Este libro es perfecto para entender lo que viven los docentes todos los días en Argentina y lo difícil que es su profesión.
Esta historia comienza cuando Martina, una docente recién recibida, consigue sus primeras horas titulares en el mismo colegio en el que su ex compañero del colegio y mayor enemigo también va a dar clases. Martina queda más que sorprendida de encontrar a Simón trabajando de docente ya que en la escuela su mayor motivo de desacuerdo era esa profesión porque él creía que era un trabajo al que llegaban los fracasados y que era tan fácil que cualquiera podía hacerlo, mientras que para ella era todo lo contrario. Durante toda su secundaria se la pasaban compitiendo para ver quien tenía razón, y cuando se reencuentran hacen una apuesta para ver cuanto duraba Simón trabajando como profesor.
El libro en general me gustó bastante, a pesar de que yo esperaba una historia de amor y no fue tan así. Por la sinopsis, pensé que estaría más centrado en el romance entre Simón y Martina y no fue así, es más una historia enfocada en mostrar las perspectivas de dos docentes que llegaron a serlo por necesidad y por vocación, respectivamente. Aunque no fue totalmente lo que esperaba, me entretuvo y me gustaron muchas cosas.
Por un lado, la temática de la docencia en Argentina fue muy original en un libro juvenil y la profundidad con la que se trata permite que cualquiera entienda las vicisitudes de la profesión y las dificultades que el contexto del país le suma. Varias personas de mi círculo son docentes y realmente siento que este libro retrata muy bien lo que viven todos los días y se nota que está escrito por una también. Los momentos malos, como el trabajo fuera de la escuela, los miserables sueldos, la burocracia de la educación y las dificultades del aula, y los momentos buenos, como un alumno que aprueba por primera vez, o que admira a su profesor, o que se siente incluido gracias a él, fueron narrados de tal manera que logré empatizar y comprender completamente las reacciones y sentimientos de los protagonistas frente a cada situación.
Por otro lado, el romance, a pesar de que en un principio puede parecer que sale de la nada, no es así. La forma de narrar de la autora te permite entender muy bien las acciones y las formas de pensar de los personajes y por eso el romance se siente natural. La relación de Simón y Martina demuestra que nunca podes saber totalmente lo que le pasa a la otra persona y por qué hace lo que hace, ya que desde que se conocen se odian solo por no conocerse bien y una vez que se dan la oportunidad de escucharse descubren un amor inesperado entre ellos. Es decir, si durante la secundaria hubieran dejado de lado su competitividad y sus prejuicios es probable que su relación romántica hubiera comenzado antes. En el momento en el que comienzan a convivir todos los días nuevamente y sus situaciones de la vida personal quedan expuestas en el lugar que comparten (la escuela) ambos empiezan a reflexionar y a entender mejor al otro y así conocen sus verdaderas versiones y se enamoran.
La evolución de los personajes es algo que la autora logra realmente muy bien y es la razón por la que me encantan sus libros. La Martina y el Simon del principio no son los mismos del final y eso es genial porque podemos ver como los personajes crecen y aprenden a partir de sus experiencias y de las experiencias de otros. Uno de los ejemplos más evidentes es el cambio de opinión de Simón con respecto a la docencia, ya que comienza pensando que es algo fácil y que solo lo va a usar como un medio para un fin y termina conectando con sus alumnos, preocupándose realmente por su aprendizaje y yendo a una marcha por los sueldos de los docentes junto a Martina. Además, otra demostración de su progreso es que al principio me caían realmente mal y hasta me parecían un poco insoportables por lo competitivos que eran, y al final me encantó su relación y empaticé bastante con ambos.
Me encantó que todo estuviera ambientado en Argentina y que se utilizaran expresiones propias de la región. Ligado a esto, me encantaron también los detalles del glosario, las ilustraciones y las definiciones al principio de cada capítulo que estaban íntimamente relacionadas con este último y con el hecho de que Martina está obsesionada con las definiciones. Y, también me gustó mucho que en algunos de los capítulos los personajes incluyeran sus propias definiciones de algunos términos.
