Descubra el poder oculto detrás de cada respuesta. las encuestas pueden empequeñecer o agrandar un candidato y modificar la intención de voto de los ciudadanos.
César Caballero se ha consolidado en sus treinta y cinco años de carrera como una de las figuras más destacadas del mundo de las encuestas en Colombia. Es propietario de la firma Cifras & Conceptos, reconocida por su encuesta Polimétrica que consulta a los votantes activos y el Panel de Opinión que cada año recoge la percepción de los líderes del país, y un invitado asiduo a medios de comunicación para hablar de temas de coyuntura nacional. En este libro trata un tema crucial para la democracia el papel de las encuestas de intención de voto en los escenarios electorales.
Esta herramienta comenzó a utilizarse en las campañas electorales presidenciales en 1982. Desde entonces y hasta 2022 se llevaron a cabo once elecciones más y se publicaron 3 206 encuestas, que de acuerdo con las fichas técnicas reportadas por las firmas que las hicieron, consultaron la opinión de 3,6 millones de personas. Caballero armó con esta información una base de datos, revisó las ediciones dominicales de dos periódicos nacionales de estos cuarenta años, usó censos de población, los registros administrativos de la Registraduría Nacional y realizó entrevistas a quince personajes de la industria de las encuestas y los procesos electorales colombianos todo con el fin de responder una ¿las encuestas inciden de manera efectiva en la decisión de los votantes?
El resultado está en las páginas de esta obra que repasa la historia de esta herramienta y revela aspectos desconocidos para la mayoría de este fascinante universo.
Libro 3️⃣5️⃣ de 2025 🇨🇴. El poder de las encuestas y su incidencia en el proceso electoral colombiano, de César Caballero, muestra una transformación crítica de estos instrumentos en la política colombiana, elevándolos de simples mediciones de opinión a “dispositivos importantes de poder”.
Este cambio, que el libro sitúa después de 2016 como “dispositivo de poder”, resonaría fuertemente en la dinámica electoral posterior a 2011, donde las encuestas dejaron de ser neutrales para incidir directamente en los procesos electorales y en el resultado de las elecciones.
La capacidad de “empequeñecer o agrandar un candidato y modificar la intención de voto de los ciudadanos” otorga a las encuestas una gran incidencia. Esta influencia se magnifica por el “poder económico y mediático que generan”.
Un buen resultado no solo modifica percepciones, sino que “la plata, los medios y los operadores políticos siguen a las encuestas”, tejiendo una red de apoyo que valida la aseveración de que “el poder de las encuestas es enorme” y que las convierte en árbitros de la viabilidad política.
Sin embargo, es precisamente este inmenso poder el que ha sumido a las encuestas en una profunda crisis de confianza en la fase actual. La autocrítica de Caballero es reveladora: las encuestas pueden utilizarse “tanto para informar como para manipular” y su fiabilidad ha estado “bajo sospecha por errores en los resultados” desde el plebiscito de 2016.
Aunque el libro no atribuye directamente la crisis a los sesgos de los grandes grupos económicos, la conexión inherente entre las encuestas y la atracción de “plata” y “medios” crea un terreno fértil para la percepción de tales manipulaciones.
La advertencia de que las encuestas pueden “oprimir, mentir o contraer derechos” pone de manifiesto la delgada línea que separa la información del uso estratégico.
Esta combinación de errores pasados y el potencial intrínseco de influencia económica y mediática ha erosionado la confianza pública, llevando a cuestionar los resultados no solo por fallas metodológicas, sino también por posibles intereses ocultos, lo que exacerba la desconfianza general en su objetividad.
Si te gusta la política, lo debes leer
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Libro 3️⃣6️⃣ de 2025 🇨🇴. El poder de las encuestas y su incidencia en el proceso electoral colombiano, de César Caballero, muestra una transformación crítica de estos instrumentos en la política colombiana, elevándolos de simples mediciones de opinión a “dispositivos importantes de poder”.
Este cambio, que el libro sitúa después de 2016 como “dispositivo de poder”, resonaría fuertemente en la dinámica electoral posterior a 2011, donde las encuestas dejaron de ser neutrales para incidir directamente en los procesos electorales y en el resultado de las elecciones.
La capacidad de “empequeñecer o agrandar un candidato y modificar la intención de voto de los ciudadanos” otorga a las encuestas una gran incidencia. Esta influencia se magnifica por el “poder económico y mediático que generan”.
Un buen resultado no solo modifica percepciones, sino que “la plata, los medios y los operadores políticos siguen a las encuestas”, tejiendo una red de apoyo que valida la aseveración de que “el poder de las encuestas es enorme” y que las convierte en árbitros de la viabilidad política.
Sin embargo, es precisamente este inmenso poder el que ha sumido a las encuestas en una profunda crisis de confianza en la fase actual. La autocrítica de Caballero es reveladora: las encuestas pueden utilizarse “tanto para informar como para manipular” y su fiabilidad ha estado “bajo sospecha por errores en los resultados” desde el plebiscito de 2016.
Aunque el libro no atribuye directamente la crisis a los sesgos de los grandes grupos económicos, la conexión inherente entre las encuestas y la atracción de “plata” y “medios” crea un terreno fértil para la percepción de tales manipulaciones.
La advertencia de que las encuestas pueden “oprimir, mentir o contraer derechos” pone de manifiesto la delgada línea que separa la información del uso estratégico.
Esta combinación de errores pasados y el potencial intrínseco de influencia económica y mediática ha erosionado la confianza pública, llevando a cuestionar los resultados no solo por fallas metodológicas, sino también por posibles intereses ocultos, lo que exacerba la desconfianza general en su objetividad.