Por primera vez en español, la correspondencia de Irene Nemirovsky, autora de Suite francesa
Las cartas de un gran escritor cuentan la historia de una vida que corre paralela a su obra. Las de Irene Nemirovsky esbozan primero el retrato de una joven apasionada que descubrió el gozo de sus primeras aventuras y la alegría de estudiar en la Sorbona. Luego van conformando una imagen más asertiva, el de una mujer brillante, preocupada y decidida, que se convertiría en la consumada novelista de El baile y David Golder. A partir de 1938, el tono se vuelve menos desenfadado, hasta julio de 1942, cuando la correspondencia se interrumpe bruscamente tras la trágica detención de Irene Nemirovsky. Familiares, amigos, editores y admiradores toman entonces la pluma, intentando desesperadamente salvarla y mantener vivos sus textos.
La crítica ha dicho: "El deseo de ser francesa y el cuidado de los libros, los disgustos y decepciones, el antisemitismo que le prohíbe firmar sus obras, el futuro de sus hijas: estas cartas revelan el lado íntimo de la escritora y la angustia que va creciendo en ella". La Stampa
Irène Némirovsky was born in Kyiv in 1903 into a successful banking family. Trapped in Moscow by the Russian Revolution, she and her family fled first to a village in Finland, and eventually to France, where she attended the Sorbonne.
Irène Némirovsky achieved early success as a writer: her first novel, David Golder, published when she was twenty-six, was a sensation. By 1937 she had published nine further books and David Golder had been made into a film; she and her husband Michel Epstein, a bank executive, moved in fashionable social circles.
When the Germans occupied France in 1940, she moved with her husband and two small daughters, aged 5 and 13, from Paris to the comparative safety of Issy-L’Evêque. It was there that she secretly began writing Suite Française. Though her family had converted to Catholicism, she was arrested on 13 July, 1942, and interned in the concentration camp at Pithiviers. She died in Auschwitz in August of that year. --Penguin Random House
Las cartas de Irene Nemirovski se leen como si fuese una de sus novelas. Gracias a ellas podemos conocer la vida cotidiana y el lado más íntimo de la autora. Son un testimonio valioso y nos descubre los desafíos a los que tuvo que enfrentarse a lo largo de su carrera como escritora, sobre todo durante los últimos años de su vida.
Pues he devorado en torno a ¿400? Cartas que componen este libro en seis días. Adoro a esta mujer y siento una profunda pena por su trágica historia. Ha sido emocionante oír su voz, más allá de sus novelas, comunicándose con la gente con quien compartió su vida.
“Sigo pintando la sociedad que mejor conozco, formada por personas sin rumbo, sacadas de su medio, del país en el que normalmente habrían vivido, y que no pueden adaptarse a una nueva vida sin traumas ni sufrimiento”.
Pocas veces la vida de una autora discurre de forma tan paralela a la temática de sus obras como en el caso de Irène Némirovsky. Conocer su vida es entender sus obras, las inquietudes de sus personajes, las segundas lecturas de sus historias, sus moralejas, la dirección de sus dardos. Némirovsky, nacida en el seno de una familia acomodada en Kiev en 1903, tuvo que huir tras la revolución bolchevique y, ya de adolescente, se instaló en París con sus padres. Allí se licenció en letras en La Sorbona e inició una carrera literaria brillante que se truncó en julio de 1942 tras su deportación a Auschwitz, donde falleció pocas semanas después. ‘Cartas de una vida’, una compilación de casi 500 misivas enviadas (y algunas recibidas) por Irène nos ayuda a entender a la autora detrás de la obra, comprender sus miedos, los porqués de los temas de sus novelas, y de qué forma la inestable situación del París de entreguerras influyó en su producción literaria.
El primer bloque de cartas se ubica en los comienzos de los años 20. Francia todavía despertaba de la resaca de la primera Guerra Mundial, pero la correspondencia de Irène no refleja la más mínima preocupación ni rastros de los efectos de la posguerra. Todo lo contrario. Sus cartas son las de una casi veinteañera despreocupada que se cartea con una amiga, Madeleine Avot, hablando de fiestas, viajes, chicos y vacaciones. Irène pertenecía a la alta sociedad y sus misivas dan muestrad de ello (es probable que escribiera más cartas y sobre otros temas, pero no se han conservado, especialmente las que ella recibió. Cuando en 1940 el matrimonio Epstein-Némirovsky abandonó París dejó atrás buena parte de sus pertenencias, especialmente sus cartas, y la mayoría de las que se han podido recopilar son las que recibieron los destinatarios que pudieron conservarlas).
En el segundo bloque, que va de 1929 a 1939 encontramos a una Irène Némirovsky que empieza a hacerse un nombre en el mundo literario francés y en sus cartas nos muestra su vertiente más profesional. Después de publicar con éxito ‘La enemiga’, ‘El baile’ y ‘David Golder’, Némirovsky y su marido, el financiero Michel Epstein, se cruzan cartas con editoriales para negociar sus contratos o reclamar pagos pendientes, con revistas para agradecer o puntualizar reseñas o con amigos del mundillo para pedir consejos y correcciones. La Irène Némirovsky escritora y empresaria copa la mayor parte de los escritos, aparcando casi por completo su lado más personal.
