Lo que podría servir de complemento a lecturas más generales, pero magistrales, como "Ideas: historia intelectual de la humanidad" o "Historia intelectual del siglo XX" se convierte en un libro donde pesa más la impronta del autor (estilo, visión personal, etc.), formado en una tradición historiográfica concreta (la francesa, que quiere ser literatura), que el propio objeto de la obra. El resultado es una madeja de nombres, títulos de obras y comentarios (muy alla maniera posmodernista francesa) reunidos por capítulos que en nada facilitan seguir el hilo del tema.