“Grabando Emociones – La Revolución de Stax Records” cuenta la historia del sello emblema del soul sureño al punto que se erige casi como un género en sí mismo. Música creada en medio de una sinergia utópica entre negros y blancos en la segregada ciudad de Memphis, en el Sur de los Estado Unidos, en la década del sesenta.
Este es un libro para escuchar; escuchar música, descubrir un sonido, conocer artistas enormemente influyentes e historias que tienen que ver con el talento pero también con la igualdad de oportunidades. Un relato de pasión por la música, de comunidad artística y de la fuerte convicción de creer en algo hasta que se vuelve realidad. Una historia atravesada por el Movimiento por los Derechos Civiles, para el cual Stax Records representó un capítulo importante y aportó el soundtrack perfecto.
"No sabes chasquear los dedos mientras bailas viejos discos de Stax" decía una antigua canción de Los Flechazos que en realidad es una versión del "Nobody but Me" de The Human Beinz. Por aquel entonces el sonido de Stax aún no había entrado en mi vida y yo no sabía de qué iba eso de chasquear los dedos. ¡Miento! Había escuchado multitud de samples de Isaac Hayes en diferentes canciones de rap e, incluso, esto me motivo a escuchar alguno de sus temas. Pero yo aún no sabía que era eso de Stax hasta que descubrí la cultura mod y el mundo del soul. Desde entonces Stax penetró de lleno en mi vida hasta el punto de pasarme un verano entero obsesionado completamente con sus artistas. Algo que ciertamente no ha cambiado desde entonces, aunque a veces me tomo la licencia de "traicionarles" escuchando a sus "enemigos" de Detroit.
Así es que llegué a este libro conociendo buena parte de la historia y repercusión del sello, con lo cual pensaba que no me aportaría mucho y que no me sorprendería. Pero me equivocaba: ya el tipo de la tienda de discos en la que lo compré me lo advirtió. Y tenía que confiar en él porque, no solo tenía un tatuaje del sello en uno de sus brazos, sino que en el otro tenía a Otis Redding tatuado también. Y es cierto: la lectura ha sido fascinante. Ya no solo por los detalles que desconocía, sino también por los artistas y canciones que he descubierto. ¡Todo el mundo a escuchado a 24 - Carat Black y no lo sabe! La forma en la que está estructurado el contenido, su amenidad, etc. Repasa la historia del sello, sus artistas, influencias, su repercusión política en la época en la que se disputaban los derechos civiles... De hecho, tardé en leerlo más de lo que pensaba, porque el libro invita constantemente a una lectura interactiva, más allá del papel: parar, escuchar y disfrutar las canciones que menciona y volver a la lectura. Además, cuenta con entrevistas que enriquecen todavía más la lectura y muestran la vigencia actual de su música. En suma, el libro en su conjunto tiene casi tanta alma como una canción de soul.
Recomendable para todo aquel que sea amante de la música, del soul y, si se quiere, que también este interesado en la política.