata perplessa. Come ha scritto la maggior parte delle persone che ha commentato, la storia è un abbozzo di distopico senza alcun tipo di approfondimento (il che mi dispiace, visto che si sarebbe potuto fare molto di più). I personaggi sono nomi di cui non si sa nulla se non il "ruolo" che hanno nel libro: causa scatenante (Erika), aiutante (Luca), avversario (il presidente ed i giusti) ed alleato inaspettato (il figlio del presidente). Per il resto non ci è dato sapere altro... Anche l'ambientazione è poco approfondita: trattandosi di un distopico, chi è navigato nel genere riesce a raccapezzarci qualcosa... Ma gli altri? Chi legge un distopico per la prima volta come fa? Trattandosi di un libro di nemmeno 300 pagine, si sarebbe potuta fare qualche descrizione in più. Anche il finale è una serie di azioni senza spiegazioni. I rimandi ad Hunger Games sono evidenti (lo stile di scrittura, la protagonista, il cattivo che guarda caso si chiama Octavio), però a questo punto avrei preferito qualcosa di più originale, piuttosto che un romanzo scopiazzato. La scrittrice ha comunque grandi potenzialità. Mi piacerebbe che scrivesse qualcos'altro...
Per tutti coloro che si sono rallegrati del tanto atteso arrivo dei romanzi distopici in Italia, sarà sicuramente impossibile lasciarsi sfuggire uno dei primi libri di genere totalmente nostrani. Garden. Il Giardino alla fine del Mondo di Emma Romero è, appunto, la nuova e prima uscita distopica della collana Chrysalide (Mondadori), arrivata nel mese di aprile nelle nostre librerie e che si è andata ad affiancare, sugli scaffali, accanto a titoli come Matched di Ally Condie (Fazi), Hunger Games di Suzanne Collins (Mondadori) e Divergent di Veronica Roth (DeAgostini).
Titolo affascinaste e mistero assoluto su questa autrice, che, come è stato più volte dichiarato, ha preferito adottare uno pseudonimo piuttosto che firmarsi col suo vero nome, hanno contribuito ad accrescere in maniera esponenziale l’attenzione dei lit-blogger e dei lettori.
Di Emma Romero non si sa molto, se non che è nata nel 1978, che è una grande appassionata dei romanzi di Philip K. Dick e dei film dell’orrore e che ha un cane di nome Kiwi che ama portare a spasso per le vie di Milano. Impossibile sapere altro se non che Garden, per quanto autoconclusivo, potrebbe essere in realtà accompagnato da un uno o due libri: in poche parole, potremmo essere di fronte a un’altra serie. Sospetto che sorgerà spontaneo al termine della lettura, dato che un seguito è praticamente doveroso per mantenere integro il valore di un romanzo come questo. Andare per gradi è però d’obbligo. Di cosa parla Garden?
Le vicende di svolgono in un ipotetico futuro Rinascimento che vede l’Italia divisa in otto grandi terre, in cui gli scontri sono all’ordine del giorno. Il regno di Amor – se così vogliamo definirlo – in cui sembra regnare la pace assoluta è quello in cui vive la giovanissima Maite. Sedici anni, un fisico mingherlino e un po’ denutrito, un’acuta passione per la musica e un lavoro prettamente maschile impostale dall’Assegnazione.
“Un ammasso di automi, questo siamo diventati. Non credo fosse ciò che intendevano i nostri padri, quando dicevano che un giorno saremmo tornati grandi.”
Maite si impone di rispettare le regole, tutte, perché non rispettarle significa essere prelevati e terminati. Cancellati o uccisi possono essere varianti lessicali alternative, ma le persone non vogliono e non possono parlarne. In realtà non possono parlare di molto: tutta la loro esistenza è costantemente monitorata e diretta da una classe d’èlite che sembra giocare con le loro vite come un bambino con un mucchio di silenti soldatini. Neppure la musica è permessa, perché la musica, come dice la Costituzione, è caos e il caos porta alla degenerazione e alle guerre.
Il tasso di criminalità è ai minimi storici, ma tutte quelle persone che vengono prelevate – per aver commesso anche una minima infrazione – non rientrano nelle statistiche, anche perché a commettere quegli omicidi, che nessuno ha il coraggio di definire tali, è proprio il loro governo, su ordine del Presidente. Ogni aspetto della loro esistenza è coordinato e regolato dal governo: cibo, acqua, lavoro, parole… pensieri. Perfino le sveglie e gli orologi sono sotto il dominio della classe dirigente, al punto che, una mattina, quella di Maite, non suona, lasciandola sognare il Giardino alla fine del mondo e portandola ad arrivare tardi al lavoro…
Il romanzo della Romero presenta tutti gli elementi principali di un buon distopico, nonché un ottimo pacchetto personaggi/trama. L’autrice scrive bene, ha infatti uno stile fluido e semplice che le permette di raggiungere immediatamente il lettore, fin dalle prime pagine in cui ci presenta Maite in tutta la sua silenziosa cocciutaggine.
Ci piace questa protagonista dalla forza interiore decisa, coraggiosa, ma anche fragile e timorosa di poter causare dolore alle persone intorno a lei. È interessante leggere del rapporto tra Maite e Luca, della giovane Erika e dell’amore incondizionato di Davide per la giovane fidanzata. Anche l’ambiguo figlio del Presidente, Einar, conquista l’interesse del lettore, addirittura più dello stesso Luca. Ma ci sono anche molti altri personaggi, con delle storie alle spalle, con caratteri differenti, ben assortiti e per niente scontati e che, purtroppo, non vengono trattati dall’autrice con la dovuta attenzione e accuratezza. È questa la pecca più grande di Garden: la superficialità.
