Me ha encantado esta novela de misterio y suspense que cuenta con una extraordinaria documentación y que me ha enganchado desde la primera página.
Uno de sus puntos fuertes es la protagonista Luna, una mujer que sufre un trastorno de percepción y trabaja en la restauración de obras de arte en un museo de Madrid. La escritora da visibilidad con este y otros personajes los problemas de salud mental. Una buena novela que es de lo mejor que he leído este año.