Reseña N°81 del 2024
UNA ESPECIE DE BITÁCORA ENTRE RECORTES PERIODÍSTICOS Y EXTRATOS DE SU VIDA DIARIA.
Fue toda una odisea aventurarme a algo nuevo. La editorial lo vendió como un libro inclasificable y es cierto. Se mantiene una estructura epistolar, pero tiene de todo un poco: no es un diario, ni una bitácora, menos una antología. Es un libro que reúne diversos reportes que realizó Agualusa en su labor como periodista.
Por ser mi acercamiento al autor, resultó interesante debido a la cantidad de referencias literarias (y autoreferenciales) que invitan a leer o simplemente tener un panorama más amplio.
Una lectura diferente a lo que vine llevando durante este año. Una especie de pausa entre tanta ficción.
FRASES DESTACADAS
¿Amamos a alguien (...) porque lo conocemos o, por el contrario, porque lo desconocemos? La respuesta a esta cuestión tal vez sirva solo para distinguir optimistas de pesimistas.
No hay peor prisión que el miedo. También en este caso, como nos enseñó Stephen Hawking, la rebeldía es la única respuesta. Un acto tan despreciable exige una clara y vasta insurrección.
La democracia solo sobrevivirá (...) si la sociedad en su conjunto lucha por ella. Todos los días.
Es posible (...) usar el silencio para combatir el ruido; por ejemplo (...) contra la violencia, usaremos la inteligencia. Contra la hipocresía, no nos queda más que restaurar los sueños.
El entusiasmo implica siempre ilusión. Quien nunca se entusiasma, nunca se desilusiona. Sabemos que envejecemos cuando dejamos de entusiasmarnos y de desilusionarnos. En ese sentido, (...) "La imaginación al poder" sigue siendo una causa por la cual vale la pena luchar.
¿La casa un escritor serán sus libros?
Me parece una buena pregunta. No sé la respuesta. Lo que sé es que los libros, incluso aquellos que nos parecen más oscuros o más inútiles, tal vez no sean capaces de darnos las respuestas que queremos, pero casi siempre traen buenas preguntas.
El miedo del otro es parte de la naturaleza humana. Nunca alimenté ilusiones con relación a eso. El problema es la explotación política de tales miedos y rencores. Cuando los dirigentes políticos subestiman o ignoran incidentes racistas, están legitimándolos. Contra esa legitimación del mal es que tenemos que luchar.
Casi todos los grandes héroes que conocí eran personas comunes. Los monstruos también. Las personas comunes tienden a revelar su verdadera alma -heroica o monstruosa- en esos momentos en que el estado se distrae, colapsa o asume un perfil totalitario.
Comencé a coleccionar palabras y expresiones raras en cuanto aprendí a escribir. Me acuerdo de alguna de las primeras palabras que me atrajeron. Más tarde descubrí que no eran nada raras, algunas son tan comunes como una vulgar manzana, pero todavía hoy me gustan.
Al igual que en la literatura para adultos, no hay en la literatura para niños y adolescentes temas buenos o malos; lo que hay es libros malos y libros buenos. Existen, con todo, temas más urgentes que otros.
He aquí el dilema: o vivimos intensamente, muriendo en breves instantes, aunque esos instantes ocupen un siglo; o (...) elegimos el papel de observadores y un oficio compatible (...) y vamos muriendo de tedio a cada hora, para no morir de vértigo en cien años.
En cuanto a mí, estoy apostando una tercera opción: guardar los últimos años para leer y releer todos los libros que fui comprando a lo largo de la vida. Leer es otra forma de ampliar el tiempo. Un buen libro es siempre una máquina del tiempo, no solo por hacernos viajar a otras eras y lugares, sino sobre todo por el poder que tiene de desacelerar las horas.
Tal vez seamos casi todos ciegos -de sentidos que todavía ni siquiera sabemos nombrar-,solo porque no queremos o no sabemos ver. Entonces, de repente, perdemos un sentido y, sin darnos cuenta, logramos acceso a otros. Ve quién quiere ver, teniendo ojos o no.
El momento que vivimos inquieta porque no logramos ver más allá de la montaña. Sí, sobreviviremos a la pandemia. Pero ¿sobreviviremos a lo que viene después?
La felicidad es, casi siempre, una simplificación. Somos felices porque conocemos solo una parte de la historia. Por eso es que todos los cuentos de hadas concluyen de la misma manera (...). La historia no termina. Hay un narrador omnisciente que le interrumpe, que la oculta deliberadamente de nosotros, porque sabe que la segunda parte no termina bien: o el amor se acaba incluso durante el matrimonio, o una de las partes muere. Lo mejor que puede ocurrir en una historia de amor es que los dos amantes mueran al mismo tiempo.
La verdadera firma de un escritor es su estilo.
El combate antirracista es un combate por la democracia y viceversa. No es posible ser demócrata sin ser igualmente antirracista. No es posible ser antirracista si no queremos, o no sabemos, defender también la democracia.
Ningún regreso puede ser enfrentado como un gran triunfo. Un regreso no es un avance. En todo caso puede ser, al menos, el principio del fin del fin del mundo.
Es fácil olvidar que el pasado ya fue futuro. Pensándolo bien: todo futuro tiene un mal pasado.
Cuando los locos se instalan en el poder, el simple sentido común se vuelve subversivo (...). Aún así, es necesario gritar. Es imperioso seguir gritando. Nuestra esperanza está en aquellos que insisten en denunciar lo obvio. En todos los que, sosteniendo instrumentos imaginarios, van componiendo las canciones reales con las que despertaremos a los adormecidos.
(...) Siempre vale la pena recordar que, si el absurdo es contagioso, la lucidez también; si el miedo es contagioso, el coraje también; si la estupidez es contagiosa, la inteligencia también.
Los años que siguieron a la Segunda Guerra Mundial vieron surgir una poderosa literatura realista sobre el conflicto. El holocausto, cuya dimensión monstruosa se fue revelando de a poco, no parecía creíble. Todos nosotros, lectores, terminamos atravesando juntos ese horror intolerable. Hoy no se volvió menos horrible, pero -gracias, en parte a la literatura- se volvió, sí, más verosímil, más innegable.
La ficción ayuda muchas veces a hacer creíble la realidad.
Necesitamos retornar a lo esencial.
Pero ¿qué es esencial? (...). Lo esencial para unos es lo superfluo para otros.