La felicidad de la la felicidad que asombra, de tan fácil y tan sencilla. El amor tranquilo, el sexo y el deseo, la cotidianidad… Pero también la complejidad de la ser por sí mismos, sin más. Las expectativas impuestas y asumidas. La maternidad que no «¿y si decidimos que no / o sencillamente no sucede?».
La felicidad de la la felicidad que asombra, de tan fácil y tan sencilla, frente al dolor que se conoce. La felicidad del amor tranquilo, gozoso; el sexo y el deseo, la cotidianidad… Pero también la complejidad de la ser por sí, sin más, afrontando las expectativas que se imponen y a la vez las que se asumen. Porque también forman parte de la rutina las herencias y las costumbres, los estigmas, la observación del resto y la comparación con quienes somos, los aprendizajes viciados, la maternidad que se busca y que no «¿y si decidimos que no / o sencillamente no sucede?».
Después del reto que se planteó en Violencia, con su reflexión sobre las posibilidades del lenguaje para alumbrar —y visibilizar— nuestras zonas más oscuras, Bibiana Collado Cabrera retoma en Chispitas de carne algunos de sus temas habituales, y amplía su visión de nuestro mundo. Estos versos hablan sobre la relación con las mujeres que rodean a la mujer que escribe, quienes la precedieron —la familia, con la madre, y la genealogía literaria, con las maestras— y quienes la acompañan, y se incluye a las amigas cómplices y a las desconocidas cuya vida se idealiza; versos que regresan a la presencia y los significados del cuerpo, a la clase social y su camino marcado, al dinero que permite o que impide...
Y versos que ahora se instalan en la reflexión acerca del amor, en la conciencia de una relación que se construye y se transforma, en la posibilidad de unirse al grupo de las «hijas sin hijas». Desde el conocimiento de la tradición, desde el uso desacralizado —luminoso— de las palabras, Chispitas de carne nos reencuentra con una poeta que avanza sabiendo bien de dónde viene, preguntándose con sus poemas —preguntándonos— hacia dónde va.
Bibiana Collado Cabrera retoma en Chispitas de carne algunos de sus temas habituales, y amplía su visión de nuestro mundo. Estos versos hablan sobre la relación con las mujeres que rodean a la mujer que escribe, quienes la precedieron —la familia, con la madre, y la genealogía literaria, con las maestras— y quienes la acompañan, y se incluye a las amigas cómplices y a las desconocidas cuya vida se idealiza; versos que regresan a la presencia y los significados del cuerpo, a la clase social, al dinero... Y versos que ahora se instalan en la reflexión acerca del amor, en la conciencia de una relación que se construye y se transforma, en la posibilidad de unirse al grupo de las «hijas sin hijas». Desde el conocimiento de la tradición, desde el uso desacralizado —luminoso— de las palabras, Chispitas de carne nos reencuentra con una poeta que avanza sabiendo bien de dónde viene, preguntándose con sus poemas —preguntándonos— hacia dónde va.
Bibiana Collado Cabrera nació en Burriana (Castellón) en 1985. Es licenciada en Filología Hispánica y doctora en literatura hispanoamericana. En la actualidad es profesora de Lengua y Literatura.
Comencé a leer el poemario escuchando a la propia autora recitar sus obras. Su lectura tiene una cadencia peculiar: enlaza las palabras y los acentúa en momentos puntuales, no con un propósito predeterminado, sino como parte de la tonada que Bibiana ha elegido para leer su poesía. Escucharla fue crucial, pues así comprendí que la manera en que escribió “El esposo” y “Reserva ovárica” responde más a una estética visual que a una regla de entonación. Al principio, pensé que las letras más oscuras o que se desvanecían respondían a la fuerza con la que debían ser dichas. Sin embargo, tras escuchar a Bibiana y comentarle mi interpretación, ella se sorprendió y dijo que le gustaba esa idea, pero que no era su intención original. Deducí entonces que fue una cuestión de diseño.