En conclusión, el libro como pieza editorial me encantó, el romance fue super tierno y real, los personajes crecen a lo largo de la historia, hay momentos muy emocionantes y la historia me gustó mucho, a pesar de no ser lo que esperaba, principalmente por la forma de narrar de la autora.
PD: Los agradecimientos me hicieron llorar.
PD: Me encantó que incluyera un personaje autista porque es una de las tantas situaciones que enfrentan los docentes que van más allá de la simple tarea de enseñar, si no que implican empatizar con el otro y formarse para poder manejar la heterogeneidad del aula y de los problemas que exceden la escuela pero que de todas maneras los docentes deben enfrentar y saber resolver porque la sociedad de hoy en dia lo precisa.
Destacadas
Pág. 7
“Todos nosotros sabemos algo.
Todos nosotros ignoramos algo.
Por eso, aprendemos siempre.”
Paulo Freire
Pág. 38
“Juventud
(según Martina María Parma)
Período que dura hasta que te llaman ‘señor’ o ‘señora’ en un espacio público. Es, en realidad, una ilusión, pero puede alargarse si se evita el contacto con niños desconocidos. Intente no mirarlos a los ojos en la parada del colectivo.”
(Me encanta porque unas páginas antes Simón menciona que la juventud se termina abruptamente, no paulatinamente, frente a algún suceso de su vida)
Pág. 174
“-Las evaluaciones sirven tanto para evaluarlos a ellos como para que los docentes comprendamos qué hicimos mal.”
Pág. 192
“Llamo a Bruno en privado y le pregunto si se anima a exponer con sus compañeros, que si quiere puedo evaluarlo por escrito. El niega con la cabeza.
- Quiero hacerlo, profesora - me dice con seriedad.
- ¿Seguro?
- Si. Estoy segura, profesora.
Sonrío y le digo a su grupo que va a exponer con ellos. Los chicos asienten y se acomodan. Se dan indicaciones y comienzan la lección. Cuando le toca a Bruno, empieza a ponerse nervioso y a presionar sus manos entre sí con fuerza.
- Disculpen - les habla a sus compañeros-. No puedo hacerlo si están todos mirándome.
Estoy a punto de decirle que no tiene que hacerlo, pero uno de los chicos se pone de pie. Reconozco a Benjamin Cáceres, es uno de los seis que charla en el fondo y estoy segura de que estuvo en el boliche el día que salió corriendo como Cenicienta en el baile.
- Ya lo escucharon - dice Benjamin en voz alta-. Se dan vuelta todos.
Por un instante creo que está haciendo un chiste, pero sus compañeros obedecen de inmediato. En medio de diez segundos, el curso entero está de espaldas.
No se si reirme o emocionarme por la sencillez con la que reaccionaron a la petición de su compañero.”
(Todos se dan vuelta para que Bruno, su compañero autista, pueda dar la lección oral como todos los demás sin ponerse nervioso)
Pág. 222
“- ¿Que vas a hacer ahora que terminaste el secundario? - le pregunto.
- Estoy estudiando el Profesorado de Letras. Necesitaba terminar el colegio para rendir y ya lo conseguí.
Sus ojos se empañan un poco al decirlo.
- Bueno, vamos a ser colegas - le digo con un guiño y una sonrisa-. Estudiá mucho para ser una buena docente.
Asiente con un movimiento de cabeza y me ofrece un chocolate que tiene en la mano.
- Con ser como usted me conformo.
Esta vez soy yo la que se emociona un poquito. Acepto el chocolate conmovida. ¿Qué había dicho Simon? ¿Que no entendía por qué elegimos ser docentes? La respuesta es por este sentimiento cálido en el pecho que nos hace sentir útiles para la sociedad, capaces de hacer un cambio, de transmitir algún nuevo conocimiento o ayudar a crear nuevos. O, a veces, nos basta con ser ejemplo para alguien más de que educar es un trabajo hermoso y humano.
- No sabes cómo doy clases, Cintia - me río-. Podría ser una pésima docente.
- Si sé - me dice con una sonrisa-. Usted le da clases a mi primo y está demasiado feliz porque dice que es la primera vez que aprueba una evaluación de Lengua con más de seis.
Sonrío al escuchar sus palabras, porque deduzco quién es su primo con esa simple oración.
