"Parece que al fin vamos a poder cumplir nuestro sueño. El camino ha sido muy largo, pero no lo cambiaría nunca, y menos cuando veo el resultado final. Ahora solo nos queda disfrutar de nuestra nueva vida en nuestra nueva casa."
Último tomo de esta preciosa historia adolescente donde lo más importante no es el como o el cuando pasó, sino el qué pasó después, el cómo han protegido sus felices para siempre. Y siento que este es el final perfecto.
No se deja nada atrás, este tomo se encarga tanto de cerrar historias como de cumplir una promesa tras otra, sin dejar ni un cabo suelto. Por esto, dudo que en un futuro haya otro tomo, porque ya no queda más para contar.
Aunque esto no quiere decir que la autora se relaje o deje la historia algo descolgada, sino que mantiene el buen ritmo de toda la obra. Tampoco le añade drama innecesario para alargar la historia, sino que muestra de forma objetiva, madura y preciosa el nuevo escalón del ciclo de la vida que los protagonistas van a tener que afrontar: la edad adulta.
Una nueva etapa en la que tendrán sus descontentos y trifulcas, pero que sabrán solucionar sus conflictos de forma orgánica y seria, para poder vivir juntos y felices hasta el fin de sus días.