Uno de los aspectos que me ha generado un conflicto ético es el uso de versos de autores como Lorca y Machado sin darles crédito. La autora asume que todos sus lectores reconocerán esos versos, pero creo que es un error grave no mencionarlos. En el poema “Coito programado”, por ejemplo, utiliza los versos de San Juan de la Cruz del Cántico espiritual, presentándolos como parte de un calendario. Aunque la idea es acertada y original, el no reconocer al autor clásico puede llevar a los lectores a pensar que son palabras de Bibiana, lo que me parece problemático. ¿Es esto lo que buscaba “inocentemente”?
El poemario resulta adecuado como un primer acercamiento a la poesía contemporánea. Aborda temas actuales y relevantes, especialmente para las mujeres. La autora reflexiona sobre cómo, en la sociedad capitalista, muchas mujeres no se plantean la posibilidad de tener hijos, ya que están enfocadas en sus carreras, enfrentan la falta de vivienda o simplemente no disponen del tiempo necesario. Cuando finalmente alcanzan una estabilidad laboral y financiera, a menudo descubren que ya es tarde, recurriendo entonces a la reproducción asistida. Las farmacéuticas juegan un papel crucial en este ciclo, beneficiándose primero de los anticonceptivos y luego de los tratamientos de fertilidad.
A pesar de esta crítica social, el libro no es del todo pesimista. Hay chispitas de luz: habla del amor, la esperanza, las relaciones humanas y la sororidad entre mujeres, que se presentan como fuerzas que nos fortalecen en medio de las dificultades. Esta dualidad entre la crítica al sistema y los momentos de esperanza y unión agrega un contraste al poemario.
Cada vez que leo a Bibiana, sea en prosa o en verso, me sorprende su inteligencia, su capacidad de plasmar conceptos, de reflexionar, de poner en palabras los pequeños detalles de los que se construyen las cosas grandes e importantes.
En este poemario nos habla de encontrar un amor bonito, alejado de la herencia romántica y violenta que nos precede. También de ser dueñas de nuestro cuerpo, de abrazar al placer y llenarnos de él. De la tranquilidad de quererse y desearse bien. Reflexiona también, una vez establecido ese amor tranquilo, sobre el deseo de ser madre, sobre el miedo al propio cuerpo cuando ese deseo no se hace carne, sobre el engaño al que nos someten al llenarnos la cabeza de miedo al sexo y exigirnos de pronto la maternidad. Sobre el duelo. Sobre todos los ¿y sí? que aparecen. Tiene cabida también la voz de él en todo esto.
Me encanta su manera de jugar siempre con la forma y estructura de los poemas para llenarlos aún más de significado: forma y contenido en coherencia.
He leído buena parte de la obra poética de Bibiana Collado Cabrera (desde El recelo del agua) y siempre me ha parecido una poeta estupenda. En este poemario, donde aborda distintos aspectos del amor en pareja, se puede leer a una escritora mucho más feliz, confrontada con la maternidad, la precariedad económica y la incertidumbre. En suma, es un poemario bastante bien logrado, a veces intrépido, otras más en sintonía con la tradición clásica, cuya lectura será una grata y refrescante experiencia.
Chispitas de carne, sin embargo, me parece que peca un poco de descuido, quizás bien intencionado o inocente, ya que intercala —o, mejor dicho, “interviene”— fragmentos de San Juan de la Cruz, Miguel Hernández y Federico García Lorca, sin mayor atribución que la de suponer que sus lectores y lectoras reconocerán a quién pertenecen tales o cuales versos. Tal vez sea algo acordado con Elena Medel, la editora, u obedezca a alguna intención que escapa a mi lectura; pero viendo lo quisquillosa que puede ser Anagrama —y, por extensión, La Bella Varsovia— con los derechos de reproducción y las notas legales, me sorprende que no se haya dicho nada al respecto.
Eso... O tal vez solo somos los mismos lectores y lectoras de siempre para quienes no importan demasiado estas cosas.
“Mujeres, que sentís la ferocidad del apego, que sabéis del amor colmado y su amenaza de fragilidad constante, que generáis el prisma exacto del vacío en vuestra carne tras el parto, que estáis ya para siempre unidas al fruto y sus volúmenes crecientes que se irán alejando imparables e inventarán la soledad más pura, solo vosotras conocéis lo que es realmente el miedo.”
