Margo Glantz elige las cinco obras o fragmentos que mejor representan para ella el olvido como concepto literario. En la certeza de esa selección aparece un libro que hace evidente el impacto, siempre en fuga, que la literatura y la lectura tienen sobre la formación de su universo personal — un lugar en el que podríamos, por un instante, acercarnos a su interior para considerar el mundo desde esa perspectiva.
Margo Glantz Shapiro, nació en Ciudad de México el 28 de enero de 1930. Su padre, Jacobo Glantz, había conocido a su madre, Elizabeth Shapiro, en Odesa, Ucrania, donde se casaron y emigraron a México. La familia enseguida fue partícipe de la cultura mexicana y parte activa de los círculos artísticos, el padre fue amigo de Diego Rivera. Se mudaron en diversas ocasiones por lo que Margo estudió en diferentes colegios la enseñanza primaria: dos años en la Secundaria no. 15 y un año en la escuela Israelita de México. El bachillerato lo cursó en la Escuela Nacional Preparatoria Número 1 en el Antiguo Colegio de San Ildefonso.
Estudió Letras Inglesas, Letras Hispánicas e Historia del Arte, con especialidad en Historia del Teatro en la Universidad Nacional Autónoma de México.
En 1953 realizó el doctorado en Letras Hispánicas en la Universidad de la Sorbona, en París, y presentó su tesis con el tema de El exotismo francés en México (de 1847 a 1867).
De vuelta en México, ingresó como profesora de tiempo parcial en el departamento de Historia del Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras. Durante esos años publicó numerosos ensayos y reseñas de teatro en diversos suplementos y revistas culturales.
En 1966 obtuvo la plaza definitiva de profesora de tiempo completo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, en la carrera de Letras Hispánicas y Literatura Comparada. Fundó y dirigió la revista universitaria Punto de Partida. Fue también directora cultural del Instituto Cultural Mexicano Israelí, hasta 1969. En 1971 nació su hija Renata. Pasó una temporada enseñando en Estados Unidos, en el Montclair State College en New Jersey. Publicó Onda y escritura en México, jóvenes de 20 a 33, que le dio nombre a una corriente literaria surgida en los 60, la Literatura de la onda.
Regresó a México en 1974.
En 1978 se editó su primer libro de ficción, Las mil y una calorías.
En 1983 fue nombrada directora de Literatura en el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), donde promovió y dirigió numerosas publicaciones. Un año más tarde obtuvo el Premio Xavier Villaurrutia por Síndrome de Naufragios.
En 1986 pasó otra temporada en Londres como Agregada Cultural en la Embajada de México en Londres, hasta 1988. En 1991 obtuvo el Premio Universidad Nacional que otorga la UNAM, en 1994 se le otorgó el cargo de Profesora Emérita de la Universidad Nacional Autónoma de México, así como el Council of the Humanities Fellow, por la University of Princeton, Estados Unidos.
Fue elegida en 1995 miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua y tomó posesión el 21 de noviembre de 1996. En 2004 le fue otorgado el Premio Nacional de Lingüística y Literatura.
Está chulo Me gusta mucho Desarticuladas Me gusta que incluya a varios judíos No estoy segura de que me encanta la idea de gris tormenta con estas recopilaciones Aunque las miradas de la infancia me fascinaron
Solo me interesó la parte de Molloy (genia). Creo que el formato no funciona. Se siente inconexo, casi incoherente. Hubiera sido mejor que Glantz hubiera escrito algunas reflexiones sobre los textos reunidos, porque así, tal como está, no consigue lo que intenta.
Muy fragmentado, al punto que casi llega a ser inconexo. No sé si funciona tanto este formato en este caso. La selección deja un poco que desear, especialmente el último texto. Los mejores son los de Molloy y Barthes.
¿Fragmentos de fragmentos literarios? Siempre es estimulante leer a Perec, a Levi o a Barthes, pero no estoy seguro que funcione fragmentar en demasía los textos, como ocurre aquí.