- Decile a Rodri que espero que la próxima se saque un diez.
Los ojos de Cintia se abren con sorpresa en cuanto reconoce el nombre de su primo, pero luego me devuelve la sonrisa.
- Le voy a decir.”
(En una mesa de examen, Cintia, que estaba muy nerviosa porque era la última materia que le quedaba de las secundaria, finalmente aprueba y se egresa oficialmente)
Pág. 288
“No necesito que nadie aliente sentimientos que no van a ser correspondidos.
Tampoco pretendo que lo sean.
Tampoco es que los tenga.”
(Me sentí super identificada con este pensamiento de Martina sobre sus sentimientos por Simón, y me causo gracia también)
Pág. 295
“Orgullosa de haber dado un paso a frente para cuidarme, intento convencerme de dar otro y decido no presentarme al práctico, para poder llegar a casa y descansar. Al tomar la decisión, siento como si me sacaran un gran peso de los hombros. No me siento una fracasada, me siento en paz.”
(Con esta parte tambien me senti muy identificada porque me hace acordar cuando yo decidí dejar una materia en mi primer año de carrera porque realmente me estaba haciendo mal psicológicamente y el día que terminó la clase y decidí dejarla me sentí exactamente igual)
Pág. 349
“- ¿Cómo es posible que sepas tantas cosas, pero no sepas que te quiero?”
(La confesión de Simón me encantó por lo directo, espontáneo y sincero que fue, además me sorprendió mucho lo rápido que lo admitió)
Pág. 369
“Comprender que Marina siempre fue esta persona increíble, de la que me estoy enamorando cada vez más, me hace pensar que, de haberla conocido un poco mejor antes, tal vez habría empezado a quererla mucho tiempo atrás.
- ¿En qué estás pensando? - me pregunta ella con una sonrisa curiosa-. Estás demasiado serio.
Coloco los brazos cruzados sobre la mesa y me acerco un poco más a ella.
- Pienso que podría haberte conocido mejor antes.
Martina se ríe con dulzura.
- No. No habrías podido. Si no hubieras empezado a dar clases, jamás habrías entendido lo que significa ser docente y, por lo tanto, tampoco mis decisiones y mi forma de vivir la vida.
- ¿Me estás diciendo que solo por enseñar pude aprender a quererte, Parma?”
(El significado del título del libro me encantó porque muestra lo real de la relación entre Martina y Simón)
Pág. 383
“- ¿Quién es?
La voz que llega del otro lado me deja clavado en el piso.
- Yo.
- ¿Quién es? - pregunta mamá desde el comedor.
Tomo aire y abro la puerta con desconfianza.
Del otro lado está mi hermano con una sonrisa demasiado grande para ser real, una barba rasurada que parece no haberse arreglado en días y una o dos arruguitas más alrededor de los ojos que nunca había notado a través de las pantallas.”
(Vuelve el hermano de Simón de Estados Unidos para irse de vacaciones con ellos, por la enfermedad de su padre, sin avisarles que iba, siendo que Simón había asumido que ni siquiera iba a intentar ir)
Pág. 390
“Contemplo a Simon sin poder creer que está perdiendo si hora de la comida para venir a protestar conmigo.”
(Simón se presenta en la protesta de Martina por mejores salarios de los docentes sacrificando su única hora libre en su trabajo)
Pág. 392
“- Gracias por venir - le digo en un susurro.
Simón me devuelve la sonrisa y me rodea con sus brazos.
A pesar de los carteles, conseguimos amoldar nuestros cuerpos en un abrazo reconfortante.
- Tenía que hacerlo - declara-. Tengo que conseguir que a mi novia le den un aumento para ayudarme a pagar el alquiler.”
(Simón la invita a Martina a vivir con él)
Pág. 394
“Me enfoco en uno de los autos en específico. Es viejito, pero está bien cuidado y limpio. Lo maneja un rostro que conozco desde que nací y está enmarcado con bellos bucles castaños. Toca bocina de forma efusiva y saca el brazo por la ventana para saludar en cuanto me ve. Levanto mi cartel y saludo a mi mamá con los ojos empañados.
Finalmente, y después de años y años de dedicarse a la docencia, mamá puede manejar su propio auto.”