2.5 ⭐️
Es mi primer acercamiento en serio a Pizarnik, más allá de la lectura difusa y poco sistemática de algunas de sus poesías. Y, adelanto, no ha sido muy grato.
En primer lugar, he leído muchas críticas negativas acerca de la pertinencia de esta edición. Al parecer Lumen ya tenía la prosa completa publicada. En el caso de Una traición mística, se trata de una compilación de fragmentos en prosa, a cargo de Luna de Miguel. Al tratarse de una compilación al margen de la antología completa que ya tiene la editorial, esperaba que esta tuviera algún eje claro: o bien una conexión histórica con la biografía de la autora, o bien lazos con su poesía o similar. En cualquier caso, hubiera sido mucho más interesante, bajo mi punto de vista, hacer una compilación de poesía, prosa y correspondencia, en la que se pusieran en relación diferentes fragmentos del infinito crisol de piezas que conforman el universo vital y artístico de Pizarnik.
Por otra parte, nunca había leído la prosa de Pizarnik, y me alegro de no haberme comprado la antología completa, porque no hubiera podido con ella. Leer los fragmentos seleccionados en esta compilación ha sido VERY VERY HARD. No por su dificultad léxica o estilística en sí misma, sino por lo complicado de encontrarle sentido a los escritos. Pongo ejemplo:
“Soy el primero en reconocer que hiciste una labor no encomiable, sino egregia, a pesar, sinceramente, de ciertos lupanares ad coj que traicionan las manitos libertinas de las nocturnas aprendizas así también como el pie plano de tu probo amigo
P ffffffff Plop”
Sí, lo sé, yo me he quedado igual. Ahora imagínate doscientas páginas así.
Lo que se muestra aquí de Pizarnik parece, en demasiadas ocasiones, las notas de un delírium tremens o la transcripción de pensamientos y sueños bajo los efectos de barbitúricos. Sencillamente incomprensible. Es posible que estos mismos pasajes, a la luz de comentarios críticos expertos, que nos explicaran en qué periodo concreto de su vida se escribieron, y bajo qué circunstancias, adquirieran un mayor sentido para el lector, si no por su valor literario, al menos sí por su valor biográfico.
Por no ser injusta, he de señalar que Pizarnik sí demuestra en varios fragmentos ser capaz de una narración lúcida e interesante. “La condesa sangrienta” es, quizás, el relato más “normal” de la compilación y el más comprensible. Podemos seleccionar otros fragmentos cortos muy intensos y emocionantes, como “Una traición mística”, que da título a la compilación, o “Las uniones imposibles”.
El componente autobiográfico de muchos de los fragmentos es ineludible. Muchos de ellos son, prácticamente, retazos de diarios e idearios suicidas. Esto hace que el lector se sienta, en muchos casos, irrefrenablemente atraído a seguir leyendo, a penetrar en la oscuridad de una mente al límite, desde la seguridad de la cuarta pared de las páginas. Sin embargo, también sentirá el lector que está usurpando algo, que está violando la intimidad de una criatura moribunda, buscando en ella un entretenimiento sórdido. Pizarnik nos convierte en voyeurs sádicos de su dolor. Nos abre las páginas de un espejo, y el reflejo nos devuelve a la condesa sangrienta.
Termino con una cita que me sobrecogió especialmente, del fragmento “Una traición mística”:
“Su silencio es un útero, es la muerte. Una noche soñé una carta cubierta de sangre y heces; era en un páramo y la carta gemía como un gato. No. Voy a romper el hechizo. Voy a escribir como llora un niño, es decir: no llora porque esté triste sino que llora para informar, tranquilamente”.