Cartas marcadas es un libro envuelto en niebla. La cerrazón que cubre las calles de Flores se tiende también sobre los capítulos de la novela, provocando confusiones y obligándonos a marchar despacio. Por otra parte, la acción perversa de los Conspiradores ha llenado el texto de tachaduras, episodios falsos y agregados fraudulentos, para no hablar de páginas y capítulos enteros que han sido robados. La niebla no sólo dificulta la percepción, sino que además tiene, como los vapores oraculares, un efecto alucinatorio. Vemos poco y lo poco que vemos es dudoso. Los muertos se pasean por el barrio, las pesadillas se hacen realidad y los sujetos se vuelven inconstantes. El lector anda a tientas entre personajes que tratan de ocultar un secreto. El humo le inspira al principio una fe poética que lo convence de que debe dejarse guiar por las intuiciones del amor y del arte. Hasta que comprende, en medio de la oscuridad, que las manos de Virgilio y Beatriz, que han venido orientándolo, no son más que otro engaño, el más perfecto, de un universo que es ausencia pura.
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Cartas Marcadas es una mixtura de géneros. Tenemos aventuras románticas y asesinatos; pasajes de poesía y eventos histórico-filosófico. El lenguaje empleado va a tono, encontramos párrafos de elevada calidad intelectual con expresiones de barrio.
En esta variedad están las cuatro estrellas. Los capítulos son cortos y se lee con agilidad. Recuerda al exitoso programa radial del autor, “La venganza será terrible”.
Imposible además, no pensar en su libro de culto, “Crónicas del ángel gris”. Los personajes son los mismos, pero Dolina no. El autor escribe con un tono más depurado, más maduro. Todos cambiamos, no somos los mismos, como dice el maestro.
Cartas Marcadas tiene algunos elementos realmente interesantes, que lo que buscan es la conexión con el lector. Para disfrutarlo plenamente, lo ideal es haber leído las obras anteriores de Dolina, sobre todo "Crónicas del Ángel Gris". Pero a su vez, si uno las ha leído, sentirá que los personajes mutaron a un lenguaje que no se les acomoda, y esto es producto de que Alejandro agregó componentes a su estilo que tal vez ensucien sus virtudes. Las ideas generales siguen siendo las mismas y ya uno no se sorprende tanto ante los esquinazos que pretenden hacerlo. Es la primer obra de Dolina presentada como novela y pienso que su extensión es exagerada. Sin embargo, la prosa es amena y la historia es bastante simple como para ser leída sin necesidad de volver y revolver en los capítulos pasados. Sí pude encontrar algunos hallazgos que suman para salvar este libro, como la descripción del bar QuitaPenas, el desengaño del poeta Allen, el juego de los capítulos perdidos, la forma de comunicarse que tiene "el tipo alto", por mencionar algunos. Queda claro que Dolina sigue siendo un escritor respetable e interesante, pero desde mi humilde opinión, apuntó a un formato que no es su fuerte...
God, it took me OVER A YEAR AND A HALF to read this book, for several reasons. And still, I can't say I did not like it. It's puzzling, miscarried, vulgar, sophisticated, elitist, average, nonsense and carefully knitted. At first I could not help but think "Honestly, what the fuck is this". As the chapters passed I found the charm of it. I can not say I would recommend it, this kind of writing is not my cup of tea, but I enjoyed it nonetheless and it's undeniably funny, and so very Argentinian.
Mi primera lectura a una obra de este maestro que es Alejandro Dolina.
A Desde el principio nos encontramos inmersos en el barrio de Flores, dónde una niebla cubre la mayoría de los episodios que en el suceden. Esta niebla, no tan física como aparenta, nos va dejando ver sucesos incompletos y personalidades extrañas. Estos hechos, tan desordenadamente narrados, como un mazo de cartas recién mezclado, no hacen mas que sumar a este efecto neblinoso en el que esta envuelta esta obra.
A medida que vamos pasando las páginas, como lectores, somos envueltos y llevados hacia el interior de esta nebulosa, de la que no podremos salir ni vislumbrar una salida hasta la última página.
Justamente este efecto, perfectamente logrado por el autor, es lo que hace que la obra no sea perfecta. Terminamos enredados en demasiadas incógnitas, demasiados hechos confusos, personajes que se parecen entre si entre medio de todo esto, páginas perdidas del supuesto libro de Raziel.
Es de valorar, eso si, la calidad literaria de la obra. Dolina nunca defrauda a quienes buscan profundidad y estan deseosos de internarse en el mundo del pensamiento, oculto detrás de las páginas y visible para aquellos que buscan mas allá de las letras.
Siento que termino con ganas de leer otra obra suya, porque a lo mejor tengo que remontarme al pasado, para poder valorar un poco más este presente Dolinesco.
