En un mundo condenado a repetir sus peores errores, dos muchachos se convierten en adultos atravesando una estampida de ritos de paso. Alan y Tulie reescriben el Génesis en un viaje atroz, repleto de maravillas, en el que inventan con pureza el sexo y el western, reconstruyen a los hombres mezclando oro, sangre, palabras, pólvora y acero.
Por favor, qué maravilla de novelita. Con aire de leyenda y aroma a sudor y a desierto, este libro cuenta la aventura a través de los años de dos chicos que viven mil vidas en el Salvaje Oeste. Alan y Tulie son apenas dos desconocidos con un secreto común, el de su gusto por los hombres, y abandonan el pueblecito tejano donde se criaron para huir de aquel pequeño mundo, vivir aventuras y hacerse hombres. Y vaya si lo consiguen.
En sus vivencias con unos tramperos muy peculiares, con un par de tribus de nativos americanos, en algunas de las nuevas ciudades que están naciendo como setas… los vemos crecer y transformarse, personal y espiritualmente.
Esta novelita es una aventura que abraza lo salvaje (de la naturaleza y de lo humano), un relato cachondo, una hermosa alegoría del hombre contra la naturaleza. Me ha encantado. Habría leído 500 páginas sobre las andanzas de estos dos.
Como dos expertos vaqueros, los editores de Niños gratis nunca fallan el tiro y su Colección Asterisco sigue siendo de los tesoros más brillantes y bien escondidos de la literatura queer contemporánea.
Nos encontramos con un western a cuatro manos (Penderton & Kadmon) con una ambientación magistral y una relación compleja entre dos chicos muy diferentes —Alan y Tullie— que se buscan y encuentran a lo largo del tiempo y sus vicisitudes.
La novela empieza con un ajusticiamiento por sodomía, una descripción brutal de una vida arrebatada por los preceptos del libro sagrado… advirtiendo a un pueblo de los peligros del placer y la carne, sobre todo homosexuales. Ahí comienza una huida, una búsqueda de la felicidad permanentemente arrebatada por un contexto social que busca acabar con lo diferente…Frente al roce, el revólver; frente al afecto, la mutilación.
La historia está permanentemente marcada entre esos pequeños momentos de éxtasis de la carne, búsqueda de nuevos espacios donde ser ellos mismos y un pavor irracional de que los <> siempre acaban; y, simultáneamente, el desconcierto ante un aciago destino y una vida que no saben cómo gestionar por sus circunstancias.
La presencia de las tribus indias y la espiritualidad dotan al relato de una belleza sin igual… donde no existen los prejuicios, el afecto entre dos hombres se transforma en divertido, coherente, lógico, hermoso. Espacios donde no se oprime ni se enjuicia en base a moralinas sobre la que se justifica cualquier acto de violencia y castigo.
Si bien es cierto que, en un primer momento, cuesta asentarse en la línea temporal y en el principio de la historia, el desarrollo es apoteósico y es una novela que no pide perdón ni permiso… va al grano, es explícita, quiere escandalizar y emocionar, nace de la entraña. El final es; de igual modo, gamberro, atrevido, cargado de todo aquello que la propia historia penaliza, castiga y oprime.
En resumen, es —sin ninguna duda— un ‘dar por culo místico’, una embestida a empellones que te costará olvidar.
Mi abuelo, un señor señor de siempre, andaluz emigrado heredero siempre veía películas de vaqueros en Canal 9. Yo recuerdo de pequeño estar merendando y en esa casa no se veía otra cosa. Yo los odiaba con toda mi alma. Que importante y que bonito es subvertir los géneros. Y más aquellos tan masculinos como el western, lleno de unos tíos que escupen, matan y llevan pistolas que las sacan a la primera de cambio.
No voy a decir nada porque cualquier Asterisco, bueno cualquier referencia de Niños Gratis es oro. Pero este. A la altura de los grandes (para mí Calypso y Vivan Los Hombres Cabales). No digo nada porque hay que leer y comprar.
Pero si alguien tiene ganas de further listening como hacían Pet Shop Boys que metan en google “el pais icon western Weldon Pendleton”. Porque wow. WOW.
