Aquellos a los que llamamos «demonios» llegaron de lo más recóndito del universo y declararon la guerra a las flores, al agua, a los cielos, a los prados y a las ciudades y, por supuesto, a todos y cada uno de los seres vivos. También maldijeron algunas de nuestras palabras, matando a quien las pronunciaba. La humanidad tuvo que inventar un idioma para resistir, el idioma acróbata, y, después, algo que les permitiría ganar la guerra: la Colmena. Otros seres, los «mediadores», acudieron para ayudarnos a negociar la paz. Esta es la historia de cómo se negoció el armisticio. Esta es la historia de ese encuentro entre tres especies distintas, sentadas alrededor de las brasas de la guerra casi acabada; practicando el arte de la paz.
Esta novela corta nos sitúa en una tesitura poco convencional: ¿se puede alcanzar un acuerdo con quienes no puedes entenderte? En el fondo, está planteando el problema filosófico de la indeterminación de la traducción que propuso Quine. No podemos saber si nuestra traducción de lo que expresa el otro es acertada, de modo que es siempre una interpretación. Este problema no solo se aplica a idiomas extranjeros o extraterrestres, como en la novela, sino también a los hablantes del mismo idioma. La fuente de la mayoría de las discusiones y malentendidos deriva de las interpretaciones sobre las que construimos nuestro espacio común. El autor de la novela lo sabe, juega con nosotros y nos lleva a un sorprendente final, donde se muestra la naturaleza más humana de los protagonistas. Una novela de ciencia ficción diferente, que gira en torno al poder del lenguaje tanto para la guerra, como para la paz. Muy recomendable.
Curtis y Beaumont están en la nave espacial de los mediadores, a donde han acudido para negociar la paz con los demonios, especie que invadió la Tierra y que ha sido derrotada. Pero hablar con gente con la que no compartes ningún marco mental es muy complicado... y no me refiero solo a los mediadores y a los demonios.
Interesante novela corta (casi un relato largo, de verdad que es muy corta) sobre la comunicación, el precio que estamos dispuestos a pagar para terminar con la guerra, las expectativas y la traición. Especialmente imaginativos me han parecido los ataques de los demonios, que no se limitaron a bombardeos sino a tecnología tan avanzada que permitía "maldecir" constelaciones o palabras para que no pudieran ser vistas o pronunciadas respectivamente.
Está súper interesante. Una negociación super dura que muestra lo que puede cambiar a un pueblo la guerra y lo que provoca está siempre, una paz que nunca es verdadera paz. Me gusta también cómo habla sobre el lenguaje, me recuerda mucho a lo que contaba Nietzsche sobre qué hemos olvidado que el lenguaje es una metáfora. Para mí ha sido un libro triste porque siempre me parece que la ciencia ficción tiene mucho de realidad, a veces la realidad no tiene siquiera el matiz esperanzador de la ciencia ficción, pero hablar de estas cosas es muy interesante y necesario y la historia está muy chula. Merece la pena!
Existen cientos de libros que nos hacen pensar sobre el poder de la comunicación humana, sin embargo, no todos saben encerrar el tema de manera magistral a través del lenguaje literario y en un espacio relativamente corto.
Lo cierto es que reconozco públicamente que no soy una amante de la ciencia ficción, pero sí de la lingüística y de los tropos que emplea el ser humano para hablar sobre sí mismo, su inteligencia y su metalenguaje. Justamente eso es lo que llamó mi atención para que eligiera este libro y no otro en la estantería de editorial Cerbero, una editorial amiga que se atreve a darle una vuelta de tuerca a géneros como el terror, la fantasía o la ciencia ficción.
La obra es una novela corta que nos inserta en un escenario donde los humanos han entrado en guerra con unos seres extraterrestres a los que han llamado «demonios» por sus capacidades sobrenaturales y por el daño infligido en la población mundial. El libro no explica el proceso de guerra en sí, sino el punto en el que, estando en tablas, ambas especies se ven obligadas a llegar a un acuerdo de paz. Para ello, un tercer grupo de seres «los mediadores», interceden para que humanos y demonios puedan comunicarse y firmar un acuerdo de paz. El transcurso de la historia se puede ver cómo la comunicación es el instrumento indispensable para la paz, a la vez que es también donde convergen las complicaciones para llegar a un acuerdo. La interacción y la mediación son las claves de esta historia que activa de forma inteligentísima una crítica a cómo el lenguaje se convierte en un arma de doble filo que depende de la pragmática y de la interpretación del otro para ser bien empleado.
