La depresión es una patología mental que no tiene contemplación con quienes la padecen. Durante siete años estuve sumido en ella, dándole férrea batalla. Hasta que, por fin, en un golpe de suerte, pude emerger de las profundidades, las mismas que antes me parecieron imposibles de sortear. Fueron años crueles y desastrosos, que marcaron mi destino para siempre. Por eso, para mí, fue una etapa oscura que jamás olvidaré.
Dicen que, en la mayoría de los casos la depresión no tiene solución. Puedo dar fe de que, de no haber sido por la fortuna que me embargó, y que trajo consigo un invaluable conocimiento, nunca habría recuperado mi voluntad ni menos mi consciencia. Probablemente, a estas alturas, estaría narrando mis libros desde la oscuridad del más allá.
Durante mi transitar por las tinieblas, llegué a creer que mi vida expiraría mucho antes de lo que había supuesto. Es que, con una persistente melancolía, consciencia ausente y nula motivación, la existencia pierde todo sentido. Es ahí cuando sientes la imperiosa necesidad de desaparecer de la faz de la Tierra. Justo en medio de mis últimos instantes de desolado, abrumado y triste, descubrí cómo controlar la mente inconsciente. De esa manera pude cambiar mi entonces ingrata y hosca realidad.
En esas deplorables condiciones de inagotable tristeza y desánimo, no fue nada fácil hacerme de las exiguas fuerzas que me quedaban para, a duras penas, conseguir diseñar mi propio bote de rescate. Con todo el empeño, esperaba abandonar de una vez por todas, la estrecha y solitaria cárcel mental en la que, por mucho tiempo, yacía preso.
Gracias al cielo, no solo logré desprenderme de aquella devastadora enfermedad, eludiendo mi predecible y fatal destino; sino también, hacerme de un nuevo y prominente camino, con renovados objetivos, que me llevaron hacia una felicidad perdurable.
Fue la "Maestría Cuántica" y sus técnicas las que me salvaron del abismo. También, las que me demostraron con evidencias que la vida y su realidad son completamente alterables. Bastaba con recurrir al uso adecuado de los poderes de la mente inconsciente. Hoy tengo la capacidad de manifestar todo lo que deseo y en los tiempos que me placen. No tengo límites ni restricciones de ningún tipo. ¿Cómo conseguí tal estado de control? En pocas palabras, reeduqué mi mente, despojándola del ego, de las "creencias reductivas" y de sus principales miedos.
Tal vez, pienses que no existe manera de salir de un problema, situación límite o enfermedad por la que estés atravesando. Solo te puedo "acude a la calma y no desesperes", pues no importa el estado mental en que te encuentres, ni la gravedad que percibas respecto de las circunstancias. Yo estuve en tu misma situación, sumido en la más profunda y aterradora oscuridad que pueda experimentar un ser humano. Estuve muerto en vida, pensando en un solo objetivo, desaparecer. Sin embargo, aunque lo leas superfluo, debes saber que siempre hay una salida, no existe problema que no tenga solución. ¿No me crees? Aquí te lo demostraré.
En este libro te enseñaré las técnicas y métodos de manifestación con los que logré el máximo estado de paz, armonía y libertad, llegando a vivir la maravillosa y placentera vida que siempre anhelé.
Me gustan los libros de metafísica de calidad científica y creo que este es uno de ellos. Tiene varias particularidades que lo hacen ver serio y confiable. Está hecho para gente que requiere fortalecer la confianza en sí mismos. Estoy practicando las técnicas que enseña y, por lo pronto, los pasos de meditación que recomienda han sido las mejores que he utilizado. Ahora estoy viendo los de manifestación.
este libro me parecio mucho mejor que los de dispenza por varias razones,,,una de ellas por la preparacion que hace del lector antes de recomendar una forma de manifestar eficaz....el ejercicio de "circulacion energética" que propone es un tesoro para sanar cosas fisicas como sicologicas...recomendado absolutamente..
Este libro me hizo reencantar con sus técnicas tan simples, pero muy eficaces. Había leído a Joe Dispenza y a otros, sin ningún resultado; en cambio con este texto es otra cosa. Lo recomiendo a ojos cerrados.