«No sé qué hicimos mal», mi madre. «Una montaña rusa de emociones», África. «¿Cómo me he podido liar con esta loca?», cualquier gilipollas con el que me haya acostado. «Un brillante repositorio deleznable y de escasa profundidad que te invita a adentrarte en la decadencia de la juventud humana desde la perspectiva de un estandarte absoluto de la victimización», El españita. «Spanish apology of narcissism», Ruinaway Magazine.
Testimonio brutalmente honesto de las experiencias de MF, una joven que busca su lugar en el mundo mientras navega por la complejidad de las relaciones, la búsqueda del amor propio y la lucha contra sus demonios. La historia, ambientada en Madrid, sigue a MF y sus amigas Sara y África mientras intentan encontrar sentido a sus vidas en una ciudad que promete éxitos y romance, pero que también puede ser cruel y desalentadora.
A través de escenas que oscilan entre lo frívolo y lo profundo, MF nos ofrece una mirada cruda, multidimensional y sincera sobra la vulnerabilidad y la soledad que a menudo se esconden detrás de una fachada de confianza y desenfreno.
Uno de los muchos aspectos destacados de "Inestable" es su tono descarado y políticamente incorrecto. La voz narrativa de MF es aguda, irreverente y absolutamente auténtica, lo que añade realismo, honestidad y resonancia a la historia. La autora no teme abordar temas difíciles como el trastorno alimenticio, las relaciones tóxicas y la búsqueda desesperada de validación, todo con un sentido de humor mordaz que aligera la carga emocional del relato.
MF logra capturar la esencia de una generación que se siente perpetuamente en tránsito, buscando constantemente algo más. "Inestable" es una novela y también un espejo en el que muchos jóvenes adultos podrán verse reflejados, con todas sus imperfecciones y aspiraciones. Valiente, sincera, cruda y muy recomendable.
He llorado, me descojonado, y me ha maravillado con la capacidad de la autora de representar tan vívidamente experiencias y realidades tan crudas sin ninguna floritura que las adorne. Las cosas son como son, ¿de qué nos sirve tratar de romantizar todas las mierdas? Además, como buena cotilla que soy, me encanta el dramatismo y el humor que a cualquiera le recuerda a sus sesiones de chismorreo con amigos.