Esta historia empieza con un el esposo de Cassandra ha muerto. Y el hermano del fallecido lo tiene el asesino ha sido uno de los tres hombres importantes de la vida de Cassandra. Su padre, Stuart Burns, que se vio obligado a aceptar ese matrimonio entre su hija y un hombre que terminó siendo un demonio. Su hermano, Liam Burns, que nunca ha escondido el desprecio que sentía por su cuñado. O Daniel Loughty, su prometido antes de que, siete años atrás, sus planes y sus vidas se vieran truncadas.
Daniel tiene un mal presentimiento con Stuart, Stuart teme por su hijo Liam, y Liam no puede dejar de sospechar de Daniel, al que le sobran razones para hacer algo así. Los hombres se miran entre sí, como siempre han hecho.
Y nadie mira hacia Cassandra, cuyos ojos están puestos en las las que murieron en las hogueras y las que todavía sienten su amenaza, incluso aunque la Ley de Brujería ya no exista en Escocia. Ella piensa en las mujeres que le escriben cartas desde otros rincones de la isla, contándole historias diferentes que en realidad hablan de lo la lucha por sobrevivir en un mundo de hombres.
En los días posteriores al asesinato, Cassandra sólo puede hacerse una por qué tantas mujeres. Y una no terminar, ella también, en las llamas, culpable de todo lo que no es, y de todo lo que es.
Y consumida por los el de la bruja que la persigue desde su infancia y el del amor que perdió.
CAZA DE BRUJAS, MISTERIO Y ROMANCE, PERSPECTIVA DE GÉNEROLa última mujer de Gran Bretaña que fue condenada a la hoguera por brujería fue Janet Horne, en Dornoch. No se conoce con exactitud el año. Algunas crónicas sitúan la fecha en 1722, otras en 1727. Menos de una década más tarde, se abolió una Ley de Brujería que, se calcula, terminó con la vida de más de 2500 personas en la isla. Un 84% de las personas que murieron en la caza de brujas de Escocia eran mujeres. Esta novela las recuerda a todas ellas.
La historia me tuvo enganchada desde el primer momento y no he podido soltar el libro desde que lo empecé. Me he visto en Cassandra y la he visto en mi, he sentido que se me rompía el corazón con su historia y unas ganas terribles de abrazarla y formar parte de su círculo de apoyo. He sentido en mi piel el dolor de todas esas mujeres y de todas las que vinieron después, aquellas que no han sido condenadas a la hoguera pero han sido despojadas de su dignidad, poder de decisión, libertad e incluso de sus nombres. La prosa de Judith te transporta a aquella Escocia de la mano de Cassandra y, como ella, no puedes dejar de preguntarte ¿Por qué tantas mujeres?
Lo he pasado realmente mal leyendo este libro, pero era un "mal" bueno: era incomodidad, era angustia, era rabia, sobre todo, mucha rabia. Una podría pensar que ya se ha reivindicado la figura de la bruja, pero la autora, quizás por lo bonito de su prosa, trae algo nuevo y te provoca todas estas sensaciones que menciono. Y encima, con una historia de amor preciosa, para ponerle la guinda al pastel.
Hacía tiempo que no me enganchaba tantísimo un libro y puedo decir que ha roto la maldición del bloqueo lector con el que terminé el año pasado. La historia está muy bien desarrollada, los personajes son complejos e interesantes y es imposible no querer a Cassandra. La trama se va desarrollando poco a poco hasta encajar a la perfección todos los temas que trata, terminando en un cierre que no solamente está a la altura de la historia, si no que eleva el significado de todo lo contado.
Me ha gustado mucho la explicación dada sobre como ser una bruja era mucho más que hacer conjuros frente a un caldero, maldecir gente y tener un gato negro. Eran brujas todas aquellas mujeres que decidían plantar cara a un sistema que las oprimía y que las quería calladas y sumisas
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Una novela que con su prosa te engancha desde el primer momento. Me ha encantado, sobretodo el mensaje que trae consigo. el de las mujeres y su falta de libertad en el siglo XVIII.