Vivir es navegar, y que logremos disfrutar de la travesía no depende únicamente del tipo de embarcación ni del estado del mar.
Estos relatos nos permiten asomarnos por la borda y observar las vidas ajenas, en especial aquellas agitadas por el temporal, las vidas de los que no consiguen dominar el rumbo de su existencia.
La magia de la literatura reúne aquí parábolas sobre diferentes formas de morir, o de matar. Cuentos que nos hablan de suicidios, de soledades y locuras, de cómo se puede enfermar de amor o de nostalgia. Historias de personajes atormentados que lidian contra el miedo o las convenciones sociales, y de otros que son capaces de esquivar la muerte haciendo malabares.
Subid al barco, sentid el envite de las olas y os empaparéis de los sentimientos, amargos y salados, que salpican toda la narración.
3,5 estrellas. Para ser un género que no suelo leer, me ha gustado bastante. Por el impacto que han generado en tan pocas letras, han acabado por gustarme más varios de los microrrelatos. Mis favoritos han sido Adiós (este me recordó a Gloria Fuertes), Apocalipsis, Destinos inoportunos y Huesos. Encantada de haber conocido a la autora en persona en la feria del libro.