Un libro fiel al estilo de Dolina, donde aparecen los viejos personajes del barrio de Flores de Crónicas del ángel Gris... Por la forma en la que está narrado me costó un poco seguir las tramas que se entrecruzan y se mezclan entre sí todo el tiempo. Dolina juega mucho con el lector, lo quiere confundir, marear, y eso se traduce en la parte física del libro por decirlo así... Aparecen, entre otras cosas, palabras tachadas, capítulos falsos, párrafos incompletos... Muy entretenido...
Una entrega digna de Alejandro Dolina, con la mitología de Flores extendida a escala cósmica. Si bien es una lectura muy disfrutable, no llega a las cotas de lirismo de las crónicas del ángel gris.
Enigmático. Majestuoso. No sólo es el tipo de libro que una vez empezado no podés parar de leer, sino también es de esos que te duelen cuando queda poco para terminarlos.
Bien entrados en el siglo XXI ¿qué sentido tiene usar artificios ajenos a la prosa para darle valor a una historia? Digo, confundir capítulos, tachar y esconder textos, plantear falsificaciones. Esos trucos no son novedad en la historia de la literatura. Pero no importa su novedad. Importa la ejecución. Y hay que decir que Dolina ejecuta con destreza la escritura de una historia de seres casi siempre alegóricos que en todo momento representan abstracciones e ideas. Y las abundantes apariciones de terceros también son apariciones de otras ideas y otros conceptos, siempre cerca de cuestiones absolutas pero también prontamente desmentidas. Entonces, en medio de un montón de prosas dolinescas igual surge una historia de venganza entre generaciones que tiene final por suerte.
Una novela nacida del absurdo "Doliniano". Hilarante, ocurrente y al mismo tiempo mítica. Si han leído Crónicas del Ángel gris van a meterse de cabeza en esa Flores neblinosa y mágica de personajes entrañables, y sino, no importa, no es condicionante, si bien es el mismo trasfondo y personajes todo está descripto sin perder detalle. Al comienzo esperaba una novela más ágil, pero me sorprendió (para bien) en encontrarme con capítulos breves, un tanto fragmentados, casi como pequeños cuentos dentro de otro más grande. No sé si esto me hubiera gustado de otro autor, pero "del negro" me encanta que no se haya perdido su estilo de historias breves.
Sin duda el peor libro de Dolina a mi gusto. las expectativas eran altas luego del Libro del Bar del Infierno, pero en su incursión por el genero de las novelas deja mucho que desear. nunca me termino de quedar claro cual era la historia central, mas bien parece una serie de anécdotas encadenadas, aveces sin relación entre una y otra. Los personajes, confusos, complicados, aburridos, banales. en fin, un libro poco recomendable desde mi punto de vista.
Mi primera lectura a una obra de este maestro que es Alejandro Dolina.
A Desde el principio nos encontramos inmersos en el barrio de Flores, dónde una niebla cubre la mayoría de los episodios que en el suceden. Esta niebla, no tan física como aparenta, nos va dejando ver sucesos incompletos y personalidades extrañas. Estos hechos, tan desordenadamente narrados, como un mazo de cartas recién mezclado, no hacen mas que sumar a este efecto neblinoso en el que esta envuelta esta obra.
A medida que vamos pasando las páginas, como lectores, somos envueltos y llevados hacia el interior de esta nebulosa, de la que no podremos salir ni vislumbrar una salida hasta la última página.
Justamente este efecto, perfectamente logrado por el autor, es lo que hace que la obra no sea perfecta. Terminamos enredados en demasiadas incógnitas, demasiados hechos confusos, personajes que se parecen entre si entre medio de todo esto, páginas perdidas del supuesto libro de Raziel.
Es de valorar, eso si, la calidad literaria de la obra. Dolina nunca defrauda a quienes buscan profundidad y estan deseosos de internarse en el mundo del pensamiento, oculto detrás de las páginas y visible para aquellos que buscan mas allá de las letras.
Siento que termino con ganas de leer otra obra suya, porque a lo mejor tengo que remontarme al pasado, para poder valorar un poco más este presente Dolinesco.
Lo quiero mucho al compañero Dolina, pero que siga con los programas de radio, las obras de teatro y los relatos cortos. Parece ser que las novelas no son su fuerte
Fragmentos del libro rejuntados
Cartas Marcadas es un libro envuelto en niebla. La cerrazón que cubre las calles de Flores se tiende también sobre los capítulos de la novela provocando confusiones y obligándonos a marchar despacio. Por otra parte la acción perversa de los conspiradores ha llenado el texto de tachaduras y agregados fraudulentos para no hablar de páginas y capítulos enteros que fueron robados. La niebla no sólo dificulta la percepción sino que tiene ,como los vapores oculares, un efecto alucinatorio. Vemos poco y lo poco que vemos es dudoso. Los muertos se pasean por el barrio las pesadillas se hacen realidad y los sujetos se vuelven inconstantes. El lector anda a tientas entre personajes que tratan de ocultar un secreto. El humo le inspira al principio una fe poética que lo convence de que debe dejarse guiar por las intuiciones del amor y del arte. Hasta que comprende en medio de la oscuridad que las manos de Virgilio y Beatriz que han venido orientandolo no son más que otro engaño el más perfecto de un universo que es ausencia pura
“Cartas Marcadas” es la primera novela de Alejandro Dolina, publicada en el año 2012. La misma posee unas quinientas páginas, divididas en alrededor de cien capítulos, que, como la matemática hace suponer, son en su mayoría breves. Algunos personajes de la obra ya habían aparecido en trabajos anteriores de Dolina.
