Madrid: A New Biography, del historiador australiano Luke Stegemann, es una obra de ambición poco frecuente. Es titánica en su alcance y, sin embargo, sorprendentemente manejable y accesible. El libro recorre la historia de Madrid desde su origen islámico como Mayrit, pasando por hitos fundacionales como el traslado de la corte por Felipe II en 1561, hasta episodios recientes como el movimiento del 15-M, sin caer en la tentación de convertir la ciudad en un simple decorado histórico. Stegemann entiende Madrid como un organismo vivo, en permanente mutación, y logra ofrecer una narración continua y legible de una ciudad que, por definición, se resiste a ser abarcada.
Uno de los grandes aciertos del libro reside en su sofisticado nivel de análisis, que no se limita a la sucesión de acontecimientos políticos, sino que traza un diálogo fecundo entre figuras literarias, artísticas y culturales de distintos siglos. A través de estas constelaciones —escritores, pensadores, arquitectos, cronistas— Stegemann va tejiendo un hilo común que permite comprender cómo se ha ido configurando eso que, con todas sus fracturas y tensiones, ha terminado llamándose España. Madrid aparece así no solo como capital administrativa, sino como espacio simbólico, laboratorio cultural y escenario de disputas ideológicas de largo recorrido.
Quizá la mayor conquista intelectual del libro sea su defensa del matiz. Stegemann rehúye el maniqueísmo y evita caer en los lugares comunes de ciertas relecturas revisionistas contemporáneas que, en nombre de una supuesta lucidez crítica, empobrecen el análisis histórico. Sin ser complaciente ni desatender cuestiones incómodas, el autor no adopta una credulidad automática frente a relatos heredados —como la llamada “leyenda negra”— ni frente a algunos discursos políticos actuales, incluidos aquellos que han tendido a blanquear, desde posiciones supuestamente progresistas, la pobreza moral de determinados nacionalismos periféricos o del terrorismo de ETA. El resultado es una mirada crítica, pero no dogmática. E informada pero no moralizante.
Todo ello está narrado con una pasión palpable por la ciudad, una implicación afectiva que no compromete en ningún momento el rigor historiográfico. Paradójicamente —o quizá no tanto— este historiador australiano demuestra una sensibilidad, un respeto y un amor por Madrid que muchos “escritores” locales recientes parecen haber perdido, entregados a una escritura descuidada (y, en algunos casos, patética), panfletaria y simplificadora que hace un flaco favor a la complejidad de la ciudad que dicen retratar. Frente a esa tendencia, Madrid: A New Biography se erige como una obra seria, estimulante y necesaria.
En suma, el libro de Luke Stegemann es una recomendación inequívoca para cualquiera que desee un acercamiento decente, informado y honesto al entendimiento de una ciudad inabarcable por la riqueza y vitalidad de su historia. No ofrece relatos cómodos, pero sí algo mucho más valioso, una invitación a pensar Madrid con inteligencia, matiz y respeto.