Me gustó mucho, fue como volver a las lecturas de los cuentos de hadas de mi infancia, especialmente a un libro que me gustaba mucho que se llamaba Cuentos Chilenos de la Blanca Santa Cruz, de cuentos de hadas rescatados acá, pero mezclado con el absurdo y el humor que me hizo recordar un poco a Boris Vian. Una mezcla de dos cosas que me gustan mucho. Hay un montón de imágenes y frases maravillosas y espantosas y me encanta la naturalidad en que todas esas formas aparecen en la lectura. Si en vez de cuentos fuera una novela me gustaría más todavía.