Así empieza: «Conviene tener siempre un comienzo a disposición, algo dispuesto a arrancar en el preciso instante en que se dice ahora porque todo comienzo es una promesa de continuidad y a veces -muchas veces- con la promesa alcanza. Así que esto empieza ahora, en el instante en que mi segundo padre se pone a buscar los fajos de cien dólares y a releer viejos títulos de autos o propiedades, como si buscara en ellos un ancla, una serenidad. Estamos en una sala angosta, rodeados de pequeñas cajas de seguridad empotradas en las paredes y en el centro una mesa que, contra todo pronóstico, es de madera maciza. El frío sintético del aire acondicionado cumple también un papel crucial. Afuera hace treinta y tres grados, pero los diecisiete del interior parecen garantizar que en esta sala las respuestas serán sólidas. A la caja 232 le sigue otra con el número 233 y en Posadas, capital de la provincia de Misiones, esos elementos bastan para conformar la bóveda del Banco City».
Este libro es un espectáculo. Podría volver a leer tranquilamente algo de esta autora: tiene una forma preciosa de narrar, muy poética pero también concisa, dice cosas de una forma muy bonita pero sin perder el hilo de la novela, que en una última instancia, es lo que elegí sentarme a leer. Después creo que es un extracto perfecto de la clase media argentina y su relación con los dólares, la guita y el ahorro. El final me conmovió y resaltó tanto el título (que encuentro completamente acertado) como una de las frases finales que dice que si ahorrar es vivir en otro tiempo, desahorrar es alojarse en un presente radical. Se lee de un tirón y está buenisimo. Muy recomendado
A veces estamos tan acostumbrados a algo, en este caso, juntar dólares, billete sobre billete, que no somos capaces de verlo. Esta novela corta, que ganó el premio FILBA 2025, trata justamente sobre eso. Sobre los malabares de las clases medias argentinas, especialmente en el 2001 y ese cuco que asusta más que una novela de Mariana Enríquez, porque es el monstruo empobrecedor, el mayor temor de las clases medias. Pero este libro también trata, lo verán al final, sobre un tema de estricta actualidad, que se está debatiendo en este momento en el Congreso.
Me gustaron muchas cosas, especialmente esa Argentina retratada desde el interior, a la que estamos poco acostumbrados. La autora es misionera y la novela transcurre en Posadas, una ciudad que solemos saltear cuando vamos a las Cataratas. Me gusta lo que insinúa, la construcción de los personajes y la frase "la importancia de sí mismo".
En fin, recomendable para cualquier argentino que guste verse reflejado.
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«La tranquilidad no está en el futuro, sino en el presente que se ordena porque el ahorro moldea la imaginación. Delimita el tamaño de los futuros posibles, recorta las fantasías íntimas para que se conviertan en imágenes realizables: escenas en las que somos más libres, más generosos, estamos más sanos o vivimos en una casa que podemos pagar»
Si tuviera que explicarle a un yanqui la subjetividad argentina le haría leer este libro. probablemente tendría que ponerle varias notas de traductor para que pueda intentar entenderlo. Es una perfecta descripción de la absurda relación del argentino promedio con la plata y en particular con los dolares, en un país tan particular. "En definitiva, enfrentar una crisis cada veinte años también es una forma de estabilidad"
"Ahorrar es vivir en otro tiempo. Es ubicar la zanahoria delante y alinear las decisiones cotidianas para llegar a un espejismo que se encuentra siempre un poco más allá. La tranquilidad no está en el futuro, sino en el presente que se ordena porque el ahorro moldea la imaginación. Delimita el tamaño de los futuros posibles, recorta las fantasías íntimas para que se conviertan en imágenes realizables. La historia del ahorro, por lo tanto, es una posible historia de la fantasía humana. "
" Seguro que cada vez que había guardado un billete en el frasco, Victoria le había asignado una imagen mental, alguna escena en la que se veía más libre, más linda o más sana. Pero aquellos australes también habían sentido la vibración del disparo"
Premisa: Belén está literalmente forrada de billetes. Ha visitado el banco junto a su padrastro para retirar todos sus ahorros y guardarlos en un lugar más seguro,. Han decidido que esta es la mejor manera de combatir la situación económica que está viviendo Argentina: lograr pasar desapercibidos y que su estrategia financiera a pequeña escala no termine siendo objeto de miradas indiscretas.
