Review del conjunto del manga, no del tomo.
Pues me ha gustado mucho. No es de estas obras que se basen en los defectos del protagonista, que tiene que superarlos (o sus dificultades) para ser mejor persona. Shigeo YA es buena persona de entrada, desde la primera página, y las dificultades que tiene que superar están más relacionadas con su desarrollo personal de niño a adulto (la timidez, la ingenuidad, el hablar en público...) que con su madurez mental o sus defectos. Es, de hecho, una obra de personajes adolescentes con la cabeza muy bien amueblada (no sólo Shigeo, también Ritus, Teru, Shou...) en un mundo de adultos ambiciosos. Hasta los personajes secundarios como Tome, Mezato y Tsubomi o el club de fisioculturismo tienen claras sus prioridades, qué les gusta hacer y qué clase de principios y mundo quieren construir. Mientras que otros adultos, como todos los que pertenecen a Garra o el mismo Reigen (que es casi si me apuras el personaje con el arco más pronunciado) son quienes cargan con los defectos más tochos.
Ese es el encanto de esta serie. Más allá de las peleas mágicas, de los puñetazos, de los sketchs cómicos... es el hecho de que Mob es buena persona, quiere ser buena persona y su prioridad es hacer del mundo un lugar mejor. Aunque tenga que pelear contra sí mismo para conseguirlo. Me encanta.
Mención especial a la relación entre Shigeo y Ritsu (dioses, se quieren mucho, incluso cuando se envidian), a la química de Shigeo/Teru y Ritsu/Shou y al personaje de Hoyuelo. Bueno, y Reigen. Qué cariño les acabas tomando a esos dos cabrones, al final.
Y sobre el final: muy coherente. Sin dejar de fantasear y permitir explorar los límites de la credulidad ha cerrado muy bien todo lo sembrado desde los dos o tres primeros capítulos, dado un buen resumen de lo que quiere contar. Sin caer en una manida trama de "ahora sí hemos vencido este oponente", porque el único oponente aquí desde el principio era el propio Mob.
Ah, y por supuesto, lo que me ha encandilado es el discurso profundamente anticapitalista y antiindividualista que tiene. No deja títere con cabeza y no lo hace de forma precisamente sutil.