Una relectura que, luego de unos 11 años, me vuelve a dejar sin palabras ante la guerra. Mientras lo leía, solo deseaba cambiar el final, que las palabras de una niña tan asombrada ante la vida, con tantos sueños y tal desarrollo de su personalidad ante circunstancias tan difíciles, hubiera podido materializar sus esperanzas, salir de ese encierro a presenciar la naturaleza, volver al colegio, reencontrarse con sus amigas. Ana es solo un ejemplo de tantos niños que no deberían haber muerto en las guerras ni en ninguna circunstancia a manos de otro, pero también es un ejemplo de que no se ha aprendido lo suficiente.
Los niños, sus amigos, sus familias, siguen muriendo en circunstancias tan atroces a causa de conflictos políticos, por lo que parece que la historia del Holocausto, aunque con horrores diferentes, no ha dejado de suceder.
¿Qué más habría hecho por la humanidad la Ana escritora si la hubieran dejado vivir?
Las pérdidas de las guerras son incalculables.
Algunas frases que destaco:
- "Mientras exista este sol y este cielo tan despejado, y yo pueda verlo, no podré estar triste" - p.230
- "Mi consejo es: sal, ve a los prados, a la naturaleza y al sol. Sal y trata de reencontrar la felicidad en ti misma. Piensa en todas las cosas bellas que hay dentro de ti y a todo alrededor, y sé feliz" - p.247
- "No soy rica en dinero ni en bienes terrenales, no soy hermosa, ni inteligente, ni lista, ¡pero soy feliz y lo seguiré siendo! Soy feliz por naturaleza, quiero a las personas, no soy desconfiada y deseo verlas. Felices conmigo" - p. 279