Opinión: Los relatos que nos permiten entrar en el día a día de una familia normativa y ser testigos de su realidad, con sus limitaciones, objetivos y contingencias, atrapan mi atención sin necesidad de añadidos. Por lo tanto, esta novela parecía tener mucho de lo que, a priori, me interesa, pero que la economía familiar fuese el hilo conductor de la trama terminó de inclinar la balanza a su favor.
La autora nos propone una trama sencilla y directa, pero que revela en pocas palabras una realidad devastadora para muchísimos argentinos: sufrir una inestabilidad económica que pone en tela de juicio cualquier tipo de pretensión u objetivo. En este contexto se construye el ahorro: esa capacidad de prever situaciones y organizar lo necesario para que todos los aspectos queden cubiertos. Una estrategia sencilla de esbozar pero realmente complicada de ejecutar.
Es inevitable que esa inestabilidad social se traslade al ámbito doméstico y repercuta en las dinámicas familiares, convirtiéndose en motivo de disputa y enfrentamiento o, por el contrario, en un objetivo contra el que luchar y, por lo tanto, en un cemento emocional tremendamente necesario cuando las adversidades arañan protagonismo. La necesidad agudiza el ingenio y la picardía aumenta de talla.
Aunque me ha resultado una temática muy interesante y creo que es una historia bien contada, me he quedado con ganas de conocer un poco más del futuro de esta familia, pero también de su pasado y su presente, ya que tengo la sensación de haber hecho un recorrido por su realidad de puntillas, sin haber podido percatarme de los detalles e impregnarme de su esencia.
Una lectura rápida que explora aspectos tan cotidianos que es imposible no verse reflejado en ellos. Esto siempre abre la puerta a la crítica y a la reflexión; y si encima la temática derrocha costumbrismo, multiplica su efecto.
Nos están dando mucha literatura de palabras y estructuras y procesos. Todo eso mezclado con prolijidad y elegancia impuesta y obvio lo cotidiano. El subgénero libros-de-fondo-que-siempre-me dio-a-que-se-publicaron-solos-porque-sí arise. Sencillez, literalidad, ternura de la ignorancia, fuerza transformadora nula. Creo que no dimensionamos los escritores que supimos tener, los damos por hecho o los vemos como un mito. Nuestro canon literario actual parece el cast de Gran Hermano. Como si leer se hubiese transformado en una curiosidad. Tan tarados estamos?
"Esa ha sido siempre la verdadera alquimia de la clase media argentina: su voluptuosa capacidad para transmutar la energía no en prosperidad, sino en permanencia".
Un libro muy cortito sobre las crisis económicas, los ahorros, los departamentos, la pobreza, el ascenso social, etc. Lo que ya conocemos todos los que vivimos en este país. Es un libro que está muy bien escrito, pero es tan cortito que (al menos yo) siento que me falta algo, o que el texto podría haber sido perfectamente parte de algo más grande. Aún así creo que la autora escribe muy bien, seguro la siga leyendo.
cumplidor; es básicamente el título: ahorrás flasheando gustitos a futuro y te ensartás tratando de sobrevivir. está muy simple y llevadero escrito, pero resuelto medio a las apuradas, como si se le estuviera acabando el tiempo y había que entregar. como en los parciales cuando te hacés le qué con citas y conceptos y de repente se termina la clase y no contestaste y ponés "en conclusión:" y respondés en dos renglones lo concreto.
Es un libro simpático, sencillo, breve, pero no carente de cierta profundidad.
Me gustó el concepto de ahorro como herramienta , como posible futuro cierto, como sacrificio del hoy para asegurar el mañana. Pero en definitiva, no deja de ser una ficción.
Un libro que se siente cercano, por que es tan argentino Te muestra la cotidianidad, la familia, las crisis, es poco poco tiempo y escrito de forma elocuente, entretenido
Vaya temazo el de este libro. La verdad es que nunca me había parado a pensar y reflexionar sobre el "ahorro" en los términos que aquí se plantean. Es una novela corta, aparentemente sencilla, pero muy reveladora, me ha hecho verlo todo desde otra mirada.