Primeiro livro de poesia em espanhol que leio. Comprada meio às cegas, numa banca de livros usados em Madrid e lida maioritariamente lá, esta coleção de poemas reúne temas como experiência feminina, desejo, maternidade e família, relações, o quotidiano e as metamorfoses da vida. A autora é contemporânea e escreve maioritariamente poesia, tendo também um romance publicado.
Os poemas são muito bonitos, com imenso ritmo e bastante simples em termos de linguagem (dado que não tive grande dificuldade em compreender, e não tenho um espanhol muito avançado), mas muito ricos e variados em termos de estrutura. Por vezes, a autora usa as palavras de forma visual, esquematizando-as ou criando formas.
Ótima experiência, fiquei curiosa para ler mais da autora!
hay un placer enorme en descubrir un libro directamente en el estante de la librería en la que entras para hacer tiempo entre una cosa y otra... hay un placer enorme en, de repente, llevarte un libro a casa y abrirlo nada más llegar y encontrarte con algo como
"bajito nos dijimos que el cielo era nuestro y nuestros dedos se alargaron, cómo chicles rosas, elásticos"
Qué bonito es leer a Bibiana siempre. Me han llegado muchos de estos poemas por cómo habla del amor, de la búsqueda de la maternidad y del miedo de no llegar a ella. Quizás porque comparto esos miedos
Creo que no soy el público objetivo (porque trata mucho sobre la maternidad que no es un tema al que tienda) pero me ha parecido especial. Poesía muy poesía si es que eso se entiende. Sospecha y El pacto hablan tan bien del enamoramiento adolescente puf. __
Buscabamos la juventud / en los ojos de nuestros padres, / la calma en la de nuestros enemigos, / la alegría en las bocas / de los que siguen amándose. / Y la encontramos
Ven, / deja que mi cuerpo se arquee/ y te proyecte, como una flecha, hacia el futuro
Qué ternura vernos firmar una hipoteca
espero sobre el surco como el arado espera: / he llegado hasta el fondo
Bibiana vuelve y para volver regresa a su casa y también a la herida. Vuelve y esta vez no lo hace sola. “Con él he vuelto a tu casa / con él de la mano / para poder fundar la mía”. También regresa a la juventud en la que anhelaba un futuro de dos y se reía al mismo tiempo de la paradoja del amor. “Con una risa de almendra amarga / me reía como todos los jóvenes / para protegerme de la perfecta / esfera del futuro / y su silenciosa promesa / de romperse”.
Bibiana recuerda el amor vivido y observado desde su infancia sin imaginarse un amor tranquilo, luminoso y pacífico. “Me enseñaron que el amor era un amanecer feroz”. “Y no me hablaron de la luz / que se cuela en las casas muy temprano / para volcar la paz sobre tu rostro”. “Y tener el arrojo de escoger / a una persona buena / con quien volver a caminar / por el campo de mis padres”.
En chispitas de carne, Bibiana retoma su propio testigo testimonial que pudimos leer y disfrutar en Certeza del colapso, El recelo del agua o Violencia. No es un libro- secuela de los anteriores ni es necesario haberlos leído antes, sin embargo, son necesarios para conocer las diversas etapas que Bibiana ha atravesado.
En esta ocasión, Bibiana escribe sobre el amor en todas sus vertientes. Habla de un amor luminoso, bondadoso, tranquilo y lleno de felicidad, pero también de un amor complejo lleno de dudas, miedos y expectativas acerca del futuro: “Qué ternura vernos firmar una hipoteca”; “Amor se convirtió en sinónimo de cansancio”; Yo me estremezco, te miro y pregunto: ¿saldremos?”. Asimismo, escribe del duelo y la ausencia, del deseo de ser madre que no llega y de sentirse incompleta. También nos vuelve a hablar a nosotras, las mujeres. Nos vuelve a apelar y nos lanza mensajes llenos de advertencias: “Mujeres, que sentís la ferocidad del apego”. “Solo vosotras conocéis / lo que es realmente el miedo”.
Bibiana amasa las palabras como el alimento convertido en pan, las cocina a fuego lento y las prepara para dejarlas calentitas y cocinadas en cada libro. La poesía de Bibiana es un acto de amor con el lenguaje. Lo trata con respeto, con inteligencia, con brillantez y con mucha humildad, sin olvidarse nunca de dónde viene.
Me lo empecé y terminé de una sentada, que barbaridad, me removió al completo el poemario.
