Ievei está cansada de todo.No podemos culparla por ello. Cada día de su vida es un martirio, un aguijonazo a su felicidad.
En su casa, sus padres emponzoñan su hogar con la toxicidad propia de aquellos que se gritan para hacerse oír, aun cuando están a un paso de distancia. Fuera de ella, aquellos que la rodean la machacan a diario, y los que mejor le caen se limitan a girar la cara, haciendo como si no existiera.
Todo cambia el día en el que, harta de todo, decide huir siguiendo a un misterioso gato negro hasta la orilla de un estanque que la llevará a otro mundo, descubriendo que el felino era en realidad algo más.
Una historia breve, dura e intensa. Rápidamente conectas con la prota y su sufrimiento. Con un ritmo alto, pasamos de un mundo a otro, de la inclemente rutina a la leyenda épica. El autor juega con los puntos de vista y plantea reflexiones muy interesantes.