Un romanzo non deve essere necessariamente lungo, ma se si vuole creare un mondo nuovo, con regole e situazioni totalmente diverse da quelle reali o maggiormente conosciute, in questo caso lo scrittore deve approfondire, curare i particolari e tratteggiare con perizia quella scatola, quel palco, su cui vuol far muovere i suoi personaggi.
In Garden tutto questo non c’è. Le idee sono molte, la trama è interessante e accattivante, i personaggi anche, ma il tutto non viene sviluppato con il giusto equilibrio. Le azioni, gli eventi sono troppo veloci, i rapporti fra i personaggi poco approfonditi, il finale inconcludente. L’autrice afferma che Garden sia un romanzo autonclusivo, e che forse intende scrivere dei seguiti, ma così come stanno le cose appare chiaro che i seguiti dovranno esserci sicuramente. La struttura del libro è troppo simile a quella di un “prequel”, di un primo libro che un po’ zoppica, che racconta qualcosa ma troppo cela. Impossibile lasciare il potenziale di Garden non sfruttato, assolutamente improbabile.
Vista quindi in quest’ottica, il romanzo assume una nuova prospettiva, acquista valore e merita senza dubbio di essere letto, salvo valutare un ultimo particolare: dov’è l’Italia? Se un romanzo, primo di un genere a sua volta poco sfruttato e conosciuto in Italia, viene ambientato in Italia, da una scrittrice italiana, ci si aspetta che il background venga descritto, curato e particolareggiato con attenzione e perizia. Speriamo davvero che sia il primo di una serie e che, nei prossimi, questi scivoloni da esordiente verranno sistemati.
Garden nos cuenta la historia de una chica llamada Maite. En un mundo donde está prohibido cantar, llegar tarde al trabajo, ser creativo... Maite canta entre los ruidos de las máquinas de la fábrica donde trabaja. Hasta que un acontecimiento cambia su vida para siempre.
La verdad es que no me puedo quejar de un libro que no me costó más de 3€, pero si que ha sido una de mis peores lecturas en lo que va de año. Ésta distopía no tiene sentido ninguno, aunque leyendo la biografía de la autora la puedo llegar a entender, pero creo que podría haber escrito una novela totalmente diferente si lo que quería era plasmar el tema de cantar, no que en ésta distopía me ha parecido infantil y que carecía de sentido, ya que en ningún momento explica el porqué no se puede cantar.
Otro gran error ha sido la falta de diálogos. Eso hacia que la lectura se hiciera mucho más pesada y aburrida. La autora no profundiza en los personajes, ni siquiera en la protagonista, y eso que está contado desde el punto de vista de ella.
Lo bueno que tiene es que se lee rápido y la escritora escribe bien, pero la historia no ha tenido sentido ninguno. O por lo menos yo no se lo he visto.
Cuando empecé a leerlo no tenia muchas esperanzas que me fuera a gustar hasta ya unos capítulos mas adelante creo que los personajes como Einar o Luca deberían tener mas historia que contar como su pasado o la muerte de sus familiares y mas información sobre ellos. A mi en si, si me a gustado el libro excepto su final que se queda abierto y tengo que decir que es un final malo para mi punto de vista y para mala suerte según lo que he leído no hay segunda parte.
Avrei dovuto scrivere questa recensione molto tempo fa, ma che ci posso fare? La lettura è stata poco entusiasmante, per dirla con un eufemismo, e talmente insapore che persino buttare giù un parere sensato è stato faticoso. Maite lavora alla fabbrica gialla da quando ha undici anni, dal giorno dell'Assegnazione. Ogni bambino deve affrontarlo e deve affrontare il fatto che sarà un computer a determinare il proprio futuro. Non c'è scelta, infatti, ad Àmor: ognuno ha un ruolo da cui non può liberarsi e che deve rispettare per tutta la vita. Maite, però, sogna una vita diversa; ama il canto e vorrebbe potersi esprimere liberamente. E sarà questo desiderio a metterla nei guai.
Garden aveva le potenzialità per essere una lettura piacevole, anche se non indimenticabile. L'idea di un'ambientazione distopica italiana avrebbe potuto essere vincente, se sfruttata in modo adeguato. Invece, il risultato è piuttosto carente sotto molti punti di vista. Non basta sfruttare l'onda del successo dei distopici e un'idea potenzialmente buona per sfornare un bel romanzo. Il primo punto dolente è lo stile. È semplice, il che di per sé non è una caratteristica negativa se viene accompagnato da una narrazione efficace (oltre a trama e personaggi vincenti). Invece, pur sfruttando la narrazione in prima persona, risulta piatto e perde anche in scorrevolezza quando ci si imbatte in frasi che, nell'intento vogliono essere descrittive e/o articolate e profonde, ma che a conti fatti risultano solo incomprensibili. Per non parlare dell'uso di termini in maniera impropria.
Vedo il volto di Luca rabbuiarsi, la cicatrice sulla guancia sembra sbiadire in una patina di ombre che colano fuori dai suoi occhi e lo avvolgono.
I miei occhi si raggrumano nello sguardo più tetro che riesco a esprimere.