Belén va caminando por la calle con un montón de billetes pegados a su cuerpo. Literalmente. Son todos los ahorros de su familia, que su padrastro le ha sujetado con precinto alrededor de la cintura y la espalda para intentar disimularlos y evitar robos. Estamos en Argentina, a principios de los 2000 y del famoso "corralito" y, por medio de esta pintoresca pero significativa escena, la autora muestra la realidad de muchas familias y formula algunas ideas sobre la economía y, más en concreto, sobre el ahorro en sí. Nunca habría pensado que podría ser tan interesante, pero me lo ha parecido y mucho.
Un retrato fresco, ágil y punzante de la sociedad argentina pero que bien podría ser el de toda la clase trabajadora. Sobreviviendo con la idea de que si se guarda lo suficiente quizá haya algo mejor más adelante. Una ficción, una fantasía que se construye sobre un futuro frágil y del que nunca se llega a tener el control. Una promesa, un relato inventado de otra vida posible, tal vez al alcance de las manos, y que permite transitar y habitar el presente. Un análisis sobre la relación con el dinero y cómo afecta a la vida diaria. No lo esperaba pero tiene partes realmente brillantes. Muy recomendable.
4.5 La ficción del ahorro es una novela breve, aguda y de algún modo también dulce sobre la relación entre el dinero, el tiempo y los posibles. Con una prosa hermosa y un pantallazo a la historia de una familia ensamblada en un escenario extremadamente argentino pero nada porteño -¡al fin!-, Cáceres nos invita a pensar y preguntar(nos) sobre la relación entre el ahorro y la imaginación pero también sobre la construcción de hogares y dinámicas familiares. Recomiendo para amantes de la tragicomedia de lo cotidiano y para quienes, como yo, les interese cuestionar por qué, rompiendo con tantas cosas, nos olvidamos de deconstruir el tabú alrededor de la plata.
Me gustó la forma de narrar de la autora pero sentí que todo el tiempo iba a pasar algo más, por momentos le mete un suspenso que al final no lleva nada (de hecho, el final es medio precipitado) y eso decepciona un poco. Pero es interesante el tema del dinero, los ahorros y la dinámica familiar en torno a eso.
Cuento sobre una familia clase media que profundiza bastante en la idea del título y en 'el mito de los argentinos como raza creativa y resiliente' ante las crisis económicas.Tengo la sensación de que la segunda parte, de tres, es independiente y que no se ha llegado a enlazar a la trama principal del todo, aunque me recueda a los cuentos suburbiales y familiares de Hebe Uhart y lo disfruto.
Cortito y llevadero. Creo que muestra bien cómo el tema del ahorro y la preocupación por la plata atraviesa a las familias argentinas que intentan lograr una movilidad social ascendente. Me gusta el toque provincial.
Me gustó MUCHO. De mis tropes favoritos, mujer joven vuelve al pueblo de su infancia. Carmen no necesitó meterse en la mente de nadie, porque solo una argentina de clase media puede entender lo que se siente intentar ahorrar en este país.
No sabía de la existencia de Carmen Cáceres. Su novela la compré porque recién había terminado otra que me dejó agobiado y feliz (El Hombre, de Guillermo Arriaga) y necesitaba algo menos intenso para retomar el camino. La pequeña novela de Carmen me metió en otro tipo de intensidad y recordé las dos últimas páginas tan sencillas y conmovedoras de la novela de Javier Cercas sobre el Papa Francisco. Lo mismo me pasó con las últimas páginas de La Ficción del Dinero: me conmovieron, me hicieron verme a mí mismo en mi condición de clasemediero aterrorizado con los cambios (siempre para mal) de los gobiernos cuando se trata del dinero de “los demás”: desde el poder nos piden confiar, todo “es por nuestro bien”, todo se está haciendo perfectamente, somos el gobierno del pueblo y para el pueblo… pero no hay sustento sino para la sospecha. Una novela que no me gustó tanto su desarrollo (defecto mío) pero cuyo final compensa todo. Imposible no vincular la historia de las hermanas Carla, Belén y Natalia con la "certeza de no saber" qué pasará conforme Trump vaya cumpliendo cada fase de sus caprichos económicos a costa de “los demás”. Me recordó la incertidumbre en mi país cuando la crisis económica devaluó el peso de 12.5o a 23 pesos y de ahí en adelante nada bajó. Recuerdo el embeleso del dólar en los ochenta y la casi compulsión por "irnos al gabacho" para ahorrar en dólares y regresar ricos a México: "con siete mil dólares juntados dejaré de trabajar". De ese tamaño la engañifa. Ahora, cuando ha pasado tanto tiempo, una joven mujer del siglo XXI nos devela otra vertiente de lo mismo, pero en Argentina. Un aviso casi -porque puede ocurrir nuevamente. Algo saldrá mal si puede hacerlo... ese fatalismo o experiencia o profecía autocumplida en la que nos hemos acostumbrado a vivir. ¿Andaremos con nuestras bolsas de plástico llenas de dólares pegadas al cuerpo y temerosos que alguien sepa que vamos forrados de billetes para robarnos? Un retrato de la modestia, la inocencia de una clase media siempre aferrada al mito del ahorro y la desgracia cotidiana del des-ahorro.
