Una antología de los mejores relatos de Alejandra Pizarnik, una autora esencial en la literatura del sigloXX en español y un mito literario más vivo que nunca
«No existe en el mundo nada más excitante y aterrador que releer a Pizarnik».
Luna Miguel
«La vida de Alejandra también es poesía».
Mariana Enriquez
Alejandra Pizarnik es una de las escritoras en español más influyentes de la literatura de nuestro tiempo. Es la creadora de una escritura, en sus propias palabras, «densa y peligrosa», pero también de una de las experiencias de lectura más revolucionarias que podamos encontrar. Una revolución, nos cuenta Gabriela
Borrelli Azara en su epílogo, interna y profunda, cuyo movimiento conduce al enigma.
Esta antología recoge los mejores textos en prosa de Pizarnik, quizá la parte más desconocida de una obra en la que los géneros se transgreden constantemente. Así lo explica Luna Miguel en su pró «Empeñarse en decir que esto no es poesía, ya lo verán, sería bastante discutible. [...] Sus pequeños cuentos alucinados son largos poemas. Su teatro es una escenificación de su ritmo poético. Sus relatos largos o crónicas esconden todas las trampas y los trucos de su poesía».
Una traición mística es, en definitiva, un viaje asombroso, lúdico y a ratos delirante por el universo narrativo de Pizarnik, que nos regala las claves de su la visión irónica y burlesca de la realidad y de sí misma, la reflexión sobre el lenguaje, la muerte, así como los límites entre la cordura y la locura.
Edición y prólogo de Luna Miguel Epílogo de Gabriela Borrelli Azara
La crítica ha dicho...
«Un viaje asombroso, lúdico y a ratos delirante por el universo narrativo de la escritora argentina, que nos regala las claves de su la visión irónica y burlesca de la realidad y de sí misma».
Alba Pastor, Marie Claire
«La prosa de Alejandra fue la gran explosión de una acumulación creativa que tenemos el privilegio de leer. [...] Un manifiesto a favor de su tartamudeo pensante, su voz de "susurro orgásmico" o la risa que despertaba en sus amigos».
Gabriela Borrelli Azara
«La vida de Alejandra también es poesía».
Mariana Enriquez
«Sombría, orgullosa, llena de suturas y de grietas, la obra pizarnikiana responde a una estructura del deseo».
María Negroni
«Cada poema [suyo] es el cubo de una inmensa rueda».
Julio Cortázar
«Si tuviera que escoger una cocina literaria para instalarme [...] viviría muy a gusto en la de Alejandra Pizarnik».
Roberto Bolaño
«Un hecho excepcional en la literatura argentina, que puede adjudicarse al aura de prestigio casi legendario que ha envuelto la vida y la obra de Alejandra Pizarnik».
César Aira
«Dotada como pocas para transmitir al lector el terror y la ternura que llevaba dentro».
Born in Buenos Aires to Russian parents who had fled Europe and the Nazi Holocaust, Alejandra Pizarnik was destined for literary greatness as well as an early death. She died from an ostensibly self-administered overdose of barbiturates on 25 September 1972. A few words scribbled on a slate that same month, reiterating her desire to go nowhere "but to the bottom," sum up her lifelong aspiration as a human being and as a writer. The compulsion to head for the "bottom" or "abyss" points to her desire to surrender to nothingness in an ultimate experience of ecstasy and poetic fulfillment in which life and art would be fused, albeit at her own risk. "Ojalá pudiera vivir solamente en éxtasis, haciendo el cuerpo del poema con mi cuerpo" (If I could only live in nothing but ecstasy, making the body of the poem with my body).
Me encanta Pizarnik y por eso debo ser totalmente honesto con la calificación que le doy a este libro como tal. El libro salió innecesariamente, solo se sacó para generar más dinero. El libro de la prosa completa ya existe y es un tomo solo un poco más grueso que este. No tiene lógica sacar una antología de este mismo. Si fuera una antología de sus diarios, poesía, prosa y correspondencia, sería diferente, pero siendo así... No malgasten el dinero y se compran la prosa completa mejor.
