Segundo libro de la trilogía Westwell. La historia continúa dos meses después de lo acontecido al final del anterior. No diré gran cosa sobre el contenido de esta secuela para no caer en spoilers.
🗽El primer libro me gustó muchísimo y la muestra más clara de lo absorta que estaba con la historia es que quise leer el segundo de inmediato, cosa que casi nunca hago por mi molesta tendencia a saturarme y aburrirme. Y no me ha decepcionado, a pesar de girar en torno a un tira y afloja constante, el enganche ha vuelto a ser tremendo, lo he devorado en nada y tengo toda la intención de seguir con el tercero ya.
🏙️ El misterio se mantiene, con nuevos hallazgos que no solo confirman que la muerte de Adam y Valerie está muy lejos de haber sido como dice la versión oficial, sino que ponen en peligro a nuestra parejita.
El salseo continúa, los eventos y esa atmósfera Upper East Side son muy entretenidos y sigo adorando a Jess y odiando a los villanos.
Y sí, ese final me ha dejado medio histérica.
🌇 Más dramitas, algunos típicos pero evitando los malentendidos que ya mencionaba en mi reseña del anterior. Helena y Jess pueden estar jodidos pero saben bien porqué y quiénes tienen la culpa. Me encanta que entre ellos no hay nada de toxicidad. Confían plenamente el uno en el otro, nunca dudan de sus sentimientos y, aunque puedan estar en desacuerdo en algunas cosas, jamás se pierden el respeto y, sobre todo, se comunican.
🌆 Ahora bien, pese a lo mucho que me ha gustado, hay un par de cosas que no tanto.
🤨 La relación romántica se ha vuelto algo repetitiva. Helena y Jess han caído en un patrón tanto en acciones como en pensamientos y, aunque sí que disfruté esa batalla entre el deber y el querer, el que estén pensando una y otra vez cómo se sienten al respecto me llegó a cansar un poco.
🤨 Esa incomprensible lealtad de Helena hacia una familia que no la merece. Que diga que haría lo que fuera por estar con Jess pero, al mismo tiempo, se niegue a mandar a volar a sus padres me puso de los nervios. Que sí, que es su familia pero ¡por Dios amiga, date cuenta!
🤨 Por otro lado y solo como mención, la traducción vuelve a dejar un poco que desear. Son meros detalles, no llegan a afectar la compresión general pero sí que de repente hay expresiones que quedan raras, además de que hubiese preferido que se utilizara español neutro.
🌃 Y bueno, ésto ya se volvió a hacer larguísimo y, francamente, no sé porqué sigo aquí si me muero por empezar con la última parte.