Gli occhi, di un verde tenue, potrebbero essere di vetro o plastica o metallo, e non si noterebbe alcuna differenza. Non sono inespressivi, né gelidi, ma piuttosto sembrano ritratti e chiusi, pur essendo bene aperti. Come se la vera persona che c'è dentro questo corpo si fosse nascosta lì dietro e temesse di essere vista da qualcuno, da chiunque. Così, ora che per l'ultimo istante fisso i miei occhi in questi due cerchi bianchi e verdi che sanno di fuga e contrizione, capisco che non ho modo di indovinare se si tratti di una ragazza o un ragazzo.
C'è inoltre un uso spropositato di flashback, volti a fornire al lettore determinate spiegazioni, in maniera forzata e poco elegante. Per esempio, in poco più di mezza pagina c'è un flashback che racconta come si sia arrivati a un'Italia divisa in Signorie e al periodo della Rinascita. In mezza pagina. Un punto forte del romanzo sbattuto in poche righe. Non che successivamente l'ambientazione sia trattata meglio, difatti risulta poco curata e sensata.
Secondo punto dolente: i personaggi. Macchiette. Caratterizzazione rosicata al minimo e più piatti di una sottiletta. La protagonista è la più insopportabile (d'altronde è anche l'unica che conosciamo bene ed è lei a narrare le vicende) e presenta tutti i caratteri dei personaggi dei pessimi young adults: bipolare, aspetto apparentemente insignificante (ma ovviamente ha il belloccio di turno, con gli occhi verdi, che le muore dietro), badass quanto un peluche, intelligenza... non pervenuta. Maite se la cava perché deve cavarsela. Poco importa la coerenza della storia, delle informazioni fornite al lettore. Maite è la protagonista e come tale deve a) combinare disastri e cacciarsi nei guai, b) riuscire a cavarsela perché, appunto, è la protagonista e c) ovviamente è tanto idealista e quindi deve suscitare la simpatia del lettore. L'unica cosa che suscita è il prurito alle mani per la voglia di abbatterla e porre fine alla sofferenza di sorbirsi la sua idiozia. Gli eventi si susseguono in modo veloce e frenetico; a tratti mi sono chiesta se fosse tutto un trip mentale della protagonista tanto le vicende mancano di logica. Tutto accade perché... perché sì. Oh. Mica serve una spiegazione. Per esempio è allucinante quante volte venga ripetuta la presenza di telecamere e microfoni ovunque, ma che all'occorrenza, guarda caso, non impediscono lo svolgimento della storia. E nemmeno il plot twist finale rende il tutto più credibile. Anzi, aumenta solo lo sconvolgimento da ma-che-cosa-ho-appena-letto. Non parliamo poi degli antagonisti. Tutti cattivi e antipatici perché sì. E quelli non antipatici... non sono cattivi. Ops, spoiler. No, davvero, l'alleato della protagonista è l'annuncio più telefonato del secolo. Suspense, questa sconosciuta.
Purtroppo non salvo davvero nulla di questo romanzo, apprezzo giusto l'idea vaga di partenza di un distopico ad ambientazione italiana, ma visto il risultato ne avrei fatto anche a meno.
*** 24/08/2016
1 o 2 stelline, devo ancora decidere. Meh. Prima o poi arriverà anche la recensione. u.u
Leggere questo libro è stata una tortura, e se non l'avessi scelto per la challenge lo avrei mollato dopo le prime venti pagine. Essendomi ridotta al 26 del mese ormai era tardi per cambiare libro, e se volevo scrivere una recensione dovevo continuare, seguire tutta la storia prima di poterla giudicare. Purtroppo, però, il mio giudizio non è cambiato. Non sono mai stata curiosa di scoprire come andava a finire, questo perché la trama è inconsistente, insensata; assistiamo passivi ai movimenti della protagonista Maite in questo mondo che è appena abbozzato. Fortunatamente è un libro che mi sono aggiudicata grazie a un giveaway, ma lo avevo comunque scelto attirata dalla prospettiva di leggere un distopico italiano che affondasse le radici (e trovasse ispirazione) nella nostra cultura, richiamata anche dalla fascetta gialla che cita a caratteri cubitali: "l'Hunger Games italiano".
Al di là della trovata commerciale, il libro è davvero una fastidiosa scopiazzatura di "Hunger Games": c'è la povertà, la fame, e qui anche la sete, ma non sono affatto resi con la stessa drammatica intensità dell'opera di Suzanne Collins; si limitano ad essere un contorno, così come la società e la distinzione tra ricchezza e povertà. Ci sono le telecamere che sorvegliano le genti e la stessa idea dei filmati che si diffondono come una legge che ricorda costantemente cosa accade a chi si oppone alle autorità, ma non bastano qualche sparizione e qualche morto per rendere la storia credibile. C'è un Presidente, solo che invece di chiamarsi Snow si chiama Octavio, e tra lui e Maite s'instaura una conversazione che ricalca fin troppo quanto già visto ne "La ragazza di fuoco". C'è un triangolo amoroso che coinvolge la protagonista: da una parte ha l'amico Luca, e dall'altra ha Einar, il figlio del Presidente che non si riesce subito a inquadrare bene da che parte sta, un po' come Peeta. Ma non coinvolge, non tiene sulle spine, perché ognuno di questi personaggi si muove come un burattino che si comporta così semplicemente perché è così che si deve comportare, punto. Sembrano seguire un copione; nessuno di loro è caratterizzato nella sua individualità. La cosiddetta "Mietitura" di Hunger Games è sostituita dall'"Assegnazione", e i Giochi diventano qui la "Cerimonia", un evento televisivo dove coloro che sono stati assegnati al ruolo di "Artisti" (Tributi?) sfoggiano le diverse arti fino a quella che è forse ritenuta la più sublime, quella del canto. E qui arriva il peggio: quanto è forzata la scena che coinvolge Lucilla! Si sente l'autrice che mirava a questo e non si cura di alcun dettaglio, che sia la descrizione della sequenza o i sentimenti. Questi personaggi non hanno emozioni.