3.5 ⭐️ Alejandra es una de las poetas más importantes en mi vida y escritura. Siempre vuelvo a su poesía. Me pasa con esta edición que conecto con los textos más obviamente poéticos y el resto no me encuentran. Pero leerla siempre es un privilegio, ojalá viviera Alejandra.
sintiéndome, oh siempre, en el centro exacto del abandono.
Alejandra Pizarnik desde sus múltiples facetas me hizo cuestionar mis preceptos literarios, escriturales y culturales. Toda una idea fuera de la realidad clásica acostumbrada.
Es mi primer acercamiento en serio a Pizarnik, más allá de la lectura difusa y poco sistemática de algunas de sus poesías. Y, adelanto, no ha sido muy grato.
En primer lugar, he leído muchas críticas negativas acerca de la pertinencia de esta edición. Al parecer Lumen ya tenía la prosa completa publicada. En el caso de Una traición mística, se trata de una compilación de fragmentos en prosa, a cargo de Luna de Miguel. Al tratarse de una compilación al margen de la antología completa que ya tiene la editorial, esperaba que esta tuviera algún eje claro: o bien una conexión histórica con la biografía de la autora, o bien lazos con su poesía o similar. En cualquier caso, hubiera sido mucho más interesante, bajo mi punto de vista, hacer una compilación de poesía, prosa y correspondencia, en la que se pusieran en relación diferentes fragmentos del infinito crisol de piezas que conforman el universo vital y artístico de Pizarnik.
Por otra parte, nunca había leído la prosa de Pizarnik, y me alegro de no haberme comprado la antología completa, porque no hubiera podido con ella. Leer los fragmentos seleccionados en esta compilación ha sido VERY VERY HARD. No por su dificultad léxica o estilística en sí misma, sino por lo complicado de encontrarle sentido a los escritos. Pongo ejemplo:
“Soy el primero en reconocer que hiciste una labor no encomiable, sino egregia, a pesar, sinceramente, de ciertos lupanares ad coj que traicionan las manitos libertinas de las nocturnas aprendizas así también como el pie plano de tu probo amigo P ffffffff Plop”
Sí, lo sé, yo me he quedado igual. Ahora imagínate doscientas páginas así.
Lo que se muestra aquí de Pizarnik parece, en demasiadas ocasiones, las notas de un delírium tremens o la transcripción de pensamientos y sueños bajo los efectos de barbitúricos. Sencillamente incomprensible. Es posible que estos mismos pasajes, a la luz de comentarios críticos expertos, que nos explicaran en qué periodo concreto de su vida se escribieron, y bajo qué circunstancias, adquirieran un mayor sentido para el lector, si no por su valor literario, al menos sí por su valor biográfico.
Por no ser injusta, he de señalar que Pizarnik sí demuestra en varios fragmentos ser capaz de una narración lúcida e interesante. “La condesa sangrienta” es, quizás, el relato más “normal” de la compilación y el más comprensible. Podemos seleccionar otros fragmentos cortos muy intensos y emocionantes, como “Una traición mística”, que da título a la compilación, o “Las uniones imposibles”.
El componente autobiográfico de muchos de los fragmentos es ineludible. Muchos de ellos son, prácticamente, retazos de diarios e idearios suicidas. Esto hace que el lector se sienta, en muchos casos, irrefrenablemente atraído a seguir leyendo, a penetrar en la oscuridad de una mente al límite, desde la seguridad de la cuarta pared de las páginas. Sin embargo, también sentirá el lector que está usurpando algo, que está violando la intimidad de una criatura moribunda, buscando en ella un entretenimiento sórdido. Pizarnik nos convierte en voyeurs sádicos de su dolor. Nos abre las páginas de un espejo, y el reflejo nos devuelve a la condesa sangrienta.
