«La violencia se nos ha metido debajo de las uñas, bajo la epidermisdel pecho, en la sinapsis individual y colectiva. Ante esoManuUreste nos entrega este libro magnífico para resistir. Suempatía con la vida de las víctimas relatadas en sus crónicases un manifiesto periodístico que nos ayuda a imaginar otrodestino.Vivir con el narco abre la inteligencia para reflexionarsobre un futuro en el que seríamos capaces de vivir sin él.»
-Ricardo Raphael
Con un ritmo vertiginoso, un estilo narrativo y una forma de contar y describir escenas que toca sensibilidades, ManuUreste —periodista de investigación de Animal Político— muestra la complejidad de la inseguridad en el país. A partir de 17 crónicas y una serie fotográfica de quienes viven la violencia en sus múltiples formas, incluyendo la que proviene de las autoridades, este libro narra las consecuencias atroces de la inoperancia para combatir el crimen organizadoy el abandono de los distintos gobiernos en los últimos 17 años —desde Felipe Calderón, pasando por Peña Nieto, hastaLópez Obrador y ahora ClaudiaSheinbaum.
Este libro cuenta la violencia de un narcorrancho donde hacían rituales de santería y torturaban a secuestrados; de las comunidades indígenas que se resisten a dejar sus tierras a pesar de las amenazas; de las pandillas que le cortan los brazos a machetazos a la gente por no recibir la cuota; de quienes buscan a sus desaparecidos; de los migrantes en el calvario que viven al cruzar por México. Historias que coinciden en que el narco y su violencia son parte de su cotidianidad, pero en las que también hay espacio para la solidaridad y esperanza.
Vivir con el narco no es un libro (más) sobre el narco per se trata de un libro que narra una guerra sin tregua, feroz, que no cesa, y explica cómo el crimen organizado está enraizado en el día a día de distintas comunidades que ha llevado a la fuerza a millones de mexicanos —niños, jóvenes y población civil en general— a aprender a vivir con él.
A través de una serie de relatos el autor nos lleva de la mano a como las familias son destruidas por las garras del narco que se ha comido al país y al gobierno sumergiendo a américa latina en un terreno oscuro. Ha Sido todo un viaje leer este libro, con emociones diversas pero en especial mucha frustración de ver como el país se va a la chingada más y más (para los que vemos las noticias podemos notar como todo lo que se relata se ve a diario en los noticieros) y como la gente sufre sin que se logren cambios en México y en países como Honduras. Los sere humanos tomamos fuerza de los lugares más extraños para continuar sobreviviendo un día más y tratar de darle sentido a nuestras experiencias de vida por más descompuestas que parezcan.
Buena serie de relatos alrededor del horror del narco y la violencia generalizada en México y Centroamérica. Las crónicas se pueden leer en el ritmo y orden que uno quiera.
Me queda claro que es urgente mantener el periodismo de verdad.
Buen libro que recuenta la vida de las personas que han sido impáctadas por el narcotrafico y los carteles. En sus crónicas y a lo largo de los años Manu Ureste cuenta, con una una muy buena prosa, la realidad que muchos prefieren ignorar - como la violencia ha cambiado la vida diaria de tantas personas- y pone el reflector en cómo, ante el vacío que se ha generado por la inhabilidad del gobierno de garantizar la seguridad, miles de peronas y cientos de comunidades no tienen otra opción mas que vivir con el narco. Esa inacción del gobierno y la necesidad de seguir viviendo, generan las condiciones perfectas para que los carteles hayan podido enraizarse en la cotidianidad y asi destruyen la vida de las comunidades, sobre todo las mas marginadas. La gente, sin opciones, ha tenido que aprender a vivir con una hidra a la que cada día le salen más cabezas y estrangula cada vez más la vida de miles de personas ante la inacción de un gobierno completamente sobrepasado, por el tamaño de los carteles en el mejor de los casos o por la cómplicidad con ellos en el peor de los casos. Solo la empatía, la solidaridad, y en especial el amor, y la resilencia por tener una oportunidad de vida -ya no solamente mejor-, abren un poco el cielo nublado por el narcotrafico para que entre una luz de esperanza.
Es sin duda una desgarradora historia para reflexionar sobre el desastre que ha sido la guerra con el narcotrafico y el olvido del gobierno.