Riguardo le descrizioni, sono limitati anche i riferimenti al nostro paese, ossia l'aspetto che più cercavo in questo romanzo. Sappiamo solo che le vicende sono ambientati ad "Amor", che è Roma detta al contrario, e purtroppo, che la nostra penisola sia divisa in signorie resta una frase di testo: nessuna spiegazione e nessuna scena ci viene mostrata. E' una storia incapace di dare stimoli perché, effettivamente, non narra nient'altro che i movimenti di una sventurata di cui non ci è nemmeno chiaro lo scopo, perché persino il leggendario Garden non è un sogno credibile! Garden può rappresentare il desiderio di ognuno di trovarsi in qualsiasi altro posto anziché in quelle fabbriche, ma nessuno a parte Maite sembra conoscerlo, e l'immagine che abbiamo è troppo scarna. La trama è incongruente: nei primi capitoli, Maite dimentica la cuffia di rete quando è una cosa contro il regolamento, eppure non le accade nulla, mentre all'amica Erika solo perché arriva in ritardo al lavoro viene fatta sparire con la prospettiva che le capiti il peggio. Poi ancora, Maite e Luca che fingono di passeggiare tranquillamente: sono equipaggiati di zaini per la fuga ma nessuno s'insospettisce, mentre un destino ben diverso è riservato al fratello di Erika e senza tanti preamboli. Il motivo per cui Maite è arrestata, poi, è davvero assurdo: perché fare una cosa che ormai si sa che porta a determinate conseguenze, se poi queste conseguenze le vuoi evitare? Quello non è un gesto d'affronto, ma un'altra forzatura nella trama. Non mi sono piaciute nemmeno le scene d'azione: in generale credo che sia più difficile creare certe scene quando si narra in prima persona, ma non penso sia questo il modo di farlo, anche perché Maite sembra ricalcare le azioni di una che fa la spia di mestiere, e oltretutto combatte come una lottatrice allenata; un po' troppo per una diciassettenne dalle umili origini e poco nutrita.
Mi dispiace dare così tanti giudizi negativi, ma la cosa che più mi ha colpito di questo libro è che non solo non mi ha trasmesso un messaggio di speranza o mi ha dato spunti su cui riflettere, al contrario, l'ho trovato alquanto deprimente. Il finale che lascia intuire un seguito è l'unica scena che mi è veramente piaciuta, capace addirittura di riaccendermi l'interesse. Ma la carenza di basi in questo primo romanzo mi allontanano dall'idea di acquistare un eventuale seguito.
Ho trovato la storia poco interessante, no mi sono piaciuti gli intrecci di trama. Ho trovato la lettura scorrevole, ma non mi ha entusiasmato il racconto. Peccato, avrvo delle aspettative più alte
In un futuro in cui l’Italia è divisa in Signorie e gli uomini lavorano asserviti ad un regime dittatoriale, seguiamo la storia di Maite, che è sta assegnata alla manutenzione delle macchine nella fabbrica gialla. Un giorno sta per arrivare in ritardo per il suo turno lavorativo, così come la sua amica Erika, che riesce però a spingerla dentro i cancelli in chiusura salvandola. Maite assiste alla cattura della sua migliore amica da parte dei Giusti, ordinatori che hanno il compito di “terminare” i dissidenti, coloro che infrangono le Armonie (leggi di stato). Fin dal giorno del suo esame di Assegnazione, Maite non riesce a rassegnarsi all’idea che sia costretta a lavorare in fabbrica, lei che sogna di raggiungere un luogo mitologico che chiamano Garden, che avrebbe voluto un futuro da artista, diventare una cantante come Lucilla, ma le armonie proibiscono alle persone comuni di cantare e impegnarsi nelle passioni artistiche a meno che non si svolga propriamente quel ruolo nella società. Ma un giorno Mate canta come al suo solito in una zona cieca nella quale le microspie non possono coglierla, coperta dal rumore dei macchinari e, assorta nel suo canto non si accorge che i rumori che la circondano sono stati disattivati, Viene prelevata e portata in città, dove scopre che il dittatore Octavio sta preparando le vittime per la cerimonia in onore della Rinascita, che si terra di lì a pochi giorni. Maite, insieme ad alcuni ragazzi, tra cui anche Erika - che scopre essere ancora viva -, viene servita e riverita, mentre si chiede il perché l’amica sia incurante del destino che li attende: i cittadini decreteranno la loro salvezza o la loro condanna proprio nei giorni della cerimonia, e per