La trama principal gira en torno al desaparecido, y quizá inexistente, Libro de los 10.000 sabios, o Libro de Raziel y al poder que el mismo confiere. Desde el principio la obra invita a dudar de la misma historia, planteando un manto de misterio tejido por conspiradores de los más variados recursos, rompiendo por momentos lo que en el cine equivaldría a la cuarta pared.
La historia es narrada como una composición de tramas, en principio independientes, que ocurren alrededor del mundo, desde el Polo Norte hasta el porteño barrio de Flores. Estas sub-historias se entrelazan, intercalan y mezclan hasta converger en un final a toda orquesta.
Los capítulos cortos, y diversos, hacen que la lectura sea ágil y entretenida. La narrativa es realmente muy divertida y fiel al estilo y humor del autor.
Leer Cartas Marcadas es como sentarse en una mesa de truco con tipos que ya saben de antemano cómo va a terminar la partida, pero igual se hacen los distraídos. Dolina te mete en ese mundo suyo de tangos, cafés y mujeres imposibles, donde lo común se disfraza de magia y lo extraordinario parece un detalle de esquina.
Lo que más me gusta es que no te trata como lector solemne: te guiña el ojo. Te hace reír con una ocurrencia, y de repente ¡pum! te tira una frase que te deja pensando tres días. Es el barrio, pero con un toque de metafísica.
No es un libro para maratonear de corrido; se disfruta mejor como un vino compartido: de a sorbos, con calma, dejando que cada historia haga su juego. Y al final entendés que, en la vida como en el truco, siempre hay cartas que ya vienen marcadas, y que lo nuestro es jugar igual.
"Cartas marcadas", cierra el ciclo de 'Crónicas del ángel gris". Imprescindible leer éste para entender aquél.
Si te gusta 'Crónicas...' , este libro es la continuación perfecta, escrita por un escritor que, además, ha madurado como tal. Para mí, sus dos mejores libros. Si al leerlos, los entendés como obras de humor absurdo y desopilante, como reseñan algunos lectores, puede que no hayas entendido nada.
Cartas marcadas de Alejandro Dolina es una obra que mezcla humor, filosofía y reflexión cotidiana a través de relatos y textos breves. Con un estilo irónico y cercano, el autor invita a pensar sobre el amor, el destino, el tiempo y las pequeñas tragedias de la vida diaria. El libro se destaca por su mirada lúcida y sensible, que combina inteligencia y emoción. Es una lectura amena que deja espacio tanto para la risa como para la introspección.
Absoluta sorpresa, léanlo. "Los brujos muestran al público un rostro prosaico de hechiceros menores. Ciertos folletos los muestran vendiendo amuletos, gestionando el regreso de amores fugitivos o impidiendo los conjuros negativos de otros magos. Pero las gestiones importantes no están destinadas a complacer a jóvenes enamorados sino a los ocultos dueños del mundo, a los adictos al poder, a los seres indestructibles que se alimentan con ajenas desdichas"
DNF. Lo compré en una FILBA al ser obra de Dolina y recordar haber apreciado Crónicas del ángel gris. Está novela tiene, además, algún que otro recurso de diseño que me intrigó. Sin embargo, la sentí elitista, rebuscada al punto que se pierde el interés por los personajes y el ambiente. Leí el 40% y hojee al final.
Dolina vuelve a brillar con su estilo inconfundible: reflexivo, poético, barrial. Hay momentos de gran belleza y ternura filosófica.
Le resto una estrella porque algunos relatos se sienten como ecos de libros anteriores. Aun así, Cartas marcadas es un viaje entrañable para quienes ya lo quieren y una buena puerta de entrada para los que aún no.
Vengo a hacer un poco de justicia, este libro me encantó, y aun habiendo leido el resto de Dolina, este me pareció el mejor, junto con las cronicas del angel gris. Ojalá encontrara mas cosas asi para leer.
es la primera vez que lo leo a dolina y fue una experiencia. me gustó, me parece un autor muy interesante. sentí que hubo cosas de más pero la historia está buena y hay buenos plot twists.
Me costó muchísimo. Me hizo reír pero me pareció poco cohesivo. Se parecía más a un rejunte de cuentos que el autor se vió enfrascado en agruparlos en formato novela.
Primer novela de Dolina. Tenía mucha expectativa y me resultó un poco aburrida. Quizás porque es el mismo universo de personajes de sus demás libros y la misma dinámica.