Bibiana hace un paso por el amor maduro y sostenido, por la familia y los resquicios del pasado, las heridas que tenemos todxs en forma de mochila; los deseos propios y de la pareja, que fluctúan así como las estaciones (será, que algún día yo pasaré por el mismo trance con la maternidad, como la autora? no sé…) y un poco por la experiencia de reconstruir el femenino: lo que les pasa a las amigas, las conocidas y las no conocidas, pero que nos atraviesa igual.
Que bella forma de contar la experiencia humana con ritmo, con música, con desgarro, pero siempre siempre siempre con verdad. Seguramente por eso hay cosas propias que ella supo recordarme que algún día las viví, o viviré.
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Bibiana me cautivó en “Yeguas exhaustas” y por eso me he animado a leer su poemario. No soy muy habitual en este género, pero “Chispitas de carne” mantiene una cohesión temática porque los poemas están entrelazados entre sí. Y eso, para las que no estamos muy acostumbradas a leer poesía, es un plus.
Reflexionando sobre las madres, las hijas, y las hijas sin hijas, Bibiana te plantea la historia de una pareja que se quiere y se cuida. Cuando pasa el tiempo, quieren tener hijos, pero no pueden. ¿Cómo se gestiona eso? ¿Cómo se vive con ese duelo?
Un poemario bello y triste a parte iguales. Me quedo con el siguiente verso: Amor se convirtió / en sinónimo de cansancio.
Curiosamente empecé leyendo a Bibiana Collado Cabrera en narrativa con el libro que sacó con Pepitas de Calabaza, aunque me habían recomendado mucho su libro anterior que pienso leer en cuanto pueda. Qué gusto, qué sonoridad, qué bien una poesía que suena así, sin estar anquilosada en la forma pero sin evitarla. Qué bello el tema y qué dura la parte de la concepción, qué cierto y qué generacional, qué íntimo y qué político a un tiempo. Qué bien leer también una escritura desde la celebración, desde al amor, desde el cuidado: poesía como instantánea que recoge lo que necesita quedarse, y se queda universal y rico, compartido con el lector.
Cómo me gusta esta autora. Encontré que las dos primeras secciones del texto me atravesaron más, pero disfruté el juego con las formas en la tercera sección. Esta es una poeta con un amplitud enorme para evocar imágenes: para decir que el amor bueno es el que calma en varios versos que te la hacen sentir, para hablar del dolor y la angustia en versos que se derraman tal como lo hacen esos sentimientos por el cuerpo.
Como todo lo que escribe Bibiana, me ha encantado. Su forma de jugar con las palabras es única y te cautiva fácilmente. Me hubiese gustado, eso sí, que las palabras que cita de otros autores estuviesen entrecomilladas o que se hiciese referencia a estos a pie de página… no sé si eso es algo que ella ha decidido o si son los editores los que sugirieron no marcarlo. Quizá para las próximas ediciones podrían reconsiderarlo.
Como lectora de poesía que soy, entiendo que ésta no debe ser entendida, sino más bien vivida. Sin embargo, debo admitir que no logré “entender” lo que Bibiana busca transmitir con este poemario.
No es malo del todo, he leído peores, pero por alguna razón hubieron poemas que no me transmitían más que confusión.
“Estoy poniendo purpurina a la pupa: esa ciencia infantil que quiero para el cuerpo propio”.
«me enseñaron que el amor era un amanecer feroz / (…) / y no me hablaron de la luz / que se cuela en las casas muy temprano / para volcar la paz sobre tu rostro / (…) no sé por qué nadie me habló / de los cuerpos que se estremecen porque se conocen / y se amarran al centro de la vida»
Jo m'he matat en eixe «que no se nos olvide, amor, que follamos porque nos queremos» després de "coito programado". No sé moltes vegades es pot plorar en menys de 80 pàgines però crec que he batut el rècord.
No es para mi. Tiene dos o tres poemas brillantes, sobre todo los desequilibrados, los que te llevan al borde de un abismo en el que pararte a pensar. Pero en general me he aburrido.
Not meant 4 me, a few of them led me to some thinking, but nothing more than that. I’m sure that it’s not the authors fault, but i wouldn’t consider reading another novel of her.