Es maravilloso que en tan pocas páginas, los escritores consigan crear un relato con tanta identidad y sentimiento.
Ambientada en el Estados Unidos de los indios, cowboys y sheriffs, seguimos a dos chicos (Alan y Tulie) en el viaje de sus vidas. Desde adolescentes se ven expuestos a los viajes en caballo, encuentros con búfalos y problemas de supervivencia que les acaban llevando a vivir con los indios.
Su relación resulta un enigma desde el principio. Parecen muy cercanos y sin duda cada vez más cómodos en compañía el uno del otro. Para mí ha sido como Brokeback Mountain si se desarrollase en el Viejo Oeste.
La novela explora temas de sexualidad, descubrimiento de uno mismo, pérdida, el sentido de pertenencia a una comunidad, el viaje y lo compagina con escenas grotescas y gráficas que demuestran la violencia innata en este tipo de historias.
Me ha parecido una historia contada a la perfección. Una balada trágica con un final satisfactorio y épico a partes iguales.
Una pequeña novela que es algo más que un Western. Narra las aventuras de Alan y Tulie, dos jóvenes con un secreto común que se harán hombres a lo largo de la historia. Vivirán aventuras entre tramperos, tribus de nativos americanos y ciudades de nueva construcción. Explorarán la vida, la muerte y sobre todo su deseo por los hombres. La búsqueda de uno mismo y de un espacio en el que convivir en paz son la base de estas aventuras a veces místicas a veces eróticas. Me ha encantado la reconstrucción de un mundo tan varonil con el Oeste. Donde los hombres no tienen piedad y disparan libremente haciendo justicia, en una historia donde el placer entre hombres lucha por dejar de ser pecado de sodomía. Y que final!!! Qué maravilla, que buen sabor de boca deja. Enamorado de la Colección Asterisco y sus pequeñas grandes obras.
'Alan sabe que morirá cuando los gusanos se terminen de comer uno al otro. La muerte no es paz. La muerte no es silencio. No es agua en calma, no es cielo azul, no es madre amorosa, ni brisa de la tarde, ni caballos pastando, ni una cigüeña en su nido, ni niños durmiendo, ni un arroyo tranquilo'.
“La balada de la mano de oro” és una molt treballada novel·la curta a cura d’Albert Kadmon i Weldon Penderton. Un relat d’iniciació (vital i sexual) amb estructura lineal, però esporgada de qualsevol redundància argumental que pogués fer-la tediosa. Pertany per dret propi al gènere del western, un western, polsegós, cru, violent, però també tendre, que se sent real i autèntic. Es veu el bon treball de documentació que fan creïbles els personatges i els escenaris. Té un ritme vertiginós, fins i tot quan les prades vastes o les serralades imponents marquen el seu propi tempo. El viatge que emprenen els dos protagonistes és el de l’aprenentatge. Un recorregut de descobriment de les gents, costums i hàbits de colons, paranyers, indígenes, cercadors de fortuna i immigrants que conviuen, en poblats aïllats i ciutats portuàries. El testimoni sense judicis al sorgiment d’una nació i a la mort de la diversitat ètnica i cultural amb arrels ancestrals, amb la substitució de la caça per la ramaderia intensiva o l’extinció de la biodiversitat en favor d’una economia que ja s’anticipa acceleracionista. També és un bon viatge lisèrgic, abillat amb xamans, homes i dona medicina, animals totèmics (coiots, bisons) i substàncies al·lucinògenes recreadores de somnis i malsons. Per damunt de tot, “La balada de la mano de oro” és un gran relat que recrea la relació d’amistat i amorosa entre dos adolescents que creixen junts i maduren davant les proves a que s’han d’enfrontar en un ambient fabulós, però extremadament dur i com s’amollen per interactuar amb el caràcter violent, amatent, intransigent o amorós de la gent que els envolta en funció de l’entorn en el qual subsisteixen. La novel·la, en definitiva, ens parla dels llaços que forja l’amistat (i la necessitat), però també del rebuig al qui és diferent o del dany que provoquen les creences religioses extremistes. En el seu concepte abstracte, l’he emparentat (i igualat) amb “The body” de Stephen King. “La balada de la mano de oro” és una molt bona novel·la d’aventures. Un western a l’alçada dels clàssics i una lectura de les que desperta consciències amb sensibilitat i, quan cal, rudesa. Niños Gratis ha fet un gran treball d’edició. Una revisió acurada, un format que recorda als llibres de cordill per entregues del gènere i amb una coberta desplegable a tall de mapa dels cercadors d’or que és tot un regal extra. Recomanació: llegir “La balada de la mano de oro” amb les cançons dels The Highwaymen com a banda sonora de fons.
