Será que ya me leí el libro más perfecto de todo el año?? Qué preciosidad, qué ternura más grande. Me ha encantado, tenía muchas ganas de leer algo así. Y de verdad que el libro en sí, es taaaan bonito, taaaan cuqui ... ❤️
Après m’avoir fait rêver avec sa belle sieste me rappelant ces années à la maternelle où j’embêtais mon enseignante en me relevant sans cesse, Camille Romanetto poursuit sa plongée dans l’univers charmant de nos enfants avec une petite histoire aux allures rétro où on a envie de se perdre avec son héroïne.
Deuxième album, ou plutôt roman illustré, de l’autrice aux éditions Little Urban, ceux-ci mettent les petits plats dans les grands avec un fort bel objets au titre incrusté au fer doré, un format carré identique au précédent et une présentation aux allures de vieux livre de conte pour enfants. Charmant et un effet collection que j’adore !
Cette fois point de sieste, mais une héroïne qui à la faveur de la nuit, se rend une forêt peuplée richement par son imaginaire. Le temps de 14 chapitres fort joliment illustrée, elle va vivre une grande aventure en aidant les Follets à retrouver quelque chose de très important qu’ils ont perdu.
Sous ses allures enfantines, le texte s’adresse aux enfants oui mais via la médiation d’un adulte car le texte est fourni et riche. Il invite réellement à l’évasion et rappelle ces moments où certains d’entre nous ont pu se perdre en forêt autrefois. Telle une Blanche-Neige moderne, Madenn va rencontrer le petit peuple et se lier d’amitié avec eux mais avec un fonctionnement bien étrange qui change des histoires auxquelles on est habitué.
On sent clairement la patte des influences bretonnes et Janssoniennes (Tove Jansson, les Moomins) de l’autrice dans cette aventure et son illustration. Il y a la même douceur, la même naïveté et le même imaginaire lent que chez l’artiste nordique. Il y a la même célébration d’une nature foisonnante et mystérieuse que chez les Bretons. C’est inspirant !
L’intrigue cependant, pour des enfants, est un peu longue. Elle tire sur la corde pas toujours pour grand-chose. On sent que ça délaye un peu, alors que cela aurait pu être plus concis et j’ai peur d’un décrochage de ceux-ci surtout que le rythme est assez lent, pour ne pas dire qu’il y a une absence de rythme dans le tranquille déroulé de cette quête avec une héroïne une peu molle et sans souci. Alors, c’est beau, c’est reposant, presque feel good comme dans un certain pan de la littérature japonaise qu’apprécie l’autrice, mais le lecteur en quête d’aventure peut être un peu déçu.
Il aura heureusement un bel imaginaire auquel se raccrocher, notamment grâce à la douceur de la palette et la rondeur du trait qui rappelle le travail de Nicole Lambert (Les triplés). C’est beau, charmant. Cela fait intervenir l’ancienne génération surtout avec ses légendes et croyances. On pénètre d’autant plus facilement dans les mystères qui peuplent littéralement cette forêt et c’est vraiment avec des allures rétros que tout se déroule ensuite, faisant la part belle à l’imagination tranquille de Madenn.
Amitié et monde magique à portée d’enfant, tels sont les maîtres mots de la nouvelle aventure reposante et feel good de Camille Romanetto cette Bretonne fan de Tove Jansson et de littérature japonaise. J’ai aimé retrouver ses influences dans ce nouveau doux récit qui invite à laisser courir notre imaginaire dans les lieux de notre quotidien. Ce fut doux et charmant, reposant et merveilleux, mais peut-être un peu trop tranquille aussi pour moi parfois.
“Si buena suerte quieres tener, con una sonrisa la has de acoger. ¡Deja que te guíe el corazón e irás en la buena dirección!”.
Un collar prehistórico, una rana de cerámica, un pendiente de su abuela, un guijarro centelleante, un broche de gato, un molinillo de agua, un clavo torcido… Y un pequeño cono de lana roja… Esos eran los valiosos tesoros que Madden, nuestra protagonista, guardaba a buen recaudo en su caja. A ella no le gustaba compartir, de hecho, en el colegio la llamaban, “El Coco”, porque defendía sus posesiones con uñas y dientes. Por eso, cuando en una noche de verano, durmiendo en casa de sus abuelos, encuentra a un pequeño duendecillo husmeando entre sus pertenencias, no le hace nada de gracia… Lo que Madden no sabe es que el pequeño cono de lana roja es de dicho duendecillo y que conocerlo, le hará adentrarse en la magia del sotobosque y vivir una aventura inolvidable.
“Los Duendecillos” es un cuento que sabrá llegar al corazón de los más pequeños y grandes de la casa. Con una historia de lo más entrañable, Camille Romanetto; la autora e ilustradora, llena estas páginas con un montón de emociones… Donde las verdaderas protagonistas son sin duda sus ilustraciones, ya que son unas auténticas obras de arte. La sencillez de sus trazos y la combinación de colores dan vida a esta historia y hacen que sea fácil traspasar el papel y adentrarse junto a Madden y los ratoncitos en su aventura.
¿Cómo encuentras algo imposible de encontrar cuando no has parado de buscarlo? La respuesta la hallarás en este libro, ya que el viaje que emprende nuestra protagonista está vinculado a una búsqueda del tesoro y Madden o mejor dicho, La-que-encuentra-lo-que-se-ha-perdido, como la llaman los ratoncitos, estará a cargo de averiguar quién ha robado el Criquidibú, el objeto más valioso de estos seres del bosque.
Buscar tesoros con el abuelo y escuchar dos cuentos antes de dormir con la abuela. El calor del hogar y el dulce olor del chocolate. Compartir unos buenos bocatas de camembert y pepinillos y tomar el té donde acababa el arcoiris. Las canciones del abuelo y bailar en corro con todas las criaturas del bosque. Encontrar el nombre perfecto y hallar el significado de la amistad verdadera… Este cuento es un abrazo cálido que te hará apreciar la magia de las pequeñas cosas. Una historia entrañable escrita e ilustrada directamente con el corazón.
El cuento está dividido en varios capítulos cortos que cuentan las aventuras de Madenn en casa de sus abuelos.
La trama es sencilla pero tiene buen ritmo y hasta un poquito de intriga.
Todo lo que describe el cuento es extremadamente cozy y he disfrutado muchísimo imaginando cada situación.
Hay algún momento de humor adorable que ha hecho que no se me fuera la sonrisa de la cara mientras lo leía.
Sin duda, mi parte favorita del cuento han sido los dibujos. Están hechos con una ternura y un mimo que me han hecho muy feliz. Son una auténtica preciosidad y complementan la historia de maravilla.
En cierto modo es un tributo a los abuelos y me han encantado todos los momentos que Madenn pasa con los suyos.
La evolución de la protagonista me ha gustado mucho y creo que la historia tiene un mensaje muy bonito.
Creo es la cosa más adorable que he leído nunca, tanto la historia como los dibujos me han hecho muy feliz y me han transmitido una paz y una calma indescriptibles.