quell’occasione le vittime dovranno sembrare al popolo “sane e felici” – ai prigionieri che non dimostrano entusiasmo vengono somministrati dei farmaci che li fanno diventare euforici. La ragazza non intende rassegnarsi alla drammatica sorte e, usando tutta la forza di volontà rimastale, approfitta dell’attacco di una Giusta per pianificare la fuga. Ma le cose non andranno come aveva immaginato. Il romanzo della Romero, a giudicare dalla trama, sembra molto avvincente – e, in effetti, non si può dire che non lo sia – ma, a discapito di un intreccio generale intrigante, non si può dire che la materia nel complesso sia “nuova”. Premetto che ho storto il naso quando mi sono imbattuta nella fascetta che lo indicava come “L’Hunger Games italiano” e che, pur non avendo letto la saga della Collins, ne ho apprezzato la trasposizione cinematografica, che presenta molti punti in comune con la trama di Garden. La storia qui è completamente diversa, anche se vi sono numerosi punti di contatto: lo Stato diviso in Signorie ricorda i dodici distretti, la città così ricca e diversa dalle periferie sembra fare da eco a Capitol City e la cattiveria di Octavio rispecchia quella del presidente Snow, per non parlare della preparazione di Maite, che assomiglia al trattamento di bellezza che Katness “subisce” prima dell’intervista. Non mancano riferimenti a 1984 (il distopico per eccellenza): non a caso lo Stato in cui vive Maite si chiama Amór e nel romanzo di Orwell la società è controllata dal Minamor (il Ministero dell’amore) e i cittadini vengono controllati e gestiti attraverso una politica di panem et circenses. Insomma, nulla di innovativo, ma devo ammettere che se una critica positiva può essere fatta al volume della Romero, questa sarebbe relativa all’aver scritto un romanzo adatto ai ragazzi che li possa avvicinare al genere distopico, sebbene non ne riesca a sfruttare a pieno le potenzialità, ma soprattutto di aver scritto un testo ben scritto in italiano, cosa non di poco spessore. Inoltre i personaggi risultano molto credibili, soprattutto Maite e Einar. Nonostante ciò, fino a pagina settanta ci si serve in modo forse troppo eccessivo del flashback, che danno un’impressione che alcune parti del romanzo siano ridondanti e superflue, mentre in corrispondenza del tentativo di fuga di Maite la storia comincia ad avere un ritmo ben definitivo e accattivante. Ammetto poi che il finale mi ha colpito perché riesce a cogliere di sorpresa proprio nelle ultime battute. In sé non si tratta di una “cattiva” lettura, ma non ho trovato né innovazione, né qualcosa che mi abbia tenuto fermamente incollata alle pagine, e non credo sia perché in realtà il target al quale è rivolto non mi comprende. Ad ogni modo è sempre meglio veder leggere qualcosa del genere ai ragazzini che romanzi privi di trama e offensivi nei confronti della lingua italiana.
In un futuro imprecisato, in seguito ad una serie di devastanti conflitti, l’Italia è divisa in tante Signorie, regioni cintate da alte mura che hanno lo scopo di difendere la popolazione dagli attacchi esterni; il cibo e l’acqua sono razionati in porzioni che a malapena riescono a mantenere in vita gli abitanti, costretti a convivere con la perenne sensazione di sete. Maite è una ragazza di sedici anni, abituata a lavorare in fabbrica fin dalla tenera età come tutti i ragazzi della provincia; sa che la sua vita non potrà essere diversa da quella dei suoi genitori, eppure dentro di lei brucia un fuoco, che nasce all’altezza dello stomaco per poi risalire lungo la gola. Maite desidera cantare, sentire il suono della sua voce che intona una canzone qualsiasi, anche una semplice filastrocca; ma per quanto possa sembrare ingiusto, cantare è vietato, così come disegnare e raccontare storie. L’esercizio delle arti è riservato unicamente agli Artisti, persone scelte dal Computer Centrale il giorno dell’esame di Assegnazione in base alla loro vena artistica; a loro, ed esclusivamente a loro, è concesso esibirsi in una serie di spettacoli durante l’annuale Cerimonia, la grande festa che da sempre affascina la popolazione. Maite può cantare in un unico momento della giornata, per pochi istanti, convinta di essere al sicuro dallo sguardo implacabile dei Giusti; ma scoprirà ben presto di aver sottovalutato il pericolo..