Uff, qué maravilla, qué magia, qué poesía. Me ha metido en un trance y he terminado con la boca abierta y muda de admiración. He recordado por qué me gustan tanto Los Sisters Brothers y La balada de Buster Scruggs. Ojalá se tradujese al inglés y lo leyeran en Sierra Madre y en las grandes praderas.
Primero de todo, es un libro algo denso de leer y en algunos momentos, te puedes sentir desubicado en cuanto a tiempo e historia.
Dicho esto, la trama sigue a Alan Ruxton y Tulie Hall, dos jóvenes que se aventuran en la vida de los tramperos de pieles en la frontera entre Estados Unidos y México. Esta obra ofrece mezcla sobre todo elementos del western clásico con la exploración de la sexualidad, la identidad de género y las tensiones coloniales, además de reflexiones sobre el colonialismo y la destrucción causada por el progreso industrial.
El viaje de Alan y Tulie no solo los expone a los desafíos del entorno salvaje y la dura vida de los tramperos, sino que también los lleva a explorar su relación íntima y las implicaciones de ser diferentes en una época dominada por la hegemonía masculina y heteronormativa. A través de interacciones con tribus como los piesnegros y otros personajes fuera de la norma, los protagonistas viven una transformación tanto física como emocional.
El final, te deja con el cuerpo un poco cortado y vacío emocional, ya que los protagonistas enfrentan las duras realidades del mundo al que han sido empujados. Simbólico y emotivo.
Sin duda, los libros de la colección asterisco de niños gratis*, merecen mucho la pena.
Eso si, el último capítulo del todo me descoloca un poco y no terminé de encajarlo con el resto de la historia.
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Existe en la vida de todos una recapitulación de la historia de la humanidad. Alan y Tulie recapitulan la historia de las personas queer en un paisaje en el que nunca pensé en imaginarla. Ha sido un gusto acompañarlos mirando como de nuevo y hasta el fin de los tiempos inventan besarse, darse por culo y dormir abrazados.
Me ha encantado pero he de decir que el final me ha dejado así 😵. No acabo de entenderlo así que si alguien me lo explica mejor. Aun así me ha fascinado. Es una novela que va entre la aventura, western y drama.
Es solo el tercer asterisco que he leído, y es el mejor de lejos: una historia de aventuras y de amor crudo, más libre de lo que cabe esperar, pero también reprimida por una cierta rudeza autoimpuesta. Y a mí me gustan las relaciones secas en la ficción (por desgracia quizás también en la realidad), pero aquí había una oportunidad para hacerme llorar con una pareja protagonista más que curiosa, y siento que me la han quitado. Gracias, de todas formas, por esa despedida tan bestia y tan bonita.
Además de esa distancia que toma para no caer en lo sensiblero, creo que tengo un par de problemas más: el inicio me resulta algo caótico sin que la confusión aporte nada (qué mancha exactamente hay en la familia de Alan con John Clock, en cuál de los viajes estamos durante los primeros capítulos). El capítulo IV me choca demasiado: me gusta cómo está escrito, pero parece que el personaje de Lillian está creado solo para darse el capricho de la ruptura de estilo, y además le confieren otra cualidad mágica que resta importancia a las de los chicos. Y lo que menos me gusta es el capítulo final, que también parece un capricho tradicional que no me pega mucho con el tono misterioso del resto.
Salvando esos problemas, hay aquí un libro muy recomendable, y la base para una película increíble.
