La dictadura franquista construyó cerca de trescientos pueblos y barriadas de colonización. La propaganda del régimen intentó inculcar a los españoles que esto demostraba que Francisco Franco era un dirigente reformista y benéfico. Este libro, basado en dos pilares -el trabajo de archivo y las memorias de sus protagonistas-, rebate esta idea. En él se explican de forma accesible tanto el mito de la colonización como la realidad que había detrá el pasado de reforma y revolución suprimido violentamente por el franquismo; la miseria socioeconómica en el mundo agrario durante la dictadura; la ideología que sostenía la colonización; los verdaderos intereses, a menudo ocultos, detrás del proyecto y, sobre todo, la realidad diaria de los nuevos colonos y colonas y de sus pueblos. La colonización sirvió para financiar, a costa de enormes transferencias de capital público, a los grandes terratenientes que vendieron al INC sus tierras o, especialmente, a los que se vieron afectados por las peculiares expropiaciones que aquel hizo. La historia fue muy distinta para los colonos. Una vez seleccionados, comenzaban una odisea que duraba decenios para pagar la tierra y la casa que les vendía el INC, que además les cobraba intereses. Cuando llegaban a los nuevos asentamientos, a menudo las casas y los pueblos no estaban terminados, el estado de la tierra era malo y las exigencias financieras del INC, que se quedaba con buena parte de lo que producían, apenas les dejaba dinero. Ante la dureza de la vida diaria, muchos colonos abandonaron. Los que permanecieron consiguieron aguantar gracias a los enormes sacrificios de las familias y a la solidaridad entre los vecinos, que rápidamente crearon fuertes identidades colectivas en sus nuevos pueblos.
Libro divulgativo sobre los pueblos de colonización del franquismo: una teórica iniciativa para repartir tierras y aliviar la miseria del campo, pero que en realidad fue una política que iba siempre a la cola de los regadíos y con la cual se transfirió mucha renta a los terratenientes. El capítulo 1 habla del mito creado por el franquismo sobre las colonizaciones, el 2 explica cómo eran las condiciones de vida del campo en aquel momento, el 3 y el 4 hablan de la ideología que movía a la dictadura y del modelo que surgió de ella, y el 5 y el 6 tratan de los colonos y de las comunidades que habitaron respectivamente.
Un buen primer acercamiento a un tema relativamente desconocido, al menos por el público general. Explica bien la miseria que era el campo español (especialmente el andaluz y extremeño) por aquella época, y cómo los pueblos de colonización, a pesar de toda la propaganda, fueron una gota en el océano y además funcionaban mal. Se tardaba en comprar la tierra, se compraba tierra mala, se daban lotes insuficientes, los colonos llegaban antes que las casas, etc., y todo ello en condiciones draconianas.
Hay una cosa que sí desluce al libro, y es la cantidad de juicios de valor que introduce el autor, en especial en el primer tercio. A pesar de que son opiniones que podría firmar yo mismo (de rotunda condena e incluso mofa a la dictadura, sus gobernantes y su líder), no creo que tengan cabida en un libro que pretende, de acuerdo con su prólogo, luchar contra el proceso actual de banalización de la dictadura y la nostalgia de un pasado idealizado. Esa clase de expresiones a los convencidos nos sobran y a los no convencidos les pueden causar un rechazo que les lleve a rechazar la totalidad de un libro que merece mucho la pena por lo que muestra de las miserias y corruptelas de la dictadura.
Tras un ingente trabajo de recopilación documental, el texto muestra la realidad que se escondía tras el discurso franquista de promoción agraria, irrigación masiva y creación de pueblos colonización: no eran ideas nuevas en España, aunque el franquismo así las presentara; en realidad favorecieron a los grandes terratenientes más que al proletariado campesino y aquellos labradores que obtuvieron tierras y/o casas las pagaron con creces a lo largo de los años. Cazorla desmonta, pues, el mito del dictador preocupado por la población rural y lo hace de forma rigurosa y amena, a partir de fuentes primarias y secundarias y de las voces de quienes lo vivieron en primera persona.