Primero quiero dejar en claro que estas 4 estrellas están mucho más cerca del 4.5 que otra cosa, pero esta pinche página no me deja dar medias estrellas.
Latidos Editorial nunca decepciona, primer punto.
Ahora respecto a la obra, tiene una temática real, del colectivo, de realidades que aún ocurren, y logró ser plasmada sin dejar de ser interesante -al contrario de otro libro que comenté hace poco que no logró tener ese gancho para no dejarte soltar el libro-, era atrapante, de esos que sientes que no puedes soltar hasta llegar a tierra segura.
Voy a necesitar disculpas públicas de parte de Francis por haberme hecho sufrir de esa forma con las últimas 100 páginas. Cuando todos son felices y aún quedan tantas páginas, nunca hay nada bueno aguardando. Y maldición, no había CASI nada bueno.
En cuanto a los personajes, mi favorito fue el papá de Ollie -DIJO NADIE NUNCA! Pero hablando en serio, por favor, la manera de adorar a esta pareja protagonista. Les amo, les adoro, que ganas de protegerlos de este mundo retrógrado.
Muy agradecida del epílogo, porque realmente no sabía cuánto necesitaba tener ese flash forward para poder dormir en paz esta noche.
Siento que cada parte en este libro estuvo precisa, no le sobraban escenas, no había un relleno innecesario para estirar la trama, un ritmo maravilloso, y como dije, con ese epílogo sentí un cierre bastante lindo -lo que no significa que no aceptaría material extra de estos ternurines.
Y totalmente off topic, la manera en que me emocioné y se me salieron las lágrimas cuando leí los agradecimientos y vi el mensaje a sus amigos, desde acá le tiro confeti de celebración a Francis, que bonita historia.
Gracias por este abrazo al corazón.
Buen ritmo, buena historia, entretenida, fácil de leer, una trama importante, en otras palabras: Aaah, un manjarsh.