"The project Weintraub sets for himself could hardly be more ambitious: nothing less than a history of Western culture from classical antiquity to the early 19th century, traced in evolving conceptions of the individual and changing attitudes toward individuality. It is the first serious attempt in English to write the philosophical, psychological, cultural history of the West out of autobiographies, and while the book may remain an essay, the boldness and the scope of the undertaking need no emphasis. It is not only for its boldness and scope, however, that Weintraub's book should be praised: there are a hundred felicities of historical understanding and critical insight scattered along the way. . . . No one else writing about autobiography and individuality has anything like the historian's perspective Weintraub commands." (---James Olney, New Republic
WEINTRAUB, KJ. «La formación de la individualidad: autobiografía e historia». Megazul-Endymion, Madrid, 1993.
La idea central en la que descansa este libro es la creencia de que el hombre moderno, además de ser otras muchas cosas, se ve a sí mismo como individualidad, como personalidad única. Weintraub considera que esta concepción de la personalidad es parte de la conciencia histórica moderna, y traza el desarrollo gradual de esta idea de la individualidad en obras autobiográficas desde San Agustín hasta Goethe. Metodológicamente, la obra se asienta en el contraste y la tensión entre modelos de la personalidad que dominan en una época y cultura determinadas, por una parte, y la inclinación a considerar el propio yo como algo único para lo cual no hay modelo. Los modelos de personalidad imponen rasgos, valores, actitudes, inclinaciones, mientras que el deseo de individualidad empuja al yo a la diferencia. Frente a la antigüedad clásica, la cual concibe la personalidad como algo estático. San Agustín introduce la noción judeocristiana de la vida como proceso histórico, aunque todavía de una manera moderada, pues se presenta a sí mismo fundamentalmente como un modelo de vida cristiana, sin dar mayor valor a su especificidad histórica. La Edad Media se caracteriza por la diversidad de estilos de vida y por la variedad de ideas procedentes de fuentes diversas (platonismo, cristianismo...) lo cual permite que haya una heterogeneidad de modelos de la personalidad, variedad que preparó el terreno a la diferenciación de cada individualidad frente a su mundo...