El libro aborda la historia de Roma desde su fundación por Rómulo y Remo hasta la caída del Imperio Romano de Occidente, hacia el año 500 d.C. Está escrito de manera amena y, por momentos, divertida, con los chascarrillos que el autor intenta dejar a medida que cuenta la historia, y el núcleo del libro, como cabría esperar, corresponde a las etapas del Imperio Romano en todo su esplendor. Las guerras púnicas, Julio Cesar, Augusto, la dinastía Flavia, Trajano, Adriano... y un larguísimo etcétera siguiendo en el tiempo. Todo ello se encuentra en este libro. Huelga decir que el autor transita de puntillas por todas estas historias y personajes, y que si el lector busca empaparse profundamente de cualquiera de estos episodios, este no es el libro adecuado. Lo es, sin embargo, para hacerse una idea global de la vida en Roma, de cómo en palabras del autor esa aldeíta llegó a dominar gran parte del mundo conocido, para acabar cayendo. Una vez terminada la narración histórica, el autor se introduce como personaje y da una idea pormenorizada de la vida en el Imperio Romano. A mí me ha gustado mucho leer este libro, yo creo sobre todo por mi interés en el tema, y por poder contemplar tan de cerca una civilización tan lejana en el tiempo, de la que al mismo tiempo descendemos. Quizás me ha servido para mantener los pies sobre la tierra, con la idea de que el tiempo no es necesariamente progreso en bienestar, de que esos habitantes que veían todo lo malo suceder lejos y que probablemente se veían invulnerables, vivían en realidad en un imperio con fecha de caducidad. Aprender historia es divertido con Eslava.