Conjunto de textos entre el ensayo y la ficción que retratan con agudeza e ironía un futuro cada vez más próximos
EL DESDÉN DE LOS DIOSES es un libro con una propuesta novedosa y muy atractiva para las mentes inquietas. A mitad de camino entre el ensayo y el relato corto, Alejandro Gaviria se aventura a proponer meditaciones profundas y pertinentes para los tiempos que corren sobre las mayores incertidumbres que enfrenta la la modificación genética, la inteligencia artificial, los extremos ideológicos y el cambio climático, entre otras. Los lectores, que ya están acostumbrados al tono reflexivo y analítico del autor, se sorprenderán con esta colección de textos que recogen muy bien el espíritu colectivo y son un fiel reflejo de nuestra era.
"Las historias reunidas en este libro, escritas durante los últimos años, muestran algunas de las contradicciones y paradojas de este tiempo, especulan sobre nuestro futuro incierto, juntan ideas y memorias e intentan una suerte de parodia de las disto pías y las fábulas apocalípticas tan propias de la época. […] La ficción ofrece un poco más grados de libertad, más flexibilidad a la hora de plantear ciertos dilemas éticos y disyuntivas trágicas. Facilita también la parodia, la ironía y la especulación. En última instancia, este libro intenta explorar de manera diversa y especulativa el fatalismo actual". Alejandro Gaviria
En esta oportunidad no me sentí atraída, salvo por dos capítulos. Realmente no logré engancharme y lastimosamente entender a profundidad la intención del autor maravilloso que es Alejandro
Este libro da ganas de sentarse a conversar con Alejandro unas horas. Quisiera preguntarte qué futuros posibles ve él para la humanidad, si aún siente esperanza, qué podemos hacer frente al mundo caótico que nos correspondió habitar, desde un país como Colombia…
Oposición política de baja calidad literaria. Ya terminé de entender lo acomodado que es este autor y lo cada vez más poco que sus textos iluminan nuestra realidad. fue parte del Gobierno del ministro de defensa de los Falsos Positivos y de ese jefe que tuvo no dice nada malo, mientras que sobre el último sí le parece que es el acabose. Me deja con un sabor de alguien o muy resentido o muy insensato, ciego y sordo de su insensatez para colmo.
El desdén de los dioses (Alejandro Gaviria) 16 grandes historias donde se proyectan miedos, sueños y conjeturas en futuros posibles. Nuevamente es una invitación a ser reflexivos con nuestro actuar y nuestro ejemplo. Marca el importantísimo valor de la influencia, la empatía y los recuerdos. Oiga y así uno no lo quiera o no se lo crea … “¡Lo que acontece, por más inverosímil que sea, si acontece, acontece! 10_2024
Cada relato es una historia que amas o no, siento que me faltó un poco más de contexto en algunas historias sin embargo, la mayoría, me dejaron en un mood reflexivo. Me gustó la presentación de las problemas y contextos actuales, siento que es una buena sátira a la sociedad actual
La erudición y la fluidez de Alejandro Gaviria son innegables, admiro su prosa y valoro el haberse volcado hacia un género que él no había experimentado como autor, al menos en publicaciones abiertas al público general. Lamento no haberme conectado con la mayoría de sus relatos en este libro, algunos de ellos carentes, a mi parecer, de una esencia, de un corazón. No lo disfruté, salvo algunos de los relatos finales.
"El desdén de los dioses" no es una mala colección de relatos pero realmente esperaba más. Alejandro Gaviria, como ensayista, como pensador y aún como político presenta posturas interesantes y agudas, y aunque uno no siempre esté de acuerdo con sus planteamientos, sus reflexiones se sienten por lo menos genuinas y honestas. Pero como narrador me parece que se queda corto. Los relatos son lineales, con personajes de papel, poco elaborados. Parecen marionetas o muñecos que el autor usa para expresar y exponer sus ideas. Justamente estas, la ideas, son lo mejor del libro. Los temas que trata son pertinentes, interesantes y algunos claves para los tiempos que se avecinan: El trans-humanismo, los peligros de la IA, el rezago de las reflexiones éticas y (morales) frente al avance vertiginoso de los desarrollos tecnológicos y otros más. También en algunas historias se percibe su paso por el gobierno ya que es perfectamente reconocible el presidente actual de Colombia como el protagonista de un par de relatos. No sé si esto sea bueno o malo, pero me ha parecido curioso e interesante.
