La tarde en que tus años eran una fiesta es una obra poética constituido por tres la primera es la que da el título general, poemas recién escritos por el autor. La segunda corresponde a la publicación de Oráculos del Polvo, poemario con el cual se ganó el Premio de Poesía Casa de Cultura Oaxaqueña en 1986. La tercera intitulada A la orilla del silencio son poemas rescatados y enmendados de una plaqueta que se publicó en 1985 por la Casa de Cultura de Juchitán en 1985. En esta nueva obra poética el autor da constancia de lo que para él significa ser poeta. Dice por ejemplo en Lo más destructivo de la poesía: Ser poeta es lo más destructivo Que el destino nos depara Tal vez la única manera de pagar Todos los pecados, Es como fingir que vives Ofreciendo otra cara Que nunca reconoces. Su tarea es presentar un recuento de lo que la vida le ofreció en su juventud y adultez donde a veces con la sencillez o el sarcasmo pone la sonrisa en los labios del lector.
Yo era un niño triste Antes de que saliera el sol Que con los años se fue disipando Pero el cambio de horario Me confundió, Ahora no sé si estoy triste Una hora antes, o una después del sol.
Pero también, en otra parte se lamenta que a pesar de haber participado por la revolución de izquierda esta no pudo establecerse.
Somos la generación Que soñó la revolución y no la hizo La que labró camino Colocando las primeras piedras La que puso los muertos y conoció la cárcel La que, sin alarde teórico, Se fue a la sierra y acabó bajo las piedras.
En especial, hay varios textos que recuerdan a la heroica Juchitán de los años 70 y 80 del siglo XX desde donde el poeta escribe para dejar testigo de que estuvo ahí alguna vez. El que se atreva a leer este poemario podrá comprender porque el autor lamenta que el trabajo de ser poeta conlleva la maldición de orear los sentimientos del alma para que todos se enteren del mal que vive. Quizá pudiera ser también una sutil despedida cuando afirma Un día mis amigos Abrirán el Facebook Y verán mi foto Con una fecha y una leyenda Que dirá: Arrabalero diurno En las tardes porteñas, A la orilla del mar plomizo Escardándole a las noches Sus rebosantes pechos
Y concluye el mismo texto con Un día estaré así Solo en la página de Facebook Esperando el tren que sale Al exilio eterno, Pero no lo podré contar Por eso me adelanto.
Ever since I remember I have loved books. My mother… excuse me, Santa Claus and the Three Magic Kings used to give me classic books for the holidays, such as The Adventures of Tom Sawyer, 2001: A Space Odyssey, Treasure Island, Starship Troopers, etc. Some were books I adored, others (Starship Troopers) I didn’t bother to read until way later, when I was at college… and also loved. However, it wasn’t until a New York trip in which my cousin lent me his copy of Jurassic Park (the movie hit theaters that summer, and he wanted me to read it before we went to see Spielberg’s take) that I began my fandom literary stage, beginning with Michael Crichton.
A few years later, I decided to take on writing.
So here I am, at the beginning of the 21st century, using the tools that communications technology places in our hands, tools that now allow every person on the planet with an internet connection instant visibility with thousands others. Not exactly the future of Arthur C. Clarke’s 2001 (or even Zemeckis’ Back to the Future II‘s), but a pretty cool one. And one with enormous potential.