Poe es, sin lugar a dudas, el maestro del horror. Creador de atmósferas opresivas, donde el ser humano es llevado al límite por entidades convocadas, casi siempre, por él mismo. Además, es el precursor del relato policíaco, por medio de Dupin, detective aficionado que prefigura al gran Sherlock Holmes.
The name Poe brings to mind images of murderers and madmen, premature burials, and mysterious women who return from the dead. His works have been in print since 1827 and include such literary classics as The Tell-Tale Heart, The Raven, and The Fall of the House of Usher. This versatile writer’s oeuvre includes short stories, poetry, a novel, a textbook, a book of scientific theory, and hundreds of essays and book reviews. He is widely acknowledged as the inventor of the modern detective story and an innovator in the science fiction genre, but he made his living as America’s first great literary critic and theoretician. Poe’s reputation today rests primarily on his tales of terror as well as on his haunting lyric poetry.
Just as the bizarre characters in Poe’s stories have captured the public imagination so too has Poe himself. He is seen as a morbid, mysterious figure lurking in the shadows of moonlit cemeteries or crumbling castles. This is the Poe of legend. But much of what we know about Poe is wrong, the product of a biography written by one of his enemies in an attempt to defame the author’s name.
The real Poe was born to traveling actors in Boston on January 19, 1809. Edgar was the second of three children. His other brother William Henry Leonard Poe would also become a poet before his early death, and Poe’s sister Rosalie Poe would grow up to teach penmanship at a Richmond girls’ school. Within three years of Poe’s birth both of his parents had died, and he was taken in by the wealthy tobacco merchant John Allan and his wife Frances Valentine Allan in Richmond, Virginia while Poe’s siblings went to live with other families. Mr. Allan would rear Poe to be a businessman and a Virginia gentleman, but Poe had dreams of being a writer in emulation of his childhood hero the British poet Lord Byron. Early poetic verses found written in a young Poe’s handwriting on the backs of Allan’s ledger sheets reveal how little interest Poe had in the tobacco business.
En un tiempo en el que el Estados Unidos se granjeaba fama mundial mostrandos alternativamente solo una de sus faces mientras que ocultaba la otra, aparece Edgar Allan Poe, un escritor que, como quien por milagro puede observar dos direcciones opuestas al mismo tiempo, las reune en el único fondo que es capaz de juntarlas: la pesadilla. Durante el siglo XIX, la percepción de Estados Unidos fue dísimil. Tocqueville, junto con gran parte de los liberales europeos y americanos, instaurando nuevas naciones y códigos, admiraban su fuerza y libertad; por otra, parte también se veía en la nueva nación la figura de un "Mostruo" como la llamaría José Martí. No es de extrañar que por la misma época, en Estados Unidos, aparecieran figuras tan opuestas como Emerson y Poe. La luz y la sombra, la realidad y la pesadilla. La recepción de Poe en el extranjero se trasmitió por estas mismas venas. Baudelaire, en la mitad del siglo XIX, veía como un país sin otra pretención que el material y el económico desprestigiaba a un escritor que, en su busqueda de belleza, no podía sino ser un mártir, un cristo sufriente, en medio de sus connacionales. Misma opinión era la de Rubén Darío. Siglo más tarde de Baulaire, Harold Bloom vería en Por la neurosis de su país. Esto no es casual, más allá de su penosa biografía, en sus cuentos habla casi siempre la misma voz. Una voz que narra un suceso extraordinario, muchas veces tormentoso, sin pedir ayuda, solo comprensión, credulidad. La voz de los cuentos, diseminado en varios personajes que bien pudiesen ser el mismo si no se incurriera en una paranoia, saben que su maldición, interna o externa, es inexorable. Los sucesos son determinados desde la primera página, en gran medida, por que ya sucedieron. Esta experiencia relatada a posteriori resulta en una pesadilla narrada con la lucidez del que se esfuerza con la certidumbre del que no puede hacer nada. Si acaso albergan una luz es una infinitamente menos satisfactoria: la de ser escuchados y creídos. Toda la fe en el individuo, la luz del yo autócrata, en el yo que brama, que se canta a sí mismo en los versos de Whalt Whitman, es en Poe una pequeña llama que tiembla observando con su precaria luz la hondura del infinito abismo que es incapaz de entender.
Clásicos con excelente narración, buenos personajes e historias que son muy conocidas pero que atrapan de cualquier forma. Mi favorito fue William Wilson y quedé encantado por el escarabajo dorado, así como de los relatos de Dupin.