Alejandro escribe como habla y al leerlo casi que pareciera que uno lo estuviera escuchando en una de sus tantas entrevistas. Reproduce constantemente algunas de las muletillas que son tan comunes en él: "una suerte de...", "una especie de...", "voy a decirlo de esta manera...", "...si se quiere". Todos los personajes (hombre o mujeres, jóvenes o mayores) se expresan como él y las reproducen. Esto, que un primer momento podría parecer cercano y natural, termina convirtiéndose en algo molesto. En un párrafo de 6 líneas le conté 4 veces la muletilla "una especie de..." (en estos casos es que uno se pregunta ¿dónde está el editor?). Las lecturas y referencias literarias e intelectuales de los personajes son las mismas que le hemos escuchado mencionar a Alejandro en otras ocasiones. Me parece a mí que esto denota poco esfuerzo por construir personajes auténticos y genuinos. No dudo que él podría hacerlo, es un tipo inteligente, culto y muy leído, pero seguramente no tiene tiempo para esta tarea (que no es sencilla) o tal vez ni siquiera le interesa.
Finalmente se nota que el Alejandro ha leído bastante ciencia ficción y que este tipo de devaneos le llaman la atención, lo cual, por lo menos con migo, resuena mucho. Por eso a pesar de mi decepción con los relatos no le pongo una calificación tan mala. No recomendaría el libro a alguien que esté buscando buena literatura sino a lectores que se conformen con buenas ideas (aunque no estén tan bien narradas) o a incondicionales del autor.
En definitiva un buen libro, donde Alejandro Gaviria exhibe su usual talento para hacer lecturas amplias de la actualidad, ahondando a la vez en la filosofía como herramienta para explicar la inevitabilidad de las cosas. Resulta así una compilación ligera de historias que reflejan algunas de las inquietudes más pertinentes a nuestros tiempos.
En un principio no me sentí atrapada, pues los temas me parecieron algo reiterativos. A la vez, la manera de presenter varias de las historias me pareció poco original, una versión más de las clásicas historias de ciencia ficción que hemos escuchado por décadas. Sin embargo, habiendo terminado el libro, puedo ver un valor agregado en la obra como un todo, y sobretodo en la perspectiva humanista que Gaviria trae a cada conversación.
Así, algunas de las clásicas narrativas en torno a los avances tecnológicos, la peligrosa concentración del capital, y la crisis climática, adquieren en este libro un matiz más humano, poniendo sobre la mesa puntos cómo las limitaciones en la solidaridad humana, y cómo la conexión con el otro es tal vez nuestra única salvación. Cómo la necesidad de narrar, de compartir, y conectar, puede mantenernos a flote en medio de una modernidad donde la razón parece habernos abandonado, dejándonos en un eterno y confuso sinsentido.
El libro logra así poner de manifiesto las imperfecciones de la naturaleza humana, pero lo hace a través de unos lentes simultáneamente compasivos y resignados.
Mi historia favorita fue Humano, demasiado humano, pero otras que disfruté bastante fueron Probabilidad cero, Neoliberalismo cósmico, y Los inmortales.
“Quizas podriamos haber hecho una transicion hacia otro tipo de Sociedad. No quisimos, dirás tú. No pudimos, digo yo. Nos llevó la Corriente. Nos arrastró nuestra esencia”
Libro 3️⃣1️⃣ de 2025 🇨🇴. El desdén de los dioses, de Alejandro Gaviria. En él se tejen una serie de relatos que funcionan como espejos rotos de nuestro tiempo, donde el avance tecnológico y la inteligencia artificial no traen redención, sino nuevas formas de incertidumbre.