Opera prima di un’autrice italiana, Garden si presenta come un distopico autoconclusivo ambientato, udite udite, in Italia; non sono molti i romanzi ambientati nella nostra penisola (parlo ovviamente di distopici, fantasy, paranormal e tutti i loro sottogeneri) quindi questo è senza dubbio un punto a favore di Garden. Purtroppo però questo aspetto, come molti altri, non è stato approfondito a sufficienza, lasciando aleggiare nell’aria una serie di domande rimaste senza risposta; ma andiamo per gradi. Garden è ambientato in un futuro indefinito, non vengono date molte informazioni sulla collocazione temporale anche se il livello tecnologico non estremamente elevato fa pensare ad un futuro non poi così lontano; attraverso la voce di Maite l’autrice racconta brevemente che, in seguito ad un lungo conflitto, si è arrivati alla Rinascita, con la creazione delle Signorie e l’imposizione delle Nuove Armonie, i divieti imposti dal Presidente alla popolazione, senza però spiegare alcuni dettagli importanti: ad esempio, come si è arrivati alla guerra, e cosa ha portato alla sua conclusione? Possibile che nessuno si sia opposto alla figura del Presidente neanche inizialmente? Possono non sembrare particolari importanti ma a mio avviso avrebbero creato una solida base di partenza per la vicenda, permettendo al lettore di avere un quadro completo della situazione. Per quanto riguarda la società ci viene riproposto il modello medievale, per cui abbiamo al gradino più basso della piramide gli abitanti delle province, costretti a lavorare molto duramente e considerati delle bestie; seguono i cittadini, i ricchi abitanti della città, privilegiati e spocchiosi, che comprendono gli Artisti; infine, la punta della piramide è occupata dal Presidente, una figura autoritaria e decisa a mantenere il controllo sulla popolazione con il terrore e con il ricorso alle forze armate composte dai Giusti. Questo è forse l’aspetto che è stato più approfondito: l’universo apparentemente perfetto degli Artisti viene mostrato per quello che è realmente, la vita dei lavoratori e specialmente della famiglia di Maite viene descritta accuratamente, anche per quanto riguarda il lavoro in fabbrica; si sa poco del presidente e soprattutto dei Giusti, ma nel complesso un’idea relativamente completa della società il lettore riesce a farsela. Quello che veramente mi è mancato è stato l’aspetto storico e le interazioni tra le varie Signorie, data l’ambientazione mi sarebbe piaciuto riuscire a localizzare i vari scenari e approfondire la storia degli stati che non hanno accolto la Rinascita. Queste lacune, insieme ad alcuni avvenimenti troppo frettolosi, rovinano purtroppo quello che poteva essere un libro davvero bello, bloccando il giudizio a tre stelline; a risollevare la situazione arriva però il finale, nonostante il romanzo sia stato presentato come autoconclusivo l’ultima scena lascia lo spazio per un seguito, e con esso si spera eventualmente di poter approfondire il passato e trovare risposta alle domande rimaste in sospeso :)
Da http://leggerefantastico.blogspot.com Garden. Il Giardino alla Fine del Mondo ci conduce nel mondo distopico creato dalla penna di una fresca autrice italiana, Emma Romero. La Romero ci descrive una Terra e in particolare un' Italia radicalmente cambiata e differente rispetto al nostro attuale paese. Comandato dal supremo e potente Presidente, il mondo di Garden si presenta strutturato in Signorie in cui ogni singolo cittadino vive per servire e far prosperare il paese, ma privati di molteplici libertà. Tramite l' Assegnazione ciascuno è suddiviso e destinato al lavoro più appropriato e a loro attribuito da un computer. La giovane Maite, la protagonista della nostra storia, è una semplice e umile operaia, ed ha un sogno in quella società, un sogno proibito. Una libertà a lei, come a qualsiasi altro cittadino all' infuori degli Artisti, negata. Il canto. Maite sogna un giorno di poter raggiungere Garden, il giardino alla fine del mondo, un luogo libero dalle costrizioni imposte dalla società, lontano dalle videocamere e microspie che ogni giorno controllano la vita dei cittadini, e cantare liberandosi da ogni stretta imposizione. Un sogno questo, coltivato per molti anni in perentorio segreto e racchiuso celermente in un cassetto del proprio cuore. La vita di Maite, però, sta per essere stravolta per sempre. Una mattina lei e la sua migliore amica Erika arrivano in ritardo alla fabbrica nella quale lavorano, ma solo Maite riesce a salvarsi. Ogni trasgressione infatti, ogni errore anche dei più semplici, viene severamente punito con la condanna e la morte. Erika viene prelevata e portata via dai Giusti per essere giustiziata il giorno della grande Cerimonia, davanti ad un pubblico immenso e davanti al Presidente in persona. Maite, anch' essa sorpresa a trasgredire le regole e a cantare davanti alla folla di operai della sua fabbrica, viene arrestata e condotta in città, al cospetto del Presidente Octavio e del giovane figlio Einar. Aiutata da Luca, il suo temerario e solitario collega di fabbrica, Maite cercherà con ogni mezzo possibile di evadere e liberare Erika, provando a fuggire e raggiungere il suo tanto desiderato Giardino alla fine del mondo. Ma alcuni imprevisti renderanno, se possibile, ancora più difficoltosa la propria fuga. Maite può contare unicamente sulle sue forze e forse, come un miracolo insperato, sull' aiuto inaspettato del suo più grande nemico. Garden. Il Giardino alla fine del mondo è un romanzo ben scritto e descritto che saprà sorprendere piacevolmente il lettore senza avere al proprio interno una vera e propria parte romance sviluppata. Gli ingredienti per una storia ci sono, ma restano un elemento marginale di cui non se ne sente la mancanza. La Romero è brava a creare un universo distopico che somiglia per molti aspetti ad Hunger Games, ma che riesce tuttavia a distinguersi per molti altri componenti. Garden è una storia essenzialmente targata young adult, ma come solitamente sta accandendo per i distopici da me letti, è un romanzo che mi ha colpito e trasportato grazie ai suoi personaggi e alle sue ambientazioni, lasciandomi piacevolmente sorpresa e soddisfatta alla conclusione. Inoltre, sono rimasta altrettanto colpita dalla protagonista, Maite, a cui l' autrice ha donato un carattere fiero e coraggioso, ma al contempo schivo e chiuso, distinguibile per un tocco piuttosto marcato di malinconica tristezza. Mai vittima di giustificata rassegnazione, Maite lotta con tutta la sua incrollabile determinazione decidendo di tuffarsi nel pericolo sfidando le leggi e la sua probabile condanna a morte, per salvare le persone che ama. Garden dovrebbe essere un romanzo auto-conclusivo ma, come si denota nelle ultime righe, l' autrice si è divertita a lasciare il lettore leggermente spiazzato soprattutto per quanto riguarda la sorte di un personaggio che saprete senz' altro amare. Io mi auguro che la Romero possa ideare un seguito e che potremmo presto scoprire nei dettagli gli sviluppi di una storia dal potenziale decisamente alto. Se invece finisse così..be..probabilmente ci sarebbero numerose altre cose da spiegare al lettore che in Garden, in realtà, non viene fatto. Quindi, speriamo in un seguito e nel frattempo valutiamo questo romanzo come una intrepida ed emozionante avventura e una lettura estremamente godibile.
