Me encanta Vico, no lo puedo negar, es un monstruo de la comunicación en directo. Y me gusta lo que quiere decir. En contraste con sus otros dos libros, Ética para desconfiados y Filosofía para desconfiados, dirigidos a los jóvenes, está vez es un libro para padres (y profesores), pidiendo, como siempre, que siembren confianza, porque es el principal indicador y generador de progreso en una sociedad. Confianza y sentido crítico. Hace un exhaustivo repaso a lo mal que está todo pero busca respuestas. Y cree que están en ese fiarse de los que están cerca, saberse comunidad. Y, algo muy concreto: Dejad jugar a los niños, que ocupen de nuevo las calles y los parques, que jueguen con sus vecinos.