En mi reencuentro con la querida Kitty, vuelvo a ser testigo de cómo una adolescente tuvo que madurar a la fuerza, en medio de la segunda guerra mundial. Es muy triste ser de nuevo testigo de sus pensamientos, sus frustraciones y sus sueños, a sabiendas que la muerte se cruzó en su camino antes de tiempo, impidiendo que desarrollara todo su potencial. Aún así, Ana logró dejar una huella que ha prevalecido a lo largo de las décadas, llevando su nombre a muchos rincones del planeta, tal como ella esperaba.
“Quiero ser de utilidad y alegría para los que viven a mi alrededor, aun sin conocerme. ¡Quiero seguir viviendo, aun después de muerta! Y por eso le agradezco tanto a Dios que me haya dado, desde que nací, la oportunidad de instruirme y de escribir, o sea, de expresar todo lo que llevo dentro de mí. Cuando escribo, se me pasa todo, mis penas desaparecen, mi valentía revive. Pero, entonces, surge la gran pregunta: ¿podré escribir algo grande algún día?, ¿llegaré algún día a ser periodista y escritora? ¡Espero que sí! ¡Ay, pero tanto que sí! Porque al escribir puedo plasmarlo todo: mis ideas, mis ideales y mis fantasías”.
El diario de Ana Frank es un testimonio conmovedor de resiliencia y esperanza en medio del horror. Escrito por una adolescente judía mientras se escondía de los nazis en Ámsterdam durante la Segunda Guerra Mundial, este diario nos sumerge en sus pensamientos más íntimos, sus sueños y sus miedos.
Ana, con su estilo fresco y reflexivo, transforma la tragedia en literatura, mostrándonos su evolución emocional y su profunda sensibilidad ante la vida. No es solo un relato histórico; es una historia sobre la lucha por mantener la dignidad y la identidad en circunstancias extremas.
Más allá del contexto bélico, el diario resuena universalmente porque retrata el paso de la niñez a la madurez, el anhelo de libertad y la búsqueda de sentido en un mundo caótico. Su legado sigue vigente, recordándonos la importancia de la memoria, la tolerancia y la paz.
Un libro imprescindible, conmovedor y esencial para entender la historia desde los ojos de quienes la vivieron.
Ana Frank tenía el potencial de ser una brillante escritora. De su diario se pueden leer pasajes que cautivan y sorprenden por la complejidad de su escritura, considerando sobre todo que solo tenía 13 años y que solo era su diario, en el que escribía sus pensamientos más privados, que no se atrevía a compartir con nadie más, mientras se encontraba encerrada y oculta de los nazis, por ser una niña alemana y judía durante la segunda guerra mundial. Más de dos años duró su encierro. Una valiente y paciente lucha diaria, con un final trágico, como fue para millones de personas que vieron el fin de su vida en los campos de concentración. Hoy, 82 años después, esos pensamientos, emociones, anécdotas y más, son conocidos en todo el mundo. Este es un testimonio, un caso, de millones. Pero vamos, qué testimonio.
"No creo que a nadie le interese mi diario" escribe por ahí. Qué equivocada estaba.
Por supuesto que de este libro no podemos esperar una calidad literaria compleja. Sí, algunos de los pasajes que escribe la tienen, pero son solo algunos, porque hay que tener presente que esta no es una novela escrita por un autor consagrado. Tampoco es un libro de análisis político ni una colección de poemas. Es literalmente el diario de una niña de 13 años, muerta de miedo, que expresa sus vivencias y reflexiones, en ocasiones vomitándolas, en otras relatándolas con una bella prosa. No se escribió para ser publicado, por lo que, no podemos criticarlo bajo esta lupa.
Lo que impacta en definitiva de esta lectura son dos cosas. En primer lugar, el contexto mundial, las circunstancias que Ana y su familia están viviendo. En medio del texto, cuando van pasando los días y todo lo que uno lee es sobre las discusiones familiares, el menú de comida y los coqueteos entre Ana y Peter, se entra en un continuo, que se vuelve algo tedioso y plano, en el que el lector olvida lo que está ocurriendo fuera del Anexo. Estás inmerso allí junto con Ana. Y de repente, recuerdas lo que está ocurriendo, lo que estás leyendo y cómo termina. Es ahí que la angustia de la realidad golpea fuerte. En segundo lugar, y creo que esto es lo más impactante, es que lo que estás leyendo es algo muy privado e íntimo. Sin darte cuenta, vas conociendo a Ana, lo que le gusta, lo que no, cómo ve las cosas, cómo se relaciona con los demás, sus miedos y frustraciones, sus sueños y pasiones. La conoces en su intimidad y le tomas cariño, como una amiga que te cuenta su vida. Esto hace que el final duela. Porque de un momento a otro, el relato de esta persona con todo su mundo interior complejo y lleno de contradicciones (como todos), es interrumpido sin aviso y uno sabe lo que eso significa. A pesar de que sabía esto, que iba a terminar así, sin un adiós, y lo esperaba, me sorprendí de la sensación de vacío y pena que me invadió cuando me di cuenta que eso era lo último que Ana escribió.