Es lamentable que sea novedoso leer a una escritora que no es de Buenos Aires, ojalá hubiera muchísima mayor circulación de autores de las provincias. Primer pensamiento. Esa autora captura mucho del fantasioso 'gen argentino' en esta novela. Segundo pensamiento. Ese gen, suponiendo que existe, está atado al ahorro, que es un sueño hecho de dinero. Ahorrar es imaginar un futuro, insiste. Y para el argentino, el ahorro es en dólares. País bimonetario... América siempre fue en el imaginario colectivo un sueño de progreso. La Argentina no fue la excepción, país de inmigrantes, se sabe, se repite en nuestra mitología de nación. ¿Qué pasa cuando eso se revierte? ¿Cuando el país de las oportunidades se vuelve el país de las crisis? Se habla de la resiliencia y del ingenio argentino, el famoso rebusque. La protagonista arranca acompañando al marido de su madre a retirar ahorros del banco, con el corralito como amenaza. Lo que no sabe es que está al borde del fin de ese sueño de progreso que, en su juventud, dio por hecho. Dividida en tres partes, la novela consigue mantener una tensión sutil. Pensamos que se trata de una cosa, de proteger esos dólares aferrados con cinta adhesiva de un robo, y, en realidad, la revelación es otra: el valor es siempre relativo, el dinero es una ficción, un juego de posiciones. Más allá del vínculo con el dinero, tan bien escrito, hay otras cosas que rescato: esa dinámica familiar preciosamente contada, ese comentario sobre las distancias entre la capital y la provincia, entre el centro y la periferia; y, también, esa muerte rondando en los tiempos de crisis, cotidiana, pero no menos terrible.
"En definitiva, enfrentar una crisis cada veinte años también es una forma de estabilidad"
Novela corta y sutil situada en los años 1995 y 2001 en Misiones (Argentina) en plena época del corralito. “La ficción del ahorro” es un relato original, adictivo, de lectura rápida y sabores candentes y populares.
Belén es una muchacha que acude al banco para sacar los ahorros familiares en dólares dada la nueva orden del gobierno; ha llegado un punto en que están más a salvo en casa. Mientras los lleva de la manera más absurda y segura (según su segundo padre), aprovecha para contarnos la historia familiar, la situación de la Argentina y las anécdotas de esos ahorros… para terminar en un giro tan divertido como inesperado.
Con un trasfondo de retrato social y económico bastante ameno, Carmen Cáceres da lecciones breves de filosofía y del ahorro. Nunca había pensado en el ahorro como ficción, en los deseos y esperanzas que conllevan y en su fugacidad: y es que ya dan placeres y sustos desde antes de tenerlos. Nunca pensé que hablar del ahorro podría ser tan interesante ni tan rico.
un breve relato q nos traslada a la humedad, calores y olores de Posadas, a la moda de los 90 y 2mil , a los eventos canonicos de la construccion de una generacion golpeada por... el corralito... el fantasma e invencion critica argentina. la autora nos lleva a la adolescencia de una "nueva familia" con aspiraciones de la epoca que de una u otra manera se ve perforada por la crisis del neoliberalismo argentino de los 90y comienzos del 2mil. es un relato sutil q conjuga, aspiraciones familiares, diversad adolescencias, realidades precarizadas q de repiten desde Posadas hasta las Capitales provincianas. es un libro q yo llamo "bomboncitos para comer y disfrutar" . recomiendo ampliamente dejarse abrazar por los sentires de esa hija q podria ser muchas hijas y esas sensaciones que el chip corralito nos dejo en la cabeza
Encontré por casualidad este libro y sin otra referencia que la portada y dos cosas cosas que me interesan en el título (la ficción y el ahorro) me puse a leer sin mucha expectativa pero sí curiosidad. La novela se lee muy rápido, lo comencé un sábado por la tarde y lo terminé al día siguiente porque la autora mantiene el interés en saber lo que ocurre y lo que ocurrirá al final de la anécdota. Tres capítulos breves y entretenidos que dialogan entre la biografía familiar y la relación que se tiene con el dinero en una Argentina tan acostumbrada a las crisis económicas y al debacle de la vida financiera de la que clase media (?) que pese a la precariedad venida a indigencia ve en el ahorro la ficción de una mejora.
