Espejos turbios, engañosos fuegos fatuos, dríadas que ignoran que lo son, alas que brotan como castigo, llaves que cierran cuerpos, fuentes que engañan con su lumbre, niñas de espinas, deseos cumplidos que llevan a la muerte, gente que no es humana y humanos que no son exactamente gente... Todo tiene cabida en el Bosque Profundo, lugar acaso infinito habitado por todo aquello que vive dentro de nosotros sin que queramos saberlo, y donde no hay nada más aterrador que un "por siempre jamás". Breves relatos oscuros, con un aleteo inquietante, tupidos como la maleza fértil que se retuerce en zarcillos, húmedos como el musgo en que habita el rocío. Fábulas sobre el temblor de la intuición y sobre las pulsiones, culpas y deseos de los que apenas somos conscientes. Tarot de intenciones torcidas, de deseos mortales. Híbridos entre lo poético y lo macabro, estos fragmentos de historias perdidas reptan entre unas páginas que se convierten en bosque negro como la tinta. Cuidado al adentrarse por sus inciertos senderos, en los que cada lector se mirará de frente con todo aquello que teme de sí mismo.
Relatos muy cortitos pero todos conectados por esa atmósfera siniestra y oscura típica de los cuentos clásicos. Empezar este libro es entrar realmente en un bosque y perderte entre historias y personajes, algunas con moraleja, otras con picardía o crueldad. Es un libro para leer poco a poco, a ratos, y disfrutar de esa ambientación fantástica. Y bueno la edición es de escándalo. No le hacen justicia las fotos, las ilustraciones son tremendas, la maquetación y todos los detallitos. Auténtica joya de mi estantería ya :)
La edición es una pasada de bonita, y los relatos son una gran colección de relatos breves y micro relatos, algunos de ellos dulces, otros envenenados. Muy recomendable.
Sin duda, El bosque profundo es un libro que debéis tener en casa. Más si os gusta cómo escribe Rhei. Un libro al que volver una y otra vez para leer este o aquel relato o simplemente para deleitarte con las ilustraciones a modo de cartas del tarot de Anna Ribot. Toda la edición es una maravilla y, por ponerle un pero, diré que me entró el TOC cuando vi que la tipografía de algunos relatos variaba de tamaño en la misma página (esto pasaba si había varios microrrelatos en la misma página, para indicar el cambio). Pero eso ya son manías personales porque, pese a esto, la maquetación, como el resto del libro, es impecable.
¿Es Sofía Rhei la persona que mejor escribe de España? Seguramente sí.
Cogí este libro un poco por casualidad en la biblioteca. Era cortito y la edición, una preciosidad. Vi que era una colección de relatos y no me dio muy buena sensación, pero me venía bien para descansar entre la lectura de varios tochos.
Entonces lo empecé. Entré en el bosque profundo y, si me descuido, no consigo salir de allí. Me quedo con la niña de las espinas y con la princesa que había prometido su mano y la persona que se dibujó una cerradura en la piel y con todos los demás personajes que no son lo que parecen. La imaginación que hace falta para escribir esto es indescriptible. Yo me conformaría con escribir un relato breve así de bueno en toda la vida, y Sofía Rhei ha juntado aquí más de 200. Algunos dan escalofríos, otros sacan una sonrisa y la mayoría hay que leerlos varias veces. Lo maravilloso es que apenas hay ninguno que te deje indiferente.
El libro es una belleza y las ilustraciones hechizantes pero los relatos a veces muy incorpóreos. Me hubiese gustado más interconexión entre ellos, y aunque en ciertos lo hubo, me hubiese gustado más. Muchos podrían decir que esa precisamente es su magia y puede que tengan razón. Es imposible leer este libro y no sentir que estás en un mundo encantado donde todo es posible y lo que siempre creíste fábula no lo es.
Un gran conjunto de microrrelatos muy bien hilados entre sí que transporta al lector a un mundo lleno de fantasía y oscuridad. Sofía Rhei en estado puro.
(8/10) Un libro de microrrelatos y relatos cortos que viaja en una fantasía en ocasiones bastante macabra y con mucha personalidad. Sofía Rhei demuestra ser una de las mejores letras del género, y en este compendio de brevísimas historias demuestra un universo casi infinito. La edición es maravillosa, digna de la autora, lo que convierte a El bosque profundo en un regalo bonito. Sin embargo, tengo dos "peros" ligeros que no me terminan de convencer. El motivo del tarot imaginario no lo relaciono en ningún momento con las historias que acompañan a cada carta, y eso me chirría. Por otro lado, la estructura circular de la mayoría de relatos (y son muchos) termina por cansarme. Son críticas menores, pero que frenan su llegada a las cinco estrellas.
Ok, El bosque profundo me sorprendió muchísimo. Pensé que sería el típico libro de fantasía random… pero NO. Desde el principio ya notas que el bosque tiene algo raro, como que te observa, y eso me tuvo súper pendiente todo el rato.
La protagonista me cayó bien porque no es la típica “soy perfecta y nunca me equivoco”. Está medio perdida, se asusta, duda… vamos, como cualquier persona normal. Y aun así sigue adelante, lo que la hace bastante crack. Además, todo está escrito de una forma tan visual que literal podía ver el bosque en mi cabeza (y a veces daba mal rollo, pero en plan cool).
El ritmo va rápido, lo cual está guay porque no te aburres, aunque sí que hubo un par de escenas que pensé “¿ya está? ¡quiero más!”. Pero bueno, tampoco es que eso arruine nada.
Una pequeña delicia para consumir a poquitos, microrrelato a microrrelato dentro de un mismo universo que los contiene todos. Una edición cuidadisísima con magníficas ilustraciones y miniaturas que da valor intrínseco al libro en papel. Recomendable.
Me he estado leyendo poco a poco este libro durante las últimas semanas. Está compuesto por una serie de relatos cortos de fantasía, algunos tan cortos como una frase. Me ha gustado un montón, entre la maquetación y lo oscuras que son algunas de las historias.
He ido dosificando los cuentos, tal y como me recomendó la autora. Un acierto. Las pequeñas historias forman un laberinto de raíces, ramas y hojarasca que te acaba envolviendo. Nunca sabes hacia dónde vas a ir, pero sí que el viaje será movido y te hará pensar. Bravo, Sofía. No me extraña que se haya llevado tantos elogios.