Una relectura que, luego de unos 11 años, me vuelve a dejar sin palabras ante la guerra. Mientras lo leía, solo deseaba cambiar el final, que las palabras de una niña tan asombrada ante la vida, con tantos sueños y tal desarrollo de su personalidad ante circunstancias tan difíciles, hubiera podido materializar sus esperanzas, salir de ese encierro a presenciar la naturaleza, volver al colegio, reencontrarse con sus amigas. Ana es solo un ejemplo de tantos niños que no deberían haber muerto en las guerras ni en ninguna circunstancia a manos de otro, pero también es un ejemplo de que no se ha aprendido lo suficiente. Los niños, sus amigos, sus familias, siguen muriendo en circunstancias tan atroces a causa de conflictos políticos, por lo que parece que la historia del Holocausto, aunque con horrores diferentes, no ha dejado de suceder. ¿Qué más habría hecho por la humanidad la Ana escritora si la hubieran dejado vivir? Las pérdidas de las guerras son incalculables.
Algunas frases que destaco:
- "Mientras exista este sol y este cielo tan despejado, y yo pueda verlo, no podré estar triste" - p.230 - "Mi consejo es: sal, ve a los prados, a la naturaleza y al sol. Sal y trata de reencontrar la felicidad en ti misma. Piensa en todas las cosas bellas que hay dentro de ti y a todo alrededor, y sé feliz" - p.247 - "No soy rica en dinero ni en bienes terrenales, no soy hermosa, ni inteligente, ni lista, ¡pero soy feliz y lo seguiré siendo! Soy feliz por naturaleza, quiero a las personas, no soy desconfiada y deseo verlas. Felices conmigo" - p. 279
Que puedo decir de este libro que no se haya dicho ya, una lectura que te desgarra el alma, leer los pensamientos más íntimos de una niña en plena guerra, no hay palabras para describirlo.
La primera vez que leí este libro tenía 10 años, ahora tengo 16, y sin embargo, Ana sigue teniendo la misma edad en las páginas. Nada es más desgarrador que eso.
Me parece interesante el contexto histórico detrás de la historia, pero a medida que fui leyendo me pareció muy rutinario (Lo que no es algo malo en todo caso teniendo en cuenta que es un diario de una chica que esta encerrada 24/7) esto hizo que me costara un poquito terminarlo pero sin duda es una buena lectura en la que vale la pena adentrarse
Me impacto mucho cuando leí este libro siendo adolescente. Al releerlo en mis 50, después de haber visitado la casa en la que se escondió Ana y su familia, sigue haciendo que me cuestione la calidad del ser humano y las atrocidades que es capaz de hacer y de seguir repitiendo hoy día en nombre de creencias abominables.
Que una niña de 13,14 y 15 años tuviera tan profundos pensamientos me sorprendió de la mejor manera, al igual que me encantó ver como a pesar de todo por lo que estaba pasando, Ana nunca perdió su toque de niña. Yo creo que cualquier niña puede relacionarse con Ana.
Sal, ve a los prados, a la naturaleza y al sol. Sal y trata de reencontrar la felicidad en ti misma. Piensa en todas las cosas bellas que hay dentro de ti y a tu alrededor, y se feliz. ❤️🩹❤️🩹❤️🩹❤️🩹
siento una falta de respeto ponerle puntuación, pero quería decir que este libro es una total obra de arte, desgarrador y narrado por una niña que sólo quería ser normal… precioso y horroroso en distintas maneras
Un clásico imprescindible. La voz de Ana es tan soñadora y esperanzadora como desgarradora. Su historia refleja lo peor y lo mejor de la humanidad: la miseria de nuestra intolerancia y, al mismo tiempo, la fuerza de la resiliencia.
Es una chica de 13 años judía que relata su vida en el holocausto, desde que se esconden hasta q lo llevan a campos de concentración, si esta medio triste por que es un relato real pero es un poco aburrido.
Siempre pensé que sería una historia sobre su diario, pero es literalmente su diario. Me gustó porque podías conectar con una vida cotidiana en una situación nada normal. Una pena. A pesar de saber el final aún así me sorprendí.
Gran libro, e impresionante el pensamiento tan adulto de una niña de 14/15 años en ese entonces, Anna era muy madura y conocer como vivió todo, es una perspectiva distinta de los tiempos de horror en Alemania bajo el mandato de Hitler
El leer esto a la edad en la que ella lo escribió me destrozó al mismo tiempo que me hizo sentir como no me ha hecho sentir otro libro. Siempre recordaré el verano de 2015 arropada por sus palabras