Ho appena finito Garden. Cos'è? Beh, sarebbe "l'HungerGames italiano" a detta di non so chi. Avendo letto e apprezzato THG, non potevo non leggere cosa avevamo combinato noi italiani. Beh, il libro non fa proprio schifo. Siamo sul genere distopico. La trama non ha nulla di originale, però non è neanche scritto con i piedi. Il punto però è questo: non ha niente di interessante. Né la storia che, dopo vari libri sul genere, risulta per forza di cose "già sentita". Ma nemmeno i personaggi sono interessanti. Lei è la solita protagonista femminile ribelle e coraggiosa, che ce la mena in continuazione con "devo salvare i miei amici, devo scappare." Sembra non le interessi di nessuno. Si ricorda di avere dei genitori solo alla fine del libro, quando sta per fuggire, e solo perché glielo ricorda la sua amica, tra l'altro. E vogliamo parlare della storia d'amore? I due avranno avuto giusto un paio di scene con interazioni vere e proprie. Lui non è stato caratterizzato per nulla. Si vede pochissimo ed è inutile. Doveva essere utile per guidare quella specie di aereo, invece non è servito manco a quello, c'era il pilota automatico. E poi alla fine tutto si risolve con un bacio. Così, all'improvviso, tanto per dirci "ehi, anche qui c'è una coppia." Mmh, no, non ci siamo. Poi, da sfigata quale sono ultimamente con i personaggi, l'unico che mi piaceva e che un po' mi piaceva anche con lei, non fa una bella fine. Non so ancora se sia davvero morto. In teoria sembrerebbe di sì, ma non si vede proprio il momento della morte, e l'autrice dice che "è stato preso", quindi boh. Ero convinta ci sarebbe stato un seguito. Ma adesso ho letto che il libro è autoconclusivo, e che POTREBBE esserci un seguito, ma non è detto. In teoria, dopo averlo saputo, avrei dovuto abbassare il voto. Perché il libro non è affatto autoconclusivo. Poteva vagamente esserlo a un paio di pagine dalla fine. Ma, senza quelle due paginette, il finale sarebbe sembrato superficiale e raffazzonato. Con le pagine finali, invece, è ancora peggio. Perché oltre ad essere superficiale e raffazzonato, lascia pure degli interrogativi. Il finale, in pratica, è aperto. Tutt'altro che autoconclusivo. Non ho abbassato il voto solo perché spero possa ancora esserci un libro successivo. Non si scrive così un finale di un libro autoconclusivo! In conclusione, il libro non mi ha entusiasmato affatto, ma ormai voglio sapere come finisce la storia. L'autrice, comunque, nei ringraziamenti parla dei diritti all'estero. Paiura.
Ambientato nel futuro, in un'Italia ormai divisa in Signorie, "Garden"è un romanzo distopico che inizialmente prometteva molto bene, ma purtroppo non è riuscito a mantenere le aspettative.
La storia segue Maite, un'operaia che sogna di sfuggire alla vita opprimente della sua società, dove le arti e le scienze sono riservate a una casta privilegiata. Maite nutre la passione segreta per il canto e sogna di esibirsi alla Cerimonia, una grande festa, ma scopre presto che anche i sogni possono diventare una trappola.
Uno dei punti deboli del romanzo è lo stile narrativo. L'autrice sceglie di scrivere in frasi brevi e al presente, uno stile che richiama inevitabilmente il confronto con "Hunger Games". Però, mentre la Collins riesce a far immergere il lettore nelle emozioni dei personaggi e nelle tensioni della trama, Romero non riesce a ottenere lo stesso effetto. Il risultato è una narrazione che sembra superficiale, priva di profondità e coinvolgimento.
La trama, che inizialmente poteva sembrare interessante, si rivela presto frammentaria e confusa. La costruzione del mondo distopico è abbozzata, e molte domande restano senza risposta: perché le arti sono proibite? Come funziona davvero questa società? Romero fornisce alcune spiegazioni storiche, ma risultano poco approfondite, lasciando i lettori con più dubbi che certezze.
I personaggi sono un altro punto debole del romanzo. Maite, la protagonista, sembra priva di coerenza emotiva - ed è anche abbastanza insopportabile. Il suo desiderio di cantare si scontra inspiegabilmente con un rifiuto improvviso quando le viene offerta l'opportunità di farlo, un dilemma che si trascina per molte pagine senza apparente motivo, stancando il lettore. Anche i personaggi secondari appaiono freddi e poco caratterizzati, rendendo difficile empatizzare con loro o interessarsi ai loro destini.
Un aspetto che potrebbe attirare l'attenzione è l'ambientazione distopica, che è originale rispetto ad altre opere del genere. Tuttavia, proprio questa originalità si rivela un'arma a doppio taglio: il mondo descritto è così distante e vago che diventa difficile per il lettore comprendere appieno le dinamiche della storia o immedesimarsi nei personaggi.