A través de historias que oscilan entre la distopía y la ironía, se deja en evidencia la paradoja de una humanidad que, en pleno siglo XXI, parece perderse a sí misma mientras sus creaciones tecnológicas se vuelven cada vez más complejas y menos comprensibles.
La profecía de la decadencia tecnológica atraviesa el libro como una advertencia: incluso los artefactos creados para salvarnos pueden convertirse en símbolos de nuestra fragilidad y desconexión.
El cambio climático, omnipresente y silencioso, es uno de los fantasmas que acechan a los personajes de Gaviria y nos recuerda que la crisis ambiental es también una crisis de sentido.
La humanidad, atrapada en la nostalgia y la búsqueda de respuestas fáciles, se enfrenta a la imposibilidad de controlar el destino que ella misma ha desencadenado. En este escenario, los relatos funcionan como parábolas contemporáneas sobre el agotamiento de las certezas y la erosión de los vínculos humanos.
La ceguera de los dioses, evocada en el título y en las páginas del libro, es la metáfora última de nuestra era: un universo indiferente ante los dilemas y tragedias de la humanidad.
Gaviria sugiere que, ante la indiferencia de lo divino y lo tecnológico, solo nos queda la tarea de mirar de frente nuestra vulnerabilidad y preguntarnos, con escepticismo y lucidez, qué significa realmente ser humanos en tiempos de desdén y decadencia.
This entire review has been hidden because of spoilers.
The text, as the author points out, is a collection of "parodies of dystopias and apocalyptic fables," and I would add that they are constructed within the framework of our current times. I particularly enjoyed reading "Implanted," "Human, All Too Human," "Externalities," "The Immortals," "The Gibbon Program," "Footprints on the Moon"... these and other stories in the text offer an illumination that is no less direct to the reality we live in and that we will likely experience in the future.
I believe that Alejandro Gaviria reaffirms in his book the paraphrased words of Stefan Zweig, precisely included in his story "The Preacher Without Faith," because for Gaviria, just like "those to whom words have been given [...], he seeks, "despite everything, in a devastated world, to maintain faith in moral strength, trust in the invincibility of the human spirit." This is true if we consider the book "The Disdain of the Gods" as an early and premonitory call against warnings that today go unheeded; precisely because "we prefer denial. We tend to be impassive in the face of hypothetical threats of future risks. Our psychology is presentist. We unite in the face of a sudden threat, war, for example." Not in the face of inexorable tragedies that occur in slow motion, such as the climate crisis, the loss of freedom, or the depletion of biodiversity.
“Los seres humanos tendemos a ser impasibles ante amenazas hipotéticas de riesgos futuros. Nuestra psicología es presentista”.
Un libro con 16 relatos de ficción que muchos de ellos, en el corto plazo, bien podrían ser realidades; escrito con visión y el toque de ensayo, dilemas éticos y reflexiones que caracterizan al autor.
Toda la lectura es una cavilación constante sobre la IA, la prolongación de la vida, el pasado que queremos borrar, las dualidades y externalidades del turismo y la tecnología, la demanda de energía, las drogas, el prohibicionismo en general y más problemas con los que nos toca lidiar como especie.
Siento que a muchos de los relatos les falta profundidad, porque son discusiones interesantísimas, aún así, entiendo la intensión de dar solo brochazos a un mundo apocalíptico.
Gran apuesta de Alejandro Gaviria entrar al mundo de la ficción, aunque está por verse que tan ficción resulta, ¿no? Terminé fascinado y pensativo a la vez.
Un libro que plantea diferentes preguntas mediante sus relatos sobre posibles efectos de problemas del futuro, que en realidad, pensándolo bien muchos son problemas del presente, la inteligencia artificial, la pelea contra las drogas, la inmortalidad, la ciencia, entre otros, son cuestiones que nos confrontan en la actualidad y hay que tomarlas con pinzas, pues la brecha entre lo bueno y lo malo es muy delgada.
Creo el libro no tiene el objetivo de profundizar en ningún tema en particular, sino por el contrario simplemente busca exponerlos y cuestionarlos poniéndolos en la conversación.
