¿Cómo se habla de un libro del que no estás seguro de haber pillado casi nada? Mientras pienso como formar una opinión clara sobre que me ha parecido “Agujero” de Hiroko Oyamada, me doy cuenta de que es imposible conseguirlo, porque realmente no lo sé, sigo sin hacerme una idea precisa del libro, de su trama, de sus intenciones o de todo ese simbolismo que parece tener, pero que no termina de cruzar las páginas para que como lector le encuentre significado. Así que vamos a hacer lo que se pueda.
En “Agujero” nos vamos a encontrar con dos historias, una en forma de novela corta y la otra a través de dos relatos. En la primera, Asa deberá mudarse junto a su marido al pueblo donde nació este, a causa de un ascenso laboral. Nada más llegar, Asa empezará a experimentar extraños sucesos, y un día, persiguiendo a un extraño animal, caerá en un agujero. En el segundo relato nos encontramos ante un matrimonio que desea tener un hijo, pero aún no lo ha conseguido. Una pareja amiga tiene un problema en su casa: constantes comadrejas se cuelan en esta.
Ha sido una experiencia rarísima leer este libro, no solo por lo extraño que es y lo difícil que resulta pillarle algo, sino porque durante la lectura experimentaba una sensación completamente opuesta a la que sentí al finalizarla. Es un libro con una aura rara, que logra crear una tensión latente constante, dando la sensación de que algo va a pasar y eso consigue que leas el libro muy enganchado, con todos los sentidos alerta para no perderte detalle. Además, la ambientación tiene todo el tiempo ese toque a mundos oníricos, como si una fina niebla lo tocara todo por donde pasan los personajes. En ese aspecto me encantó.
El problema llega cuando acabas de leerlo, porque te deja la sensanción de no haber entendido nada, de no exisitir ningún remate en la historia. Por remate no quiero decir que tenga que tener un final cerrado y explicado, me refiero a que no terminas de entender el sentido de lo que te está contando. Y ocurre igual con ambas historias. Normalmente disfruto de sacar mis propias conclusiones sobre libros extraños que dejan mucho al simbolismo y poco a mostrarlo claramente, pero en este caso todo lo que piense y opine sobre las cosas que ocurren son meras impresiones basadas más en mí y en mis opiniones, que en la realidad. Siento que parte puede ser culpa de la brecha cultural, pero otra parte creo que es imposible de interpretar seas de donde seas. Por ello, no puedo dejar de sentir ese desconcierto ante lo que he leído.
Por lo tanto ¿me ha gustado? Pues a ratos creo que sí, a ratos no lo sé ¿He entendido algo de lo que cuenta Oyamada? Si he entendido algo, ha sido poco y de casualidad. ¿Lo recomendaría? No sabría que decir, depende de como gestione cada uno el quedarse a cuadros, sin entender nada. Es un libro ágil y que se disfruta mientras se lee, el incoveniente llega después de leerlo. Como no sé como valorarlo, le he puesto una nota intermedia, pero no tomarla en cuenta. Eso sí, sigo dándole vueltas a que nos quiere transmitir la autora.