En uno de los museos más conocidos de la ciudad de Madrid, trabaja la restauradora Luna, quien asegura haber visto una pieza desaparecida de la recién llegada donación del coleccionista Jacinto Blánquez a la institución. La búsqueda de la obra se verá envuelta en la incredulidad de muchos, las obsesiones y fantasías de otros, reuniones terapéuticas y el descubrimiento de una historia oculta que comienza con la segunda visita a España del aviador Antoine de Saint Exupéry, y con las ilustraciones de un niño que dibujó Margarita Gil Roësset. Presente y pasado se dan la mano en esta misión, en la que la salud mental y las relaciones humanas jugarán un papel importante para llegar a resolver el misterio de la obra extraviada, que irá cobrando cada vez más valor a medida que la investigación avanza.
Me ha encantado esta novela de misterio y suspense que cuenta con una extraordinaria documentación y que me ha enganchado desde la primera página.
Uno de sus puntos fuertes es la protagonista Luna, una mujer que sufre un trastorno de percepción y trabaja en la restauración de obras de arte en un museo de Madrid. La escritora da visibilidad con este y otros personajes los problemas de salud mental. Una buena novela que es de lo mejor que he leído este año.