La narración la hace Belén, una joven de Misiones, actualmente viviendo en Buenos Aires, que vuelve a su provincia para ayudar a "su segundo padre" con un tema bancario. La acción sucede en una de las múltiples crisis económicas bancarias de nuestro país, creo que sería en el corralito, pero no estoy segura. Lo cierto es que el viaje de Belén ayuda a conocer más a su familia, su relación con su mamá, su segundo padre, su hermana y su media hermana. Me gustó mucho la forma de contar, atravesado por la realidad económica que en la(s) provincia(s) no es la misma que en Buenos Aires o al menos no impacta de la misma forma
La historia no sorprende, pero la narración engancha. Una ciudad en el litoral argentino, una crisis económica y social conocida y reconocible, y el calor que agobia y hace cada acción más difícil y cansadora.
En el medio algunas reflexiones interesantes sobre el ahorro, no desde un punto de vista económico sino existencial. "Porque ahorrar es vivir en otro tiempo. [...] Delimita el tamaño de los futuros posibles, recorta las fantasías íntimas".
"La historia del ahorro, por lo tanto, es una posible historia de la fantasía humana".
La prosa es limpia, simple y directa, pero sentí que carece de fuerza y musicalidad. La voz narrativa de Belén, la protagonista, de a ratos es demasiado distante y desapasionada en su relato, no logra transmitir lo que está viviendo.
Me gustó la cadencia y los gestos de la vida en una provincia alejada de la capital del país, y el detalle de las dinámicas familiares rutinarias que recorren toda la novela.
El concepto de "ahorrar, como narrar, es vivir en otro tiempo" es una idea para explorar, pero solo la utiliza como marco, limitándose a la anécdota concreta del corralito.
Breve novela que parte de una idea sobre el dinero que es interesante y que hace explícita en momentos bien concretos. A partir de una escena que en Argentina resulta emblemática (sacar los dólares que iban a quedar atrapados en el corralito), asume un registro documental y a la vez íntimo de una familia de Misiones. Esa es la otra dimensión de la novela: recuperar la voz de los que lo vivieron desde las provincias. Es original el registro y la mirada. Y es interesante la idea.
Leer una prosa de 102 páginas que me hace acercarme a la crisis en Argentina me ha demostrado que se puede disfrutar de indagar en las dinámicas familiares y la concepción que esta misma tiene acerca sobre el ahorro aún en un encuadre donde desconfíes hasta del vecino y temas que la muerte se propague. No obstante, el final resulta muy abrupto y me hubiera gustado que se resolviera de forma diferente
Que interesante descubrimiento. La autora es una gran novelista. Hubo algo muy particular en su escritura que, al generar muchas situaciones sugestivas, uno creia que el final era obvio y de repente: la sorpresa. Al final, encontramos una reflexión muy atinada sobre la concepción del dinero visto desde un punto de vista idiosincrásico. Me encantó.
"Estábamos dejando atrás un misterio, creando e incorporando nuevos recuerdos, y como sucede ante cualquier vacío que se llena, solo podía esperar con ansias lo que venia a continuación"
Me quedé con ganas de que se desarrolle más la historia, aunque no me parece mal que el libro sea breve y conciso. Es un libro excelente que narra con vehemencia una época muy particular de nuestro bendito país.
Me gustó mucho. Me atrapó la forma de narrar de la autora, reflexiva y melancólica por momentos, con una manera poética de hablar de hechos cotidianos, de expresar pensamientos que muchas veces he tenido y no sabría cómo poner en palabras. Como persona de clase media argentina y del interior, me sentí muy identificada.