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Se durmieron al instante. Alan dejó de temblar poco después. Se despertó el primero. Aún no había amanecido. Se dio cuenta de que Tulie dormía muy cerca de él, y se dio cuenta también de que el hombre lo abrazaba. Su respiración era casi silenciosa, podía sentir su aliento en la cocorota. Podía inclinar la cabeza y rozar la mano del hombre con la barbilla. No recordaba que nadie le hubiera dado un abrazo antes. El único contacto físico con personas al que estaba acostumbrado eran los roces repentinos que sucedían mientras hacía algún trabajo, o en los juegos. Era la primera vez que sentía el contacto reposado con un cuerpo que no fuese el cuerpo de un animal; y le gustó. Entonces se dio cuenta de que tenía el pito tieso y toda la sangre se le vino a la cabeza. El corazón se le aceleró y tuvo que hacer un esfuerzo para tranquilizarse, hasta que su respiración se calmó de nuevo, acompasada con la del hombre, y se durmió.
Un western gay; y más interesado en las relaciones con los indios y su misticismo. A lo tonto subvierte de golpe dos de los tropos básicos del género. Por lo demás narrativamente algo disperso pero con un epílogo maravillosamente delirante que hace olvidar cualquier pega.
➡️Título: La balada de la mano de oro 👨🏻💻 Autor: Kadmon & Penderton
Las extraordinarias aventuras de Allan y Tulie, dos hombres unidos por un reguero de sangre, sudor y sacrificio que van dejando tras de sí, mientras recorren el salvaje oeste a lomos de sus caballos.
Con una ambientación genial, plagada de montañas, parajes desérticos y naturaleza, la novela nos adentrará en el misticismo de las tribus indias y sus rituales ancestrales.
Una historia provocadora capaz de subvertir el papel de hombres duros y mujeriegos que nos mostraban las míticas películas del oeste, creando una reveladora visión de la camaradería masculina que se forjaba entre aquellos vaqueros; libre de prejuicios y sobre todo con mucho sexo, sudor… y mucho oro!
“Hizo algo que no había hecho nunca: le lamió los labios. No hubo ninguna extrañeza en aquel acto. La única extrañeza vino después, ante la idea de que nunca antes hubiesen unido sus bocas ni metido las lenguas uno dentro del otro ni saboreado sus salivas, que sabían exactamente igual: a tierra, a pescado, a hongos, a sangre, a sudor, a carne y a piedra”.
Lo Mejor:
✅ Una historia original, fresca y muy bien escrita. Un soplo de aire fresco para la literatura lgtbiq+ actual.
✅ Una novela recomendada para todos aquellos que amaron “El hombre que se enamoró de la luna” de Tom Spanbauer.
Esta novelita comienza como la intro de Las Supernenas: un poquito de “Las aventuras de Huckleberry Finn”, una chispa del cortometraje LGTBIQ+ de Almodóvar protagonizado por Pedro Pascal, una miajita de “El poder del perro” y unas gotitas de “El hombre que se enamoró de la luna”, para dar como resultado un maravilloso western queer con tintes de leyenda, que recoge el legado de las grandes obras sobre la colonización y la Fiebre del Oro americanas, para adaptarlas de manera muy acertada a un nuevo enfoque y a una pluma más diversa. ¿Ha habido maric***** toda la vida, no puede haber uno en el salvaje Oeste? – Paquita Salas dixit. “La balada de la mano de oro” se erige como un relato pseudo místico, con aromas de leyenda o epopeya griega, como un gran viaje o aventura de descubrimiento en las que el deseo, la fragilidad, la auto percepción y la complicidad más inocente juegan un papel fundamental a la hora de luchar contra los prejuicios, la moral conservadora y los miedos propios que desarrollan las personas disidentes. (¿Acaso no hay algo metafórico entre estas páginas?). Tullie y Alan construyen desde la más frágil puerilidad una relación pasional, frenética y salvaje, que les lleva a explorar y explorarse sin tapujos ni condicionantes. En su camino, tropiezan con cuestiones que los enfrentan con racialidad, superchería, costumbre e historicismo; cuestiones todas que quedarán relegadas ante la fuerte pulsión sexual y el deseo de dos muchachos sumidos en pleno despertar pasional. Una historia bucólica que, más allá del relato y la trama principal, supone un bonito homenaje a las comunidades indígenas de Norteamérica, que nos habla de ese primitivismo místico-totémico de las tribus americanas, y que recupera, de alguna forma, testimonios olvidados y relegados por la conquista, como la figura de los bardaxe (figuras queer indias, que identifican a un ser que representa los dos sexos). Un relato conmovedor y visceral que nos conecta con la tierra, con el olor a sudor, sangre, destilados y cuero, y que nos transporta de lleno a las grandes llanuras del lejano Oeste recorridas por grandiosas manadas de bisontes.
