Tratado renacentista de psicología que influyó en Bacon y la psiquiatría del siglo XIX. Entre la medicina y la filosofía. Dedicado a Felipe II y escrito en un lenguaje popular, expone la tesis de que la psicología humana depende de los cuatro elementos de la filosofía antigua (agua, aire, tierra y fuego) y traza los caracteres personales adecuados a cada profesión.
Obra imprescindible para entender el pensamiento renacentista, muy basado en las concepciones médicas clásicas (Hipócrates, Galeno, Aristóteles, etc.). Es tremendamente complejo el sistema de ideas que articula para explicar cada proceso fisiológico. Lo mejor del libro, sin duda las reflexiones sobre la concepción del ser humano y las (supuestas) formas de mejorar la especie en este aspecto, que acaban rozando la eugenesia. Huarte, esto hay que tenerlo muy en cuenta, es consciente del poco entendimiento que el ser humano puede alcanzar acerca del entorno que le rodea y de sí mismo. Incluso con esas, rechaza el argumento de autoridad y rebate cuando cree necesario hasta al mismo Aristóteles.