Algunas frases que me quiero dejar guardadas para volver a leer:
Cuando me preguntan qué es ser una lectora, pienso en esos juegos de mi infancia -juegos que surgieron de los libros- y me doy cuenta de que leer es, en verdad, entregar el corazón. Es una especie de acto de fe y de reconocimiento. Leer es creer que hay otra realidad posible, una realidad que para su existencia necesita de la capacidad de la lectora para completarla. Poder sostenerla, hacerla tuya en tu imaginación, eso es leer. Se trata de devolver el libro al mundo, hacerlo parte de tu juego de todos los días.
Leer es lo contrario de explicar. Es dejarse atravesar, entregarse, como en un sueño, a una lógica que no pide ser traducida sino aceptada. Se parece a entrar en el sueño de otro, como quien entra en un lenguaje nuevo y, de repente, lo entiende.
La mayoría de los escritores trabajamos con una línea difusa e incómoda como horizonte, sin saber en realidad qué es lo que estamos haciendo. No se escribe o para el mercado o para la posteridad. Se escribe para el presente del ser.