Una novela que parte del western clásico, pero lo transforma por completo.
Sí, hay desiertos, armas y violencia. Pero también hay una mirada totalmente distinta: aquí el western no gira en torno al héroe masculino típico, sino que se convierte en un espacio de transformación, de descubrimiento, de ruptura con lo establecido.
Los protagonistas, Alan y Tulie, no solo cruzan un territorio físico, también atraviesan etapas fundamentales de crecimiento. En ese viaje, la novela explora temas como la identidad de género, la sexualidad, el lenguaje y cómo se construye (o se destruye) una idea de humanidad.
Lo que más impacta es cómo el libro toma símbolos tan arraigados en el western —el polvo, las armas, la frontera— y los usa para contar una historia completamente distinta: íntima, dura, extraña y llena de preguntas.
No es una lectura fácil ni convencional. Es intensa, arriesgada y diferente. Pero si te interesan las historias que cuestionan lo que damos por hecho, que mezclan géneros y rompen moldes, esta novela puede sorprenderte mucho.
Me encontré este librito mirando otras cositas en la Librería Grant de Madrid. Me llamó mucho su formato y cuando el librero me dijo que era un western, ni me lo pensé. Es un libro entretenido aunque a veces me he sentido perdida y no he entendido cómo iba ligada la trama. Tiene carencias narrativas y quizás se deba a que está escrito por dos personas, pero no debería ser así. Me perdía en ocasiones lo cual hacía que perdiera un poco el interés. Es una pena porque apuntaba muy guay al principio y me enganchó con las primeras páginas. Aún así, es entretenido y tiene muchos detalles que me han gustado como los distintos grupos a los que se asocian los dos protagonistas a medida que avanzan su viaje. Lo que más me ha gustado ha sido el formato.
Me ha gustado bastante. Tiene muchos ecos de "El hombre que se enamoró de la luna", de Tom Spanbauer, y esto es un halago importante si sale de mi boca.
Bien escrito, sin miedo a decir lo que pretende y con un estilo poético y crudo, cuya única pega, quizás, sea que es un poco caótico. Pero nada grave, incluso potencia la sensación onírica de esta novela corta.
Es un texto del que me quedo con ganas de más, y que sin ser perfecto, es perfecto como es.
Un viaje salvaje que sabe y huela a tierra, sangre, humo, piel, nieve, madera y sexo. He disfrutado tanto esta balada que sueño con que se convirtiera es una saga que nos haga vivir con la pureza de los ojos del búfalo.
Gracias a los autores por permitirme vivir una aventura con la que no soñaba.
Es el libro que menos me ha gustado de la colección “Asterisco” de esta editorial. Propone demasiados fuegos de artificio que se quedan en nada. Luego los momentos procaces y sexuales son muy forzados. Ni narración sensorial ni nada. No se ve claro qué pretenden los autores. Eso sí, está bien escrito.
Un western distinto, con una atmósfera muy marcada, bello y tenso por momentos, que te atrapa desde el principio. Tiene una carga emocional y sensual muy característica, que se integra bien en la historia sin forzarla. La narración es potente, casi hipnótica, y te lleva por un paisaje áspero pero lleno de imágenes muy vivas. Una lectura intensa, sorprendente y muy envolvente.
me parece importante subvertir el género de cowboys y meter a unos mariconazos de protagonistas (especial mención al último párrafo del libro) pero por desgracia me ha desconcertado demasiado para poder disfrutarlo
Aunque la premisa me había parecido muy buena me ha dejado frío. No sé si le falla la estructura, la historia tan breve o qué no he entendido el desarrollo de la historia. Se me ha quedado a medias...