En un mundo en el que la distopia se confunde con la realidad, aparecen unos cuentos que lo confirman. Los hechos inverosímiles con probabilidad cero, ocurren en estas líneas. "Le gustaba decir que la suerte jugaba un papel crucial en la vida. «La suerte decide con quien nos casamos, al respecto no hay psicología o sociología que valgan. La psicología sí explica después los divorcios. Pero el amor romántico es una lotería, un juego de azar en el que caemos incautos»
Para ver el futuro, solo hay que mirar con más atención el presente. Las distopías, entre la ficción y el ensayo, que presenta Alejandro Gaviria en este libro son absurdamente posibles. Y como en todo libro donde se observe el tiempo hay cierta melancolía, en este caso quedó atrapada en dos frases: «Los fantasmas no acechan, acompañan», «Hay formas de nostalgia tan evidentes que es mejor no reincidir demasiado en ellas».
Este libro es una obra que transita entre la ficción y la realidad. Compuesta por relatos cortos que podrían considerarse cuentos, el libro utiliza situaciones y personajes que, aunque ficticios, evocan escenarios y problemáticas reconocibles de nuestra sociedad. A través de esta ambigüedad, el autor crea un espacio para reflexionar, opinar y criticar diversas situaciones sociales sin señalar nombres o hechos de manera directa. Esta mezcla deliberada entre lo real y lo ficticio es, sin duda, una de las mayores virtudes de la obra. Sin embargo, queda en manos del lector decidir si las críticas planteadas le resultan relevantes o si encuentra en ellas un eco con sus propias perspectivas.
Dos o tres capítulos de verdad me dieron una conexión profunda e inclusive los releí, el resto fueron normales, algunos mas tediosos, incluso lo sentí como una temporada de Black Mirror, pero creo que fue mas un problema de conexión. Alejandro Gaviria es para mi una persona que admiro profundamente y se que este es un libro de pequeñas historias, abiertas a conectar y/o debatir
Pensar a la par que se crea. Ficción y razón en una misma página. Un mundo en veremos visto con la capacidad del vidente quien se encarga de revivirlo mediante el don de la profecia o en el peor de los caos, del miedo y la insatisfacción.
Un libro que contiene excelentes reflexiones sobre nuestra condición humana, que se debate siempre entre su potencial de creación, de desarrollo, de progreso y su tendencia a construir su propio fin.
Libro 3️⃣2️⃣ de 2025 🇨🇴. El desdén de los dioses, de Alejandro Gaviria. En él se tejen una serie de relatos que funcionan como espejos rotos de nuestro tiempo, donde el avance tecnológico y la inteligencia artificial no traen redención, sino nuevas formas de incertidumbre.
A través de historias que oscilan entre la distopía y la ironía, se deja en evidencia la paradoja de una humanidad que, en pleno siglo XXI, parece perderse a sí misma mientras sus creaciones tecnológicas se vuelven cada vez más complejas y menos comprensibles.
La profecía de la decadencia tecnológica atraviesa el libro como una advertencia: incluso los artefactos creados para salvarnos pueden convertirse en símbolos de nuestra fragilidad y desconexión.
El cambio climático, omnipresente y silencioso, es uno de los fantasmas que acechan a los personajes de Gaviria y nos recuerda que la crisis ambiental es también una crisis de sentido.
La humanidad, atrapada en la nostalgia y la búsqueda de respuestas fáciles, se enfrenta a la imposibilidad de controlar el destino que ella misma ha desencadenado. En este escenario, los relatos funcionan como parábolas contemporáneas sobre el agotamiento de las certezas y la erosión de los vínculos humanos.
La ceguera de los dioses, evocada en el título y en las páginas del libro, es la metáfora última de nuestra era: un universo indiferente ante los dilemas y tragedias de la humanidad.
Gaviria sugiere que, ante la indiferencia de lo divino y lo tecnológico, solo nos queda la tarea de mirar de frente nuestra vulnerabilidad y preguntarnos, con escepticismo y lucidez, qué significa realmente ser humanos en tiempos de desdén y decadencia.