3/5⭐
Un pendiente eterno cuyo título te invita a leerlo pero, en su interior, no me encontré con lo que yo esperaba. En Goodreads tiene una media de 3.81 pero por estrellas un 32% le han dado 5⭐. Me gustó pero no me encantó.
Ambientado en el siglo XIV, en la época de los señores caballeros y feudales, se lee rápido pero los diálogos son pocos creíbles y los capítulos son largos. Me dejó la sensación de poca credibilidad; Es que ni siquiera él, quien es apodado “El Demonio Rojo” me hizo hervir la sangre. Con él no hubo fangirleo, mucho menos se convirtió en mi crush. Es que sentí poca pasión en los diálogos entre personajes.
La trama es prometedora pero hace aguas. La misma trata de un matrimonio arreglado, de cómo ambas partes llegan al altar de forma obligada pero se van adaptando día a día hasta declararse amor eterno. La ambientación histórica está bien, se hace mención al paso de la peste y el miedo que dejó en muchos luego de cargarse con tantas muertes; nuestros protagonistas tanto principales como secundarios, están rodeados de intrigas y traiciones dentro de la familia, una batalla entre gente unida por lazos de sangre, como así también dentro de la corte del Rey, algo que es cosa de todos los días.
Como dije, estamos en el año 1365, la pequeña y bella Gytha, una adolescente “adelantada” para su época y muy hermosa, tiene cabellera rubia y ojos azules, o sea, supera todos los estándares de belleza (léase esto último con sarcasmo) y apenas nació, su padre decidió acordarla en matrimonio porque la plaga acababa de asolar los campos. Debido a aquellas circunstancias, el acuerdo se hizo de forma un poco extraña. El nombre de Gytha aparece en el contrato, pero no el de William. Su padre quería que su hija se uniera a la casa Saitun. Los integrantes de dicha casa son: William, Robert y Thayer; tres muchachos con posibilidad de crecer, madurar y lograr la mano de Gytha. Los tres estaban bajo la tutela de un tío en el momento en que firman el acuerdo, que establece que Gytha se casaría con el heredero de la Casa Saitun, el que sobreviviera, ya fuera William, Robert o Thayer.
Como cuenta la sinopsis, un par de sucesos harán que nuestra heroína se case con el segundo heredero porque del primero le informaron que estaba muerto. El caso es que, también se da por muerto al segundo heredero, así que, cuando estaba a punto de casarse con el tercero (Robert), Thayer Saitun, conocido como el Demonio Rojo, un caballero curtido por mil batallas, hace acto de presencia.
A Thayer su tío Charles (el malo de la historia) lo quiere muerto para que su sobrino Robert fuera el señor de la Casa Saitun. Thayer es un personaje lleno de inseguridades tanto físicas como emocionales. No siente que atraiga a mujeres debido a la cantidad de cicatrices que ha ganado como guerrero. Pero es fuerte, es un guerrero habilidoso que se ha hecho merecedor de infinidad de elogios. Gytha puede sentirse contenta de que su marido fuera ducho en el arte de la espada, puesto que eso significaba que tanto ella como sus hijos estarían bien protegidos. Pero por otro lado, está el honor, que es una parte importante de la personalidad de su esposo, sin duda un hombre honorable y justo. El dinero nunca fue el único factor que consideró a la hora de prestar sus servicios con la espada a un noble. La causa tenía que ser noble y tenía que ser justa. Así es Thayer. Él no cree que las mujeres sean capaces de sentir lealtad o amor por él, debido a un engaño amoroso previo.
Y en todo este mix, se añade el tío Charles que es un ambicioso de poder que intentará separar a Gytha y Thayer para quedarse con las tierras y el dinero.
Hannah Howell nos describe a Thayer como un gigante hombre, de cabellera rojiza y constitución fuerte; De allí su apodo. Todos le temen, menos el pequeño Beck. Pese a ello es una persona insegura, maltrecho emocionalmente por lo que dice la sociedad de él. Son tantas sus cicatrices que físicamente no es agraciado. Él no se atreve a abrir su corazón a Gytha por las heridas que su antiguo amor, Elizabeth le dejó.
Insisto: Todas las descripciones que la autora nos regala acerca de este hombre, no me voló la cabeza. Sí, he sentido empatía por él, pero no me aceleró el corazón. Es más, sentí curiosidad por Roger -amigo y quien le da consejos a Thayer-.
Y en cuanto a Gytha, para la época es muy inteligente, muy despierta y tiene una manera de reflexionar con su prima bastarda Margaret que, no sé, no parece un lenguaje del siglo XIV, junto con diálogos que tiene con su esposo, que por momentos me parecieron infantiles.
Quizás la autora quiso dejarnos un mensaje referido a ver más allá de lo físico, de cómo las palabras hirientes repercuten en el otro, de no juzgar, y el pequeño Beck cuya historia es para reflexionar. Él es fruto de una relación entre Thayer y la bruja de Elizabeth.
En fin. ¿La novela es larga? Si lo es. ¿La recomiendo? Y no sé, queda a criterio de cada lector. Si les gusta la temática de señores feudales, adelante, léanla.