Me gustaría señalar que me parece prodigiosa la narratividad empleada por el autor para generar las emociones de frustración comunicativa y, asimismo, cómo desde una sencillez impostada (no por el contenido, sino por la forma exquisita que emplea para hacer sencillo lo complejo) nos traslada a esa historia que, aunque ficcional, tiene mucho de realismo si caemos en la cuenta de que el mismo ser humano es humano, demonio y mediador al mismo tiempo.
Mi más sincera enhorabuena por este libro a Rafael y a su editor. Como persona especializada en comunicación creo que este tipo de libros hacen que volvamos a poner en el centro lo que significa la comunicación dentro del desarrollo de la inteligencia y de la humanidad misma. Por lo que animo a toda aquella persona interesada en estos temas a que le eche un vistazo y disfrute de su lectura.
Tengo que decir… que me ha gustado muchísimo. El libro está escrito en segunda persona (tiene un sentido), y nos narra los intentos de negociar una paz entre dos especies que han entrado en una guerra, humanos y demonios, ayudados por otra tercera especie, los "mediadores".
Bueno, no sé ni por dónde empezar. Este texto es bastante filosófico, moralista incluso. Nos cuenta un poco la historia de la guerra, cómo empezó, cómo evolucionó, y cómo terminó antes del intento de negociar un armisticio. Es… difícil de describir. Habla de cómo el humano cambió tras la guerra, intenta entender a otras especies con lenguaje y funcionamientos diferentes, pero, sobre todo, indaga en el arte de negociar una paz, lo que es cuanto menos interesante. Lo cierto es que esta historia ha sido muy instructiva y me ha hecho pensar. Ya en las primeras páginas me atrapó su prosa y sus meditaciones. Me gustan las obras con un tinte filosófico (no por nada Dune se ha convertido en mi obra preferida de todos los tiempos), y encontrarme con una prosa tan poética me dejó anonadada. La forma en el que, a medida que van sucediéndose las reuniones de negociación, vas descubriendo detalles de esa guerra, ves los daños colaterales, cómo los humanos han tenido que cambiar su forma de ver el mundo y actuar para sobrevivir a esta nueva amenaza...
En fin, que tampoco quiero decir nada más. ¿Hay una trama fuera del simple hecho de hablar de una negociación? Sí, pero creo que esa historia adereza lo verdaderamente importante, que es el propio hecho de intentar negociar con otra especie, una mucho más agresiva que la tuya. A este libro le doy 5 estrellas. Me ha sorprendido y me ha gustado mucho. Recomiendo encarecidamente su lectura!
(3.5). Novela de ciencia ficción de 101 páginas, escrita por este autor sevillano. Está narrada en segunda persona, algo que me saca un poco de la novela. Los protagonistas son tres especies: Humanos, demonios y mediadores, que conviven en la nave de los mediadores. Beaumont y Curtis son los encargados de negociar la paz con los demonios. Éstos poseen armas muy sofisticadas como estrellas que te fulminan cuando las observas o palabras prohibidas de pronunciar. Luego encontramos el ejército especializado, La Colmena. Esta novela me recuerda mucho a "Así se pierde la guerra del tiempo", una ciencia ficción diferente, que no gustará a todo el mundo, pero que a mí siempre me deja muy buen sabor de boca. De lectura recomendada para los amantes del género.
Más que una novela corta es un relato largo, pero qué bien está contado. Además se lee en un suspiro.
Una negociación de paz en medio de una guerra entre especies (terrestres y alienígenas) no siempre es satisfactoria y mucho menos fácil.
El arte de la paz nos muestra la crueldad de la guerra y sus consecuencias, incluso en medio de un proceso de paz auspiciado por una tercera parte, cuyos intereses quizá no sean tan benignos como parecen en un principio.
Un libro que trata puramente sobre el lenguaje y sobre como nos comunicamos con una historia interesante por encima. Es tan raro como cortito, pero creo que es una muy buena lectura que, si la pillas en el mood adecuado, te puede dejar el cerebro muy frito de darle vueltas a muchas cosas. Diría que el problema principal que puede tener el libro es ese, que te tiene que pillar en el mood. En caso de no hacerlo creo que queda un poco como ciencia ficción rara que te deja a medias.
Aún así, por mi experiencia, recomendado y una lectura muy entretenida.