El tercer bloque de cartas va de 1939 a 1941. El ascenso de Hitl3r y la caída de París en manos de los nazis causan dificultades personales y profesionales a Irène, católica aunque de origen judío. Las leyes antisemitas promulgadas en la Francia ocupada le impiden publicar, aunque ella logra hacerlo bajo pseudónimo. La situación en París se torna peligrosa, y decide huir con su marido a un pueblo de la Francia central. En estas cartas podemos observar claramente las lealtades y deslealtades de su entorno personal y profesional, ya que son muchas las cartas de Irène pidiendo ayuda y no todos responden la misma manera. Su editor Albin Michel supo comprender su situación y le adelantó dinero a cuenta de sus futuras publicaciones, mientras que otros se escudaron en el estatuto de los judíos para rechazar sus escritos. Era una época peligrosa para vincularse con una persona judía y el miedo se ve reflejado en las cartas.
Por último, el bloque final, las cartas que escribió Irène hasta julio de 1942, las que su marido Michel escribió a las autoridades para tratar de liberarla antes de ser apresado en octubre y trasladado a Auschwitz, donde lo gasearon, y sus hijas, que tras el armisticio de 1945 esperaron sin éxito el regreso de sus padres.
Es sin duda el bloque más duro. Irène comprende que ser apresada es más que una posibilidad y se esfuerza en dejar a buen recaudo su obra y sus bienes, y el futuro de sus hijas. Su última carta antes de ser deportada a Auschwitz desde el campo de Pithiviers, el 16 de julio de 1942, encoge el corazón. “Amor mío, mis adoradas niñas. Creo que partimos hoy. Valor y esperanza. Os llevo en el corazón, cariños míos. Que Dios nos ayude a todos”. Apenas un mes después, Irène fallecía de tifus en el campo de exterminio nazi.
Siempre siento cierto pudor a la hora de acercarme a un autor a través de sus cartas o diarios, especialmente si fueron escritos sin la intención de ser publicados. En este caso, las cartas de Irène Némirovsky, publicadas con autorización de sus herederos, ayudan a entender muchas cosas de su universo, y nos hacen sentirnos más cercanos a una autora que fue hija de su tiempo. De una época despreocupada tras la primera Guerra Mundial que se tornó en trágica a medida que Hitl3r acaparaba cada vez más poder y estallaba la segunda Guerra Mundial. La pluma de Némirovsky dejó constancia de todo ello, no solo en su ficción, sino también en su correspondencia. Podemos sentirnos afortunados de poder acceder a estos documentos. Yo, como devoto de Irène, siento que he leído uno de los libros más importantes de mi vida lectora.
“La lectura es la única distracción que me queda. Últimamente he escrito mucho. Supongo que serán obras póstumas, pero, en cualquier caso, ayudan a pasar el tiempo” . . Conocí a Irène Némirovsky no hace demasiado con «El baile», una obra corta y bien armada que es perfecta para intuir la genialidad de la autora. Después me metí de lleno con «Suite francesa», su obra cumbre e inacabada, que es testimonio de sus vivencias anteriores a su detención.
A partir de ese momento me obsesioné con la vida de la autora. Una vida, en principio, resuelta, ya que provenía de una familia acomodada de origen ruso y afincada en Francia tras huir de la revolución de los bolcheviques. Esa vida acomodada se aprecia en la primera parte de esta compilación, en una época de su vida en la que se atisba la despreocupación de una joven Irène en las conversaciones superficiales con su amiga Madeleine Avot.
A medida que avanzan los años, se ve la madurez de Némirovsky. El momento en el que empieza a adquirir cierta fama en el mundo literario se refleja en su correspondencia, que nos deja ver sus negociaciones con editores y su relación con otros autores y críticos literarios. Todo ello proyecta a una autora que sabe relacionarse, que sabe moverse y que sabe defender sus intereses literarios y económicos.
Sin embargo, con la ocupación alemana de Francia, y las leyes antisemitas, la producción literaria de Irène se ve gravemente afectada, y comienza una etapa de desesperación y angustia por la falta de recursos económicos. No solo por la falta de ingresos de Irène, sino también por la pérdida del trabajo de Michel Epstein, su marido.
La última etapa de su correspondencia deja ver a una Irène agotada, conocedora de su destino, que se dedica a garantizar la seguridad y supervivencia de sus hijas. Irène sabía que no saldría con vida, y no se equivocó.
El 13 de julio de 1942 fue detenida y, más tarde, deportada a Auschwitz, donde moriría el 17 agosto de ese mismo año. Su marido removió cielo y tierra para salvarle la vida, pero no fue posible, y él corrió una suerte similar. Fue detenido el 9 de octubre de 1942 y deportado a Auschwitz en noviembre, donde sería gaseado a su llegada. Y aún así, su esperanza era ver a Irène a su llegada.
La obra de la autora corre paralela a esta correspondencia, que tiene un valor testimonial inconmensurable. Irène era una mujer bien posicionada, con buenos contactos y un talento literario reconocido abiertamente por la sociedad francesa. Y aún así no pudo salvar su vida. No puedo ni pensar en todos aquellos que no gozaban de sus privilegios.
Irene Némirovsky es una de mis escritoras favoritas y leer este trabajo es imprescindible para entender más de ella y de la historia reciente.Reúne casi toda la correspondencia que conservamos de ella. Todos hemos visto, oído leído los horribles hechos de la #shoah en Europa perpetrada por Nazis y gobiernos europeos. Aqui damos a la lupa de aumento y nos metemos en la correspondencia que va de los luminosos dias estivales de fiesta en la juventud en la costa vasca francesa a la muerte a los 39 años en #Auschwitz y sus consecuencias para las hijas de la escritora.Una cosa es saber y otra leer lo escrito de su puño y letra. Recomendable.