Nonostante un finale che apre la porta a scenari interessanti, il romanzo dà l'impressione di essere una bozza più che un romanzo compiuto. Il potenziale c'era, ma non è stato pienamente sfruttato. Anche il lavoro di editing sembra carente, con diversi aspetti che avrebbero dovuto essere perfezionati prima della pubblicazione.
Ho comprato questo libro perchè la trama mi sembrava davvero intrigante e sono sempre curiosa di leggere cosa combinano gli Italiani con i distopici. La strisciolina pubblicitaria di questo libro diceva " L'Hunger Games Italiano", certo l'hunger games senza gli Hunger Games. Ovviamente. Dunque, siamo in un futuro dove Roma (Amor) è stata chiusa dal resto del mondo, non si sa che cosa ci sia fuori di lì. La nostra protagonista (a parer mio mal caratterizzata, si voleva farla cazzuta ma mi sembra una ricalcatura bella e buona di Katniss), ha una passione per il canto, ma in questo mondo ogni forma d'arte è proibita e solamente chi è autorizzato, viene portato in un apposita struttura dove può cimentarsi nella sua arte.
Dunque, lo stile di scrittura non mi è piaciuto molto. Anche il "cattivo della situazione" pare la copia sputata del presidente Snow, viene anche detto che emana un certo profumo...vi ricorda nulla? La rosa che portava il nostro presidente per mascherare l'odore di sangue? Ecco. C'è anche una scena quasi identica quando la protagonista e il nostro Cattivissimo si parlano, ricorda esattamente la scena dove il presidente Snow parla a Katniss della relazione con Peeta.
Perchè il giardino alla fine del mondo? Si dice che fuori da questa Amor ci sia una lunga distesa di giardino dove chiunque è libero (o almeno così si crede), e la nostra protagonista lo sogna spesso. In questo mondo ci sono anche molte restrizioni, come l'assunzione dell'acqua, dell'acqua!? Voglio dire pure in Hunger Games avevano da bere! Per la maggior parte dei capitoli avevo una sete tremenda. Se siete persone che come me bevono poco, beh questo libro fa al caso vostro. Comunque sia c'è di meglio e non lo consiglio molto...
Garden è un romanzo "distopico" made in Italy... Sentendone parlare in giro,mi ero fatta un'opinione non molto positiva del libro e purtroppo leggendolo, quest'opinione non è cambiata! La storia è ambientata in Italia, in un futuro non specificato in cui il paese è stato diviso e le arti e le scienze sono state bandite, tranne che per pochi eletti. Maite è la protagonista del romanzo,una giovane donna costretta dal programma del Governo a lavorare in una fabbrica, mentre il suo sogno più grande è quello di cantare e di essere un'Artista. Dopo la cattura della sua amica Erika, Maite decide di smettere di obbedire e si ribella alle leggi, tentando di conquistarsi la sua libertà... Il libro si legge velocemente, grazie alla scrittura fluida, ma non lascia trapelare molte emozioni, anzi la narrazione risulta essere un po piatta e a tratti noiosa. La storia, dal punto di vista Distopico, non è originale ed avendo letto ormai quasi tutti i Distopici in circolazione, ho trovato molte somiglianze e punti in comune con altri romanzi che ho letto... Quindi i colpi di scena che l'autrice ha inserito e l'ambiente Distopico che ha creato non mi hanno entusiasmata, perchè mi sembrava di leggere qualcosa di già sentito! Inoltre anche se il romanzo è autoconclusivo, trovo che il finale sia stato un po troppo frettoloso e che l'autrice abbia lasciato troppi punti non sviluppati e poco chiari... In conclusione, Garden è un romanzo carino e leggero, ma non certo all'altezza di alcuni Distopici che abbiamo avuto l'opportunità di leggere negli ultimi mesi...
In due parole il mio giudizio su Garden sarebbe: è pessimo.
Pessimo perché è scritto male, e non sto parlando di carenze stilistiche – che ci sono, e sono quelle ravvisabili in gran parte degli esordienti. Emma Romero sa mettere insieme le parole in modo da farle suonare bene, le va concesso, ma presenta ancora alcune lacune. Ad esempio, per un buon troncone del romanzo si fanno riferimenti alla stanchezza di Maite. Solo che la Romero ci dice che Maite è stanchissima, eppure mai una volta ce lo mostra, accennando ad esempio a un mal di schiena, mal di testa, tristezza diffusa o che altro.
In realtà a fare acqua da tutte le parti è la costruzione del mondo distopico, che se lo si guarda con un minimo di attenzione, risulta spesso contraddittorio quando non del tutto illogico. La società totalitaria esiste nel romanzo così tanto per, non è un modo per lanciare uno sguardo nel presente, e il risultato è che il romanzo suona vapido e inutile.
Infine, la protagonista e i personaggi agiscono come se non fossero consci dell’ambiente in cui si muovono, non rispettano le regole sociali a cui si suppone si siano adeguati, e sono mal caratterizzati. Il triangolo amoroso è quanto di più inutile abbia letto da molto, molto tempo.
Garden – Il giardino alla fine del mondo è stato marketizzato come la prima distopia italiana (non lo è, ma così lo hanno pubblicizzato). Se tanto mi dà tanto, è un buon indicatore di quello che ci riserverà il futuro.