Lo terminé ayer y mi corazón sigue calentito con ellos. Marisa es especialista en hacer que los personajes salgan de sus páginas, se sienten contigo en el sofá, y te cuenten directamente su historia. O así lo vivo yo, cómo si fuera partícipe, cómo si los conociera. Llamadme l0ca pero eso me ha pasado con todos sus libros.
No es necesario haber leído los cafres, pero os lo recomiendo, no solo porque lo vais a pasar increíble leyéndolo, sino que esta historia tiene guiños, y reencuentros que me han dado la vida, porque ya os digo también, que sus personajes se quedan a vivir, llegan para quedarse para siempre.
Nico, el hijo de Samu (suspiro, suspiro) modelo reconocido que actualmente tiene una campaña que cubre rascacielos con su foto. Y no olvidemos que tiene un pezon famoso, menudo momentazo tiene ese pezon, me sigo riendo. Lo que más me ha gustado de él es que es un chico seguro, o eso aparenta, que sabe lo que quiere, o ese cree. Va pisando fuerte, pero lo que más me ha gustado ha sido conocer esa otra parte que lleva escondida, esas inseguridades, ese encontrar quién es y que quiere en la vida.
Laza, actor que ha ganado fama en sus últimas películas, tiene miedo al rechazo y no quiere sufrir. Es dulce y con un corazón enorme.
Tras unos cuantos encuentros se dan cuenta de que su química es espectacular y que quizá hay algo más ahí.
Mención especial a los hermanos Andújar, cuando se juntan estos cuatro agarraos que vienen curvas. Me he reído mucho con todos ellos y es que los gemelos son de armas tomar.
Vais a leer esta novela con una sonrisa en la cara, a veces os vais a reír a carcajada limpia, y a veces os saldrá esa sonrisa que dice, por favor que bonitos son.
Porque es un amor sincero, dulce y mamarracho cuando Nico se lo propone (el gen Andújar). Me encanta como Marisa ata y nos da pinceladas de sus otras novelas, me encanta encontrar estas cosas. Ay mi Ori, o esa casa a primera línea de mar que me traslada a ese amor de verano.
Leer a Marisa es sentir con todo, morir de amor, reír, pero sobretodo disfrutar y vivirlo con ellos.