Este libro es de esos que nos deben poner en la hora de lectura de los viernes en la escuela, sencillo, directo, ligero y de autoconocimiento, ¿Por qué cuántas veces nos hemos dejado de lado por otras cuestiones?, ¿Cuántas veces nos hemos sentido menos o mal por nuestros pensamientos?, pero en lugar de seguir cuestionandonos, nos justificamos alimentando así enseñanzas que en realidad están mal, porque nos hacen juzgar por cosas que no nos corresponden, o aguantar cosas que no deberíamos. Me ha gustado que muestra que poner límites es sano, que hay que empezar a dedicarnos tiempo y conocernos a nosotros mismos, a qué está bien si no quieres dar las "gracias" por algún momento traumático porque eso nos "hizo más fuertes".
Y aquí les dejo un fragmento que me gustó:
"Recuerda: tu voz interior puede ser racista, homófoba, machista, gordófoba… Pero eso no significa que tú también lo seas. Corrígela.
Todos tenemos prejuicios, pero también inseguridades, no somos perfectos."