Termino con una cita que me sobrecogió especialmente, del fragmento “Una traición mística”:
“Su silencio es un útero, es la muerte. Una noche soñé una carta cubierta de sangre y heces; era en un páramo y la carta gemía como un gato. No. Voy a romper el hechizo. Voy a escribir como llora un niño, es decir: no llora porque esté triste sino que llora para informar, tranquilamente”.
Un primer acercamiento a la autora un tanto negativo. Algunos relatos me han gustado, pero la mayoría, o no me han interesado, o no les encontraba el sentido y se hacían bola. Leeré más de ella dentro de un tiempo.
Odio odio odio odio odio que esta edición no haya traducido las muchas referencias en francés que realiza Pizarnik en los relatos que componen esta obra.
Pizarnik no escribe relatos, escribe fragmentos del alma. No narra, sino que delira, murmura, se deshace. Esta antología de prosas no busca contar historias ni responder nada: reconoce que la respuesta es inexistente. Aquí encarna estados del alma: el deseo, el abismo, el lenguaje como límite, la infancia, el cuerpo.
Entre todas las piezas, hay una que arde especialmente: la prosa sobre Erzébet Báthory, la Condesa Sangrienta. Pero aquí no se trata de la figura histórica ni del mito que la rodea, sino de una encarnación poética del deseo absoluto, de la obsesión con la belleza, de la crueldad como búsqueda trascendente. La Condesa no es tanto un personaje como una máscara. Pizarnik la habita, la invoca, la ofrece como altar al lector. Y en esa invocación se pregunta:
¿Qué es la belleza sino una forma de dolor que aún no sabemos nombrar?
La libertad, en estas páginas, no es una promesa, sino un abismo. Pizarnik lo intuye y lo revela: ser libre es estar sola frente al infinito. Es poder elegir, pero a costa de todo. La Condesa es libre para desear, para dominar, para destruir, y en ese brutal ejercicio de libertad se revela algo profundamente humano:
la libertad sin amor es el infierno, la libertad sin lenguaje es el grito, la libertad sin la otredad es delirio.
En Una traición mística, cada texto parece estar escrito con sangre seca. El lenguaje se ve empujado hasta sus bordes, hasta que deja de significar y empieza a tambalear. Pizarnik aquí se revela como la escritora compleja que es, apartándose de su poesía pero conservando lo poético y simbólico dentro de su prosa.
Esta antología no es para quien busca trama ni consuelo. Es para quien acepta perderse, para quien no teme dejar que un libro le toque partes del alma que prefería dormidas.
Lo místico aquí no es religión: es el deseo desesperado de que haya algo más. Y el trauma de intuir que no lo hay.
Simplemente: wow. A veces pienso que habla de la muerte de una forma tan llena de vida que la muerte es la vida propia (la suya). Que la soledad solo se encuentra cuando se calla y que dejar de escribir es desaparecer.
¿Leemos y/o reelemos a la autora para seguir dotándola de vida?
Si la poesía de Alejandra es en toda su expresión una puñalada al estómago. Su prosa es la enfermedad, el síndrome completo. Un marco de obras crípticas, demasiado crípticas que resultaron todo un reto terminarlas. Obras obsesivas, ácidas, literatura que exige en gritos escritos y citando a la autora: “un zozobrar lingüístico”. “La condesa sangrienta” y “Escrito en España”, sobresalientes en todos los sentidos.
Solo vale la pena La condesa sangrienta, lo demás es casi por completo absurdo, sin sentido y valorado únicamente por ser Pizarnik la escritora. En el prólogo se intenta profundizar y entregarle forzosamente significado a cosas que solamente para Alejandra y no para el lector tienen sentido, como si por ser ella la escritora todo lo que saliera de sí, por ridículo que sea, tuviera una profundidad y significado casi divino.
Más que leerla, a Pizarnik hay que interpretarla. La fuerza de sus textos está en esos intersticios que dejan ver algo de luz en esa oscuridad que la abrigaba. En sus grietas hay belleza, pero en general hay más arbusto que bosque. No supe leer entre tanta maleza todas las bondades que le prodigan a su obra. En algunos de sus textos, no obstante, logran asomarse unos pocos versos memorables por encima de tanta yerba.
Algunas quejas: en el prólogo y el epílogo, repetición de prejuicios hacia su vida (y un par de errores); sin embargo, no me parecen malos textos (sobre todo el epílogo, que te acerca al contexto literario de su época y reivindica una lectura de Pizarnik intertextual). Una antología muy bonita, los textos son una pasada, aunque todos sean de Prosa (in)Completa
Leer la prosa de Pizarnik es como sumergirse en un sueño de fiebre. No sabes si la izquierda está a la derecha o viceversa. Lo que pasa para mí es que en poesía, la falta del hilo conductor no es un problema, es un reflejo de un estado de ánimo. Muy bien, y puesto que Pizarnik era el colmo de poeta maldito, no pasa nada.
Pero mucho de su prosa es aún más onírica. El estilo es suyo y genial, pero la falta del hilo conductor hace que un lector no se puede aferrar a lo más mínimo y se pierde totalmente, con algunas excepciones como La Condesa sangriente. Eso significa que esa antología representa más los esbozos de una internada que prosa. Y siento decirlo, pero no todos con enfermedad mental (y me incluyo a mí misma aquí) son unos genios malentendidos. A veces lo que se ve es un caos sin cabeza ni pies. Parece blasfemia, pero por tan pulida que sea su poesía, su prosa requiere de un editor que redirige y redacta hasta que haya un atisbo de coherencia.
Tres estrellas porque el estilo es genial, sin embargo la falta de coherencia me ha impedido entrar en su mundo, observándolo desde fuera como si yo fuera un visitante en una institución psiquiátrica.
Este libro es una selección de textos en prosa escritos en distintos años y publicados en diversos medios. Están tomados de Prosas Completas, publicada el 2002 por Lumen.
No es una lectura fácil. Pizarnik no respeta las fronteras de los géneros literarios y estos textos pueden considerarse una variación de su escritura poética.
Estos escritos tienen un marcado carácter experimental, transgenérico, vanguardista, lúdico, paródico, surrealista, absurdo.
Sin duda, encontraremos ecos de Joyce, Beckett, los surrealistas, el Marqués de Sade, el Conde de Lautréamont, entre otros referentes de la poeta argentina.
En lo personal, prefiero la poesía de Alejandra Pizarnik, sus diarios y sus cartas, pero es interesante adentrarse en este territorio sorprendente, inestable, desquiciado, desafiante, abismal, atrevidamente transgresor.
Un libro que permite explorar otras facetas de la genial Pizarnik.
Puedo ver que hay mucha gente que no se siente conectada con este libro y si, no es el mejor libro de Pizarnik pero...¿Es una mala obra? No, no es una mala obra.Pizarnik tiene el reconocimiento que merece y no solo porque es una escritora de CULTO, esto es más que eso.Pizarnik si, tiene una forma de escribir compleja, q no es para cualquiera sin embargo hay que saber como leerla y entenderla, una vez que haces eso te das cuenta el porque es una escritora maravillosa.Pizarnik, no es para cualquiera pero no se debe odiar por eso, ya que es un hecho que sus obras son pedazos de arte.Se entiende totalmente su conexion con Cortazár (otro escritor magnifico)
y yo me pregunto... ¿por que chucha me demore tanto en leer a Pizarnik? Un prólogo exquisito, el epilogo no tanto. Una forma de escribir y de pensar muy interesante. Pizarnik arroja una intimidad muy entretenida y confusa de leer. Las interpretaciones pueden llegar a ser interesantes. Se nota la escritura como necesidad, y más de algún texto por momentos se siente escribir por escribir. Pero que más puedo decir, conecté muy bien y hace tiempo que no me sentía tan... ¿identificada? no se si es la palabra y eso también provoca que tenga un sesgo para evaluar el libro, pero lo goce mucho. tkm Pizarnik 💙
Es un libro que recomiendo para aquellas personas que quieran curiosear sobre Pizarnik, que tengan una lectura ya avanzada de la escritora. Es un libro en el que se encuentran escritos complejos por la cantidad de signos de Pizarnik, el trabajo de decodificar cada uno de estos signos no es algo sencillo, lo que hace que la lectura no sea del todo fluida.
El prólogo y el epílogo son muy interesantes y son una ayuda en la observación de las ideas de Pizarnik en cada texto.
De este libro rescato la recuperación de la "Condesa sangrienta " un texto que es interesante en muchas formas.
Leer a Pizarnik siempre es un honor. Su complejidad al escribir a veces me complica y puede llegar a frustrarme, pero desde la introducción de este libro, la experiencia fue increíble. El análisis de los relatos que siguen me atrapó por completo y, en ciertos momentos, incluso llegó a parecerme cómico de alguna manera. Espero algún día comprenderte por completo, Alejandra, y sentir lo que experimentaste al escribir. Esta introducción logró que todo lo que leí después se sintiera de una manera distinta y más profundo.
No soporto a Pizarnik y después de leer está vaina y saber sobre su mierda rancia con lolita (recalcó en que lo que me molesta es específicamente SU mierda rancia pq una cosa es que te guste lolita como obra y otra cosa es que tengas deseos cagados con una historia de pedofilia) la soporto todavía menos, hablando más objetivamente de su poesía supongo que alguna me gusta otra no (la mayoría no), y acerca de ALGUNAS de sus obras las cuales también tienen connotaciones rancias solo puedo decir que me parecen extremadamente desagradables
Es difícil leer la prosa de Pizarnik, ya que requiere un esfuerzo dialéctico importante, especialmente en los relatos más cómicos, llenos de referencias, figuras e imágenes que a mí, me han resultado más complejos. Sin embargo su trabajo teatral en comedia absurda es digno de los grandes nombres del teatro del absurdo y me ha encantado. Tengo sentimientos distintos en cuanto a relatos pero, sin duda, para leerla, empezaría con la poesía.
No tengo el libro de Prosa completa de Pizarnik, pero sí tengo La condesa Sangrienta, y hay textos que ya había leído anteriormente. Entiendo la crítica que he visto mucho en esta página, pero disfruté releer a Pizarnik, creo que el releer algo que te gusta siempre trae algo bueno, disfrutas diferentes cosas que probablemente no disfrutaste la primera vez que lo leíste. Me encantó. me encanta Pizarnik, y podría releerla toda la vida sin cansarme.
Estaba tan entusiasmada por leer este libro, sin embargo, resultó que la prosa de Pizarnik no es para mi, entiendo lo que trataba de hacer aquí, he leído a escritores surrealistas (si se me permite poner a Pizarnik en este grupo) y simplemente no conecté con Alejandra.
Me parecieron mucho más interesantes el prólogo de Luna Miguel y el epílogo de Gabriela Borrelli.
Ahora no estoy segura si aventurarme con su poesía o sus diarios.
La escritura de Pizarnik vuelve a hacer lo que mejor sabe: tomar el dolor, la identidad fracturada, la infancia, la muerte y el silencio, y convertirlos en una misa oscura. Cada relato es una puerta a un lugar donde las palabras tiemblan y los cuerpos desaparecen.
Un libro para quienes no temen mirar lo que duela. Un recordatorio de que, a veces, la mayor traición ocurre dentro de uno mismo.
me costó un poco avanzar con este libro, desde que leo a pizarnik su humor es algo que me ha costado entender y en este libro hay mucho de ello, aún así hay escritos y poemas